Mario Pera entrevista al poeta Raúl Campoy Guillén

Mario Pera entrevista al poeta Raúl Campoy Guillén

No creo en los poemas perfectos, creo en los poemas auténticos

La voz poética de Raúl Campoy Guillén se erige como una de las más interesantes de la poesía contemporánea española. Sin duda, se trata de una poesía sincera y directa, emanada de la natural libertad de este joven poeta madrileño para expresar sus vivencias en poemarios cuidadosamente estructurados.

El poeta Raúl Campoy participará en el próximo II Festival Internacional de Poesía de Lima, en donde los lectores peruanos podremos apreciar de cerca al autor y su obra poética.

A continuación, una breve entrevista en la que el poeta nos refiere algunas circunstancias en torno a su poesía y a su modo de ver y aproximarse al quehacer poético.

Raúl, ¿cómo te vinculaste con la literatura, y con la poesía en especial? ¿Cuáles fueron los primeros libros que leíste y que te causaron impacto?

El causante fue mi padre, que también es poeta aunque exiliado en el anonimato. Él me regaló dos primeros libros: Antología de Miguel Hernández y Sonetos de Garcilaso de la Vega. Pero realmente el primer libro que me causó impacto fue Altazor, de Vicente Huidobro. Entendí que la poesía española (exceptuando algunos casos y épocas), estaba sumergida en una retórica que no me interesaba y me empezó a interesar más la poesía latinoamericana, pero esa es otra historia.

Si no es indiscreción, ¿cuál es tu estilo de trabajo? ¿Eres de crear estructuras para tus libros, o escribes poemas de manera libre y esperas que el tiempo o algún otro elemento les dé una unidad?

La luz, mi estilo de trabajo es la luz, es decir, necesito la clara luz matutina: escribo por las mañanas y en el exterior. Tengo zonas escogidas para escribir, ya sea en la sierra o en mi barrio, pero en casa pocas veces escribo. Quiero que mi escritura sea más un hecho que un pensamiento, no quiero pensar el viento, quiero sentir el viento. Es muy importante para mí el exterior, por eso, en invierno, baja mi producción creativa. La climatología a veces no me permite escribir.

Sí, mis libros son estructurales de forma intencionada. A veces salen poemas sueltos que voy archivando en otra sección para el día de mañana hacer una especie de recopilación de estos poemas, que se quedaron desatados de las páginas de un libro pero que quién sabe si serán mis mejores poemas.

Yo creo que un libro estructurado potencia más la voz, la sugerencia, el ritmo semántico y estilístico de cada poema. Se produce una mayor liberación de energía en su concepto. Ahora, es una espada de doble filo, pues, también, puede ocurrir lo contrario: que debilite aún más los poemas si no son eficaces poéticamente hablando. Un libro estructurado creo que lo lleva a un grado superior o a un grado inferior, ese es su riesgo, pero en el riesgo están los revolucionarios.

Eso no significa que un poema no pueda ser revolucionario; pero… ¿Hubiera sido tan contundente que Vallejo hubiera hecho un solo poema de Trilce? ¿O Eliot un solo poema de La tierra baldía?

He leído que escribir te permite sobrevivir ante tu monotonía existencial. ¿Cuánto de tus vivencias y experiencias están plasmadas en tu obra? Como en el caso de varios escritores, ¿tus libros reflejan en gran medida lo que has vivido, o expresan la vida de una suerte de alter ego?

TODAS, y lo pongo en mayúsculas para que se tropiecen los pájaros que vuelen alrededor. Siempre contesto así ante esta pregunta: No creo en los poemas perfectos, creo en los poemas auténticos. Sólo mediante la autenticidad se puede llegar a una verdadera voz sin la intención de buscarla, sin la intención de tenerla.
Creo que con esto, ya he contestado a la pregunta.

Raúl Campoy Guillén

Para todo escritor joven, uno de los primeros temas a resolver es el lograr hallar una voz propia, una voz que lo haga reconocible respecto de sus múltiples influencias. ¿Cuán difícil ha sido para ti lograr hallar esa voz poética personal respecto a las influencias que tienes por tus lecturas?

Yo creo que no la he encontrado y espero NO encontrarla antes de morir. Me explico: Siguiendo con la pregunta anterior, yo creo que la voz personal se consigue siendo auténtico. Es llegar a tu voz personal pero sin intenciones, que fluya y atraviese los obstáculos como una niebla en el bosque. Las influencias son eso, influencias, pero no te dan una voz personal, en todo caso, te dan, la voz de otros escritores. Por eso, aunque son inevitables las influencias, deben mantenerse en el subconsciente. Si un día te miraras al espejo, fueras consciente y te dijeras… Mi poesía se parece a la de tal poeta, preocúpate.

Yo sólo espero que mi voz personal no sea tan personal; porque si es así, le estoy poniendo límites, quiero una voz con múltiples voces, una de mis características, con la que me puedo sentir un poco orgulloso (porque realmente uno se va de esta vida sabiendo muy poco y estando orgulloso de casi nada, si se busca la verdadera humildad, claro), es mi eclecticismo y versatilidad.

Así que lo de la voz personal… y por enlazar con el principio de esta respuesta… tenemos múltiples personalidades, ¿cómo entonces podemos ser realmente auténticos en una sola voz?

Raúl, ¿cuáles son los temas esenciales que te gusta desarrollar en tu obra poética? Si bien pueden existir temas que abordas de modo complementario, ¿cuáles son aquellos contenidos que, como temas principales, te han llevado justamente a la necesidad de expresarte en ese género literario?

Mi vida, el entorno natural y la existencia humana dentro de este entorno natural. Es decir, casi todo menos la banalidad. Hoy en día le damos importancia a temas bastante banales.

