“Maldito Bar” de Manuel Benito, dirigida por Jacobo Muñoz

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Paula Colorado, Nacho Laguna, Julio Peña y Chantal Martín ©Irene Fuentes

Maldito Bar, como dice una de las protagonistas, es el lugar al que se va para olvidar y donde, sin embargo, se acaba contando todo. Es donde se fraguan proyectos que crecen de forma proporcional a la cantidad de chupitos y que, al día siguiente, no tienen ni pies ni cabeza. Es donde se encuentra el amor y donde también se acude para dejarlo; donde se fomenta la amistad o donde terminas a bofetadas con alguien que consideras que te mira mal o que mira en exceso a tu chica. Y, al día siguiente, te cuesta encajar cómo las bebidas espirituosas —y derivados— te han llevado hasta ese punto.

En el Maldito Bar, que ahora se llama así porque ha cambiado de dueño, veremos a una cadena de amigas y parejas en situaciones reconocibles. Quizá puedas ser tú el protagonista en algún instante, en circunstancias similares, pero visto desde fuera todo suena patético hasta el punto de la vergüenza. Los bares son lugares de encuentro y de ocio.

Maldito Bar cuenta con el oído extraordinario de Manuel Benito, que le permite no solo reproducir situaciones, sino hacer que los personajes se expresen de una manera cercana a cómo lo hace un amplio arco de juventud, ese que todavía se considera “en el mercado”. Refleja ese tipo de amistad en el que, como en las charlas de borrachos, ambos parecen conformes con la compañía, pero basta tomar un poco de distancia para advertir que cada uno está hablando de lo suyo. En esos momentos de exaltación de la amistad y del amor ocurre algo parecido, y el autor lo sabe y lo plasma con acierto.

Julio Peña y Paula Colorado en Maldito Bar de Manuel Benito, director Jacobo Muñoz ©Irene Fuentes
Julio Peña y Paula Colorado en Maldito Bar de Manuel Benito, director Jacobo Muñoz ©Irene Fuentes

De interpretar a todos los personajes se encargan dos actrices Chantal Martín, Paula Colorado, y dos actores Julio Peña y Nacho Laguna, los cuatro competentes, con unas interpretaciones muy igualadas y bien medidas. Es un mérito tanto de ellos como del director, que logra que la obra, aun cambiando de situación y de personajes, fluya de una escena a otra con facilidad.

Maldito Bar es una suma de situaciones tratadas con humor de una manera fresca y natural. Los personajes son traviesