Rory Gallagher que “No” estás en los cielos

Rory Gallagher que “No” estás en los cielos
Le preguntan a Hendrix en una entrevista: ¿Oye, Jimi, qué se siente al ser el mejor guitarrista del mundo? No tengo ni idea, tío. Pregúntale a Rory Gallagher.
Hoy es lunes. Desde que alguien creó el calendario e hizo que toda la Humanidad se basara en conceptos de tiempo, nos regimos con que el lunes es el peor día para cualquier actividad. Te puede gustar el deporte, literatura, teatro o la ingeniería; las tías/os o las matemáticas o la inquietud de llevar agua a Africa.
Todos pensamos que existe algo que sólo podemos disfrutar en solitario y que, sin embargo, deseamos compartir con los demás. Buscar el antídoto para erradicar el cáncer, enviar a gente a la Luna; que todo el mundo tenga comida, trabajo o una vida digna. Pero en este caso sólo se trata hablar de música. De algo que transmita la serenidad, seguridad o placer que sólo una persona pueda sentir. Ese momento que todos tenemos en nuestra soledad. Leyendo un libro, viendo una exposición o escuchando música en el andén en una estación de metro. Por eso me gusta situar al lector en la situación de ánimo con que escribo este artículo. Y esa es la razón de justificar el lunes como vehículo para transmitir la nostalgia y emoción que quiero fluya en este homenaje a mi ídolo musical por excelencia: Rory Gallagher.
Aquí es donde entra la MÚSICA con mayúsculas. Ese don (según la RAE, tino particular que se tiene en el pensar o ejecutar) que se da a unos y del que otros carecemos. Sin embargo, los mortales tenemos algo que sólo podemos trabajarnos a lo largo de nuestras vidas. La elección. El saber elegir cada uno sus prioridades. Que no sean impuestas sino que cada uno elija las suyas.
En los tiempos que corren, y si lo tuyo es la música, es difícil hacer creer a cualquier criatura de menos de veinte años que es obligatorio escuchar a Beatles y Stones. Estudiar la evolución conjunta que todos los géneros musicales tienen entre sí. La relación que pueda haber entre géneros tan dispares como el blues y el jazz sólo puede ser explicado por gente que haya vivido ese momento. Sirva de ejemplo el “You never can tell” de Chuck Berry. Para unos siempre será la canción de la película “Pulp Fiction” y para nosotros (los puristas) sólo será una canción más del “Rey del rocanrol”.
Los profanos musicales nos pueden hacer creer que Kurt Cobain fue Dios sin saber que él mismo, “profeta del grunge”, (género inexistente para mí) se crió escuchando a Leadbelly o Ella Fitzgerald (por supuesto gracias a sus padres). Se me revuelven las tripas cuando existe algún tipo de comparación (27 años) a la hora de establecer un ranking de héroes caídos en la música (Jim Morrison, Jimi Hendrix y Janis Joplin fallecieron a esa edad, igual que Cobain. Es lo que yo llamo la triple J. Jim, Jimi y Janis). ¿Cómo vas a comparar a gente de semejante calibre con un niñato que no sabía lo que se le venía encima?. Reconozco que con los años he dado su lugar en el mundo musical a Kurt Cobain, pero al igual que él, nunca fui consciente de su importancia en generaciones posteriores. Pasa lo mismo con los Sex Pistols; ¿sabe alguien cuantos discos editaron.? Uno… Y el movimiento PUNK surgió. ¿Cuál es la camiseta más reproducida en nuestros pechos sin saber siquiera cualquiera de su canciones?. La respuesta son Los Ramones. Harto estoy de ver el logotipo de semejante grupazo en cuerpos de gente que ni siquiera ha escuchado un minuto de sus canciones.
El motivo de la introducción no es otro que poner a cada uno en donde debe estar. Su lugar en la música y el sitio que se merece. No se trata de anteponer gustos sino sensibilidades. Y aquí es donde entra el nombre que yo quiero sacar a relucir: RORY GALLAGHER. Para otros sería Clapton, Knopfler o Neil Young. En mi íntimo espacio en este loco mundo de la web (gracias a Tarántula), me voy a permitir el lujo de rendir homenaje al que, después de los años, es considerado como uno de los “mejores guitarristas de todos los tiempos”.