Tu primer poemario, Los dientes del reloj (2008), lo publicaste a los 30 años de edad. Es cierto que no existe una edad para empezar a publicar pero, por lo general, la poesía viene de un impulso muy juvenil por rehacer o romper el orden preestablecido o las circunstancias que uno vive. En tu caso en particular, ¿esperaste a madurar tu expresión poética para recién publicar o, simplemente, se debió a situaciones fortuitas?

Tardé porque tardé en encontrarme con la poesía, aunque estuviera en mi interior cociéndose a fuego lento. El libro lo publiqué cuando consideré que tenía una madurez, una originalidad y estructura suficientes como para hacerlo.

En relación a la pregunta anterior Raúl, hay muchas personas que escriben pero que jamás pensarían en publicar lo escrito, en mostrarse al público y ser vistos y leídos bajo un ojo crítico. ¿Qué te motivó a publicar, a poner en manos del público (que a veces puede ser un crítico muy duro o hasta malintencionado) tus escritos?

Fue gracias a un poeta: Waldo Leyva. Le conocí en un Café-Bar de Madrid donde son asiduos los recitales desde hace muchos años. Me pareció muy bueno. Siempre he pensado que hay que ser valiente y saber la realidad sobre tu escritura. Me acerqué a él y estuvimos hablando sobre poesía, cuando terminamos, me dijo: «Mándame poemas tuyos por E-mail. Si no te contesto es porque no hay nada que decir sobre ellos, y si te contesto será buena noticia para ti». Fue franco y sincero. Y eso me impulsó más a hacerlo.

Le mandé unos poemas y me contestó que tenía una voz genuina, y que mi obligación era ser poeta. Empecé a asumir esa responsabilidad, entendí que está bien hablar sobre la humanidad y su entorno, que si no se te da mal, puedes hacer que mucha gente se sensibilice sobre temas varios y gane introspección. La poesía mejora la sociabilidad, la astucia, la observación, el compromiso al prójimo y a uno mismo, la autocrítica…

Cuando me dicen… «La poesía no sirve para nada», siempre digo: «¿Te parece poco hacerte feliz leyéndola? ¿Hay algo más útil que el arte, algo que trabaje los sentimientos?». Por eso, casi nadie se acuerda de quién inventó un cinturón o un tractor, pero sí nos acordamos, una gran mayoría, de una pieza de Mozart, un poema de Shakespeare o un cuadro de Goya.

No podía dejar los poemas en un cajón. Mucha gente no publica porque no se siente seguro o le falta creencia sobre su obra, otros por falta de suerte o de talento, y otra gente no publica porque no le apetece contar sus intimidades o sus interiorismos a un público indómito. Todo es loable, todo es respetable, publicar o no publicar. Lo importante es estar a gusto consigo mismo.

Raúl Campoy Guillén

Raúl Campoy Guillén

¿Cómo ves el nivel y la calidad de la poesía contemporánea de tu país, España? Dentro de la extensa cantidad de jóvenes poetas españoles contemporáneos, ¿cuáles son aquellos que a tu juicio destacan, o aquellos a los que te sientes más cercano y cuya obra poética te parece destacable?

Hay buen nivel, creo que el peso ahora recae de nuevo en España. La fusión de culturas, de países y la hospitalidad que tiene, por ejemplo, Madrid, está haciendo de esta ciudad un hervidero de ideas donde estoy seguro saldrán grandes poetas en mi generación.

Esta pregunta es siempre difícil… No puedo conocer a todos los poetas contemporáneos, incluso dentro de un mismo poeta habría que valorar todos sus libros para saber su verdadera condición.

Conozco la obra completa de Batania y es un gran poeta que llegará muy lejos, pero no voy a hacer una lista de todos los poetas que me gustan porque sería algo para pensar detenidamente y con más tiempo en el tiempo como para dejarlo marcado para siempre en una entrevista. Sería una falta de respeto para mis compañeros.

En unos meses vas a participar como poeta invitado al Segundo Festival Internacional de Poesía de Lima. ¿Qué expectativas tienes en relación a este nuevo festival? ¿Conoces algo de la tradición poética peruana?

Mi expectativa es conseguir transmitir mi obra, que disfruten con ella y sientan los organizadores del evento que han hecho lo correcto invitándome; la transmisión de ideas entre poetas; conocer poetas interesantes de allí; sentir vuestra cultura y asimilar vuestra tradición poética. Y también, por qué no, probar su gastronomía, que tan bien me ha hablado, y cocina, un amigo poeta peruano que vive en Madrid llamado Giovanni Collazos. Y cómo no, unos buenos piscos también, eso, que no falte.

Conozco poco, pero se solventará con el tiempo. El Festival me vendrá muy bien. Conozco a César Vallejo, ¿quién no conoce a César Vallejo? César Vallejo, sin duda, tenéis a uno de los más grandes poetas de la historia del mundo.

A Rodolfo Hinostroza lo pude conocer en Madrid, poeta interesante. He leído algo de Antonio Cisneros, Javier Heraud, Raúl Heraud
Con Eduardo Chirinos tengo una cariñosa amistad, una persona entrañable y un buen poeta.

Renato Sandoval tiene un libro, el único que he leído de él, estupendo: Nostos. Es un gran poeta, es un poeta río lleno de buenas imágenes y de sensibilidad desbordada. Barroco con exquisitez. Estoy deseando conocer más obra suya.

Pero el poeta peruano que a mí me emociona especialmente y que está bien metidita en mi lista de mis poetas que releo y admiro con integridad, es, Blanca Varela, me encanta.

Algo sé de la tradición poética, pero poco. Espero me ayudéis a solventar esta tarea a mi llegada.
Hasta pronto.

Raúl Campoy Guillén

Autor

Tarántula
Revista cultural

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *