Cirque du Soleil: Alegría
Por Nacho Cabana.
Alegría (así, con el título original en español) es uno de los espectáculos clásicos del Cirque du Soleil, la compañía canadiense que salvó el circo barriendo toda la caspa que estaba extinguiéndolo. Se estrenó en 1994 por el director Franco Dragone y director de creación Gilles Ste-Croix y desde entonces solo se ha tomado un descanso entre 2013 y 2018.
Los espectáculos del Cirque du Soleil se dividen entre los que están pensados para carpa (generalmente de grandes dimensiones), es decir, itinerantes (como el que nos ocupa) y los que solo se pueden representar en teatros construidos o adaptados especialmente para los shows, básicamente en Las Vegas donde la compañía canadiense ha establecido su reinado particular. O, por ejemplo, requiere un depósito de agua con plataformas que suben y bajan según los artistas precisan caer en líquido o sólido.
Alegría entra en su recta final en L´Hospitalet de Llobregat (y no precisamente en el más accesible y fácil de encontrar de los lugares posibles) y lo hace con su versión renovada.
La fórmula ya la saben. Un leve hilo argumental que se desarrolla en números protagonizados por payasos y mimos entre número circense y número circense. Todo ello acompañado de una elaborada coreografía y diseño de luces y canciones originales. No muy largo (125 minutos que incluyen 25 de descanso) para no tener que diluir la esencia del espectáculo (como ocurre con algunos de los epígonos surgidos a partir del Cirque du Soleil) en comedia elemental.
Todos los números circenses que incluye Alegría son extraordinarios, consiguiendo parecer nuevos gracias a su elaborada puesta en escena. Obviamente (como en el circo, llamémosle así, clásico) el trapecio se yergue en lo más espectacular y se deja para el final. Es asombrosa la limpieza de los movimientos de los artistas, cómo hacen los giros y casi milagroso que no se choquen con las estructuras que sostienen los trapecios.
Cabe igualmente destacar los números de contorsionismo, tradición china que aquí es ejecutada por una mujer adulta; o los practicados con aros, tanto el realizado por un hombre metido dentro de uno gigante como el de los hula hops culminado por una suerte de muelle bellamente iluminado rodeando el cuerpo de la artista. Por no hablar de los malabares con fuego… aunque el mejor efecto escenográfico, a la postre, resulta ser el más teatral: la tormenta de nieve que marca el clímax de la trama de continuidad de Alegría.
Pueden verlo hasta el 19 de mayo.
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