El primer paso es el descubrimiento. Cuando alguien te regala algo que siempre llevarás contigo, se te hace difícil describir ese momento. Se puede extrapolar a un libro (la lectura de “On the road” de Kerouac, por ejemplo…) o a recoger trufas en plena temporada. En mi caso, y como todo en esta vida, vino por casualidad. Trabajando en un renombrado diario deportivo y pensando que los Creedence eran la Biblia musical, un compañero me abrió los ojos y me grabó de “LP a cassette” el primer disco de Rory. Fue un momento que cambió mi vida. Cuando eres joven sientes cierta reticencia a adquirir consejos de tus mayores (ley de vida). Eran días en que estaba recién fundada la FNAC de la calle Preciados. Yo estaba por aquella época inmerso en  Bob Marley y no cabía otra afición. Desde que escuche el primer acorde de la primera canción de la cinta de mi amigo, mi único objetivo fue encontrar algo de Rory. Recuerdo que le obligué a grabarme cada disco suyo en una casette (maxell 94 min.). El trabajo fue arduo y tuvo sus frutos. De repente tenía en mis manos, de forma artesanal, toda la discografía de este monstruo en formato analógico. Nadie sabía quien era. Acudía a las tiendas y no había referencias. Poco a poco me fui haciendo con sus discos, en ferias, intercambios, boca a boca… Mientras, no se me olvidará el por qué dedicarle en la FNAC a Zappa un muestrario entero (más de metro y medio de espacio) y de Rory “naranjas de la china”. Puse una queja por escrito y surtió efecto. Ese fue el inicio de mi contribución a que Rory fuera reconocido como “uno de los grandes”.
Con Rory te pasa lo que no te esperas. Que lo que va a tocar es lo que deseas que suene. No te conformas con el punteo que te lleve al estribillo. A los que nos gusta la música nos pasa. No te conformas con que lo que suena es genial; quieres que toque lo que tú tienes en mente. No sé por qué pero todos los fans de Gallagher pensamos lo mismo. Nos ha costado años que la industria se dé cuenta de la exigencia musical que conlleva este auténtico ídolo de masas.
Rory Gallagher era irlandés. Es como comparar a ser español y hablar de Camarón de la Isla o Paco de Lucía. En este caso es inútil. Rory tenía muy claro su esencia: el blues. Lo cual llevaba implícito la guitarra. Algo internacional. Mientras el flamenco era algo imposible de exportar (que lo hicieron) el blues era cosa de los norteamericanos. Hasta que llegó Chuck Berry. Para mi, Berry es el auténtico creador de toda la música contemporánea. Beatles y Stones empezaron a tocar  porque escucharon a Berry.
Desde el principio “El loco del pelo rojo” (me encanta ese nombre) lo tenía claro; sabía y conocía sus gustos. Woody Guthrie, Big Bill Broonzy, Lead Belly, Buddy Holly, Lonnie Johnson, Chuck Berry…  Rory se buscó la vida (vamos, que convenció a su Madre) para conseguir 100 libras que costaba. Con tan solo 15 años tocaba en una de esas showbands, “Fontana”que recorrían los salones de baile del país junto con 8 músicos más, haciendo versiones de otros artistas. Finalmente, y haciendo honor a su carácter indomable, formó la legendaria “Taste”, comenzando así a, literalmente, “dejar en bragas a cualquier tipo que tuviera una guitarra en sus manos”. Taste es el Cream que todos conocemos. El supergrupo que dio nombre a las bandas de tres tipos en vez de cuatro. Comenzó la primera gran aventura de Rory con Richard “Charlie” McCraken (bajo) y John Wilson (batería) recorriendo Irlanda e Inglaterra. Siempre al lado de su vieja “Strat” sonando a puro R&B y Rock del bueno. Siempre quedo en el aire el hecho del porqué ese aspecto tan cutre de la genial guitarra. Mucha gente llegó a pensar, que la ausencia de pintura y barniz se debían al descuido, y el toque autista del artista. Sin embargo, la  realidad es más que sorprendente. Gallagher tenía un grupo sanguíneo muy raro y la acidez del Ph de su sudor actuaba como un corrosivo natural sobre el instrumento. Durante una gira de la banda, la furgoneta fue robada y estuvo un par de semanas  desaparecida e incluso un programa de televisión se hizo eco de la noticia. La guitarra apareció abandonada. Una vez en sus manos, juró que nunca la pintaría, ni se desharía de ella, y cumplió su promesa; su Fender Stratocaster le acompañó durante  30 años. Tanto fue el vínculo entre guitarrista y guitarra que apenas la cambiaba en sus grabaciones ni directos. Solo a regañadientes  por una Telecaster con diferente afinación o por sus acústicas dependiendo del repertorio. Nunca estaba contento del resultado, ni con el sonido de la banda ni con las condiciones en las que se realizaban las giras. Tras una memorable actuación en el Isle of Wight Festival en 1970 el grupo Taste se disuelve y Rory emprende nueva carrera en solitario.
Fueros esos años, los 70, testigos del fenómeno Gallagher, que llegó a ser solicitado por los Stones como guitarrista. Los “Rorymaníacos” sentimos un gran orgullo ante esta tremenda decisión. Decir NO a los Stones forma parte de nuestro amor por Rory. ¿Qué habría sido de este icono irlandés como segundo guitarra de los Rolling?. Nos habríamos perdido un estilo único, distinto, diferente. Discos llenos de fuerza, sentimiento, actitud. Y sobre todo, el sufrimiento personal de servir de mero acompañamiento eterno a Richards en vez de disfrutar de esos riffs, punteos, frases, fingers, bottlegs… que Gallagher nos ha regalado.
Sin embargo, inició una gira como solista, acompañado de su banda por Europa y EE.UU recorriendo así su particular“Lonesome Highway”,  en la que podía sentirse a sus anchas combinando el rock and roll y el blues más eléctrico de “Craddle Rock”  con la sensibilidad folk y acústica de “Out on the western plain”, increíbles arreglos de un tema deLeadbelly. Sus colaboraciones con Muddy Waters, Jerry Lee Lewis y otros grandes son testigos de sus apariciones, pues se lo rifaban. Todo el mundo quería los dedos mágicos de  Rory. Discos como “Blueprint” o “Tatoo muestran a la perfección estas dos vertientes de un artista nacido para la carretera y que fue capaz de eclipsar a los mismísimos Aerosmith tras tocar como telonero de la banda de Boston. En uno de esos conciertos, en los que Gallagher se metió en el bolsillo a todo el público y después de tres temas de Steve Tyler y los suyos —se morían de celos—la platea seguía coreando el nombre de Rory.
Los 80 no fueron sus mejores años, el aterrizaje del punk y el techno relegó a los artistas de su condición a un segundo lugar, pues los puristas como él y similares condensados en los más  profundo del rock no estaban de idilio. Rory continuó con sus bolos (colaborando con las glorias del Rock en USA), pero sus problemas con el alcohol y las benzodiacepinas para superar su miedo a volar deterioraron gravemente su salud. El 14 de junio de 1995 falleció por las complicaciones postoperatorias de un trasplante de hígado. Como dice una de sus canciones, “nací en un tiempo equivocado”.
Si bien nunca llegó a ser un fenómeno de masas, Rory Gallagher (1948-1995) fue uno de los primeros artistas irlandeses de rock y blues conocido fuera de las fronteras de este país. No obstante, este virtuoso de las seis cuerdas tuvo más impacto en los músicos de entonces y de ahora que en las listas de éxitos o en los despachos de las discográficas, ante las que mantuvo una independencia e integridad a prueba de dólares.
Según su hermano Donald, auténtico mecenas del legado de Rory, al recordar la presión que ejercían los mercaderes de música para hacer caja disfrazándole de artista pop o de heavy metal, “nunca estuvo dispuesto a vender su arte. Evitaba los extremismos. Se limitaba a hacer lo que mejor sabía. Música”. Recientemente, la discográfica Sony Music ha sacado una edición “remasterizada” en vinilo de los seis primeros álbumes creados y producidos por Rory entre 1971 y 1974 tras abandonar Taste, la banda con la que se dio a conocer a finales de los años sesenta. Dónald también está preparando un libro sobre la vida de su hermano y un filme para la gran pantalla junto al director de fotografía estadounidense de origen irlandés Declan Quinn (“U2: Unforgettable Fire”, “U2: Outside It’s America”, “La boda del Monzón”), un proyecto que ha atraído la atención del realizador Jonathan Demme. Cuando Rory falleció la revista Rolling Stone escribió un “pequeño artículo”, pero nunca antes le había dedicado demasiado espacio, lamenta Gallagher. “Hace unas semanas, gracias a la presión ejercida por Brian May, esta revista le incluyó en las lista de los 100 guitarristas más grandes. Y las cosas también están cambiando en la radio, sobre todo en Estados Unidos, con la proliferación de las emisoras que funcionan por suscripción”, explica su hermano, “la presión de las marcas publicitarias ha descendido y los presentadores tienen más libertad para pasar de la música más comercial” 

En consecuencia, mucha gente, sobre todo jóvenes, empieza ahora a descubrirle, como demuestra que el álbum “Notes From San Francisco”, inédito hasta 2011, alcanzó el pasado junio de 2012 el cuarto puesto en la lista de ventas de blues de Billboard. El fenómeno Rory crece y cada día alguna banda tributo nueva se suma al homenaje a un artista genial e irrepetible. Lo sabe bien porque se mezcla, como un fan más, con los seguidores de Rory en el circuito de festivales tributo, que culmina cada junio en Ballyshannon, la localidad del remoto condado irlandés de Donegal donde nació el mayor de los Gallagher hace 64 años.
Larga vida a Rory, que “no” está en los cielos convencionales. Estás en el lugar que te corresponde: En nuestros corazones.
Guía rápida para hacerse un incondicional. Fuente: Youtube
-Laundromat: primera canción de rory Gallagher en solitario
-“If the day was any longer”: (cómo tocar harmónica y guitarra a la vez)
-Joe Bonamassa usando  la Fender. (Cómo sacar lo mejor de cada uno)
 
“Brute Force And Ignorance 1979 live”. (Sacarse del bolsillo un morro de botella de cerveza y hacer el mejor slide)

-McAvoy Boogie: (virtuosismo con mayúsculas)

-Sinner Boy: (la respuesta del por qué el nacimiento de Cream)

-Going To My Hometown (1972): (inolvidable)

– I Wonder Who: (solo Blues).

Y dos detalles para los que se hayan sentido privilegiados al leer este “plomoartículo”.

Existen sendas páginas dedicadas a reconocer el talento y legado de este señor:

Una es para renombrar el Aeropuerto de Cork (tercero en importancia en Irlanda) como Rory Gallagher Airport. La otra es para que Gallagher (no confundir con Oasis por favor) pase a formar parte del Hall of Fame de una “santa” vez. Aquí dejo los enlaces. Cada voto a favor será recompensado con otro artículo que sirva para remover nuestras conciencias musicales.

http://www.ipetitions.com/petition/rorygallagherhalloffame/

http://www.petitiononline.com/RoryCork/petition.html

Autor

Oky Aguirre
De padre periodista, la fascinación por la prensa escrita ha sido constante durante toda su vida. Recién cumplida la mayoría de edad comenzó a trabajar en el diario MARCA como redactor, labor que realizó durante cinco años, lo que le permitió conocer los entresijos de la prensa y el mundo editorial. Hablando de música aporta frescura, polémica y opinión, siguiendo las pautas de maestros como Diego A. Manrique, Javier Marías, Millás o Haro Tecglen.

9 comments

    • Oky

      Gracias por leerme. Espero saber haber transmitido lo que Rory nos hace sentir.
      Gracias por los enlaces. Y perdona por la tardanza.

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    Hola, enhorabuena por el artículo, Rory es único e irrepetible, cuando veo listas de los mejores guitarristas y no está él, me da la risa, o están sordos o yo oigo algo diferente que los demás, será como el chiste de la autopista: En la radio se oye “Un loco circula por sentido contrario en la A1…”, y el conductor responde “¿Uno?, ¡¡¡todos!!!”, lo que transmite Rory casi nadie lo consigue, dejémonos de técnicas, virtuosismo y demás chorradas. Gracias por tu artículo.

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    • Oky

      Después de un año te contesto. Sorry. Darte las gracias por leerme y sentir lo que yo sobre Rory. Fliparlo al no ver a Rory por encima de otros me jode un huevo. Yo creo que eso va con las personas que tenemos sensibilidad, como tú. Saludos

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    me parece una buena entrevista estaba buscando hace un momento ver entrevistas suyas pero con imagen suya. Que le perdi el rastro a ellas. Las hay, yo aprendo cada semana algo de el me gusta tocar y también tengo una estratocaster del 93, con la que toque desde ese tiempo hasta 5 años que me compre una ephifhone con la que también sigo. tambien tengo una squier fender y toque con ampli crate 80w hasta elaño 2000. Bueno yo toco actualmente co mi hermano y un bajo y otra guitarra. Antes eramos 4 y luego 3.

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    me parece una buena entrevista estaba buscando hace un momento ver entrevistas suyas pero con imagen suya. Que le perdi el rastro a ellas. Las hay, yo aprendo cada semana algo de el me gusta tocar y también tengo una estratocaster del 93, con la que toque desde ese tiempo hasta 5 años que me compre una ephifhone con la que también sigo. tambien tengo una squier fender y toque con ampli crate 80w hasta elaño 2000. Bueno yo toco actualmente co mi hermano y un bajo y otra guitarra. Antes eramos 4 y luego3. me gusta rory.
    no tiene desperdicio ningun disco lo digo como lo siento un abrazo… y me gustaria comprender mejor su carrera un saludo. para nosotros los que tenemos una guitarra siempre es mejor sus primeros discos y aprender de ahí. un saludo.

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    A DIA DE HOY , RORY GALLAGHER SIGUE SONANDO CON MAS DECIBEKIOS KE NUNCA…
    Y BUEN ARTÍCULO…..TAMBIEN RECORDAR AL FALLECIDO BATERIA ROD de´ATH, un crak !!
    YO A POSTERIORI HE PODIDO SEGUIR DISFRUTANDO CON EL GRUPO “BAND OF FRIENDS”
    ( GERRY MCAVOY y TED MCKENNA ) ….Un Saludo RoryFans !! ROCK ON !!

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    Muy lindo encontrar rorymaniacos, somos cada día más y más. Es que Rory es una adiccion. A Rory se le conoce y escucha una vez y estas frito porque caiste en sus redes de excelencia y encanto para siempre. Porque cuan encantador era el. Yo tuve la suerte de verlo en Cleveland en 1974 cuando tenía 16 años. Yo no era muy asidua al rock y menos al blues o folk, pero desde ese entonces Rory me introdujo a un mundo nuevo y fantastico. Hoy tengo 60 y mi colección de Rory está casi completa. Ni un día pasa sin que piense en el tampoco. Me enamoro para toda la vida pues a esa corta edad me impresionó mucho su persona. El tipo se metió entre la gente tras el concierto y se tomó todo el tiempo para intercambiar palabras y firmar autógrafos. Rory me llevo con él en sus cambios valientes en género y ritmos. Jamás de estilo. Él dice en una entrevista que el estilo es un don de Dios. También dijo que esperaba tener un “sonido Gallagher” y claro que lo tiene. Es como una voz amada que se reconoce.
    No sigo pues puedo hablar horas de Rory… Y de mi amor por el

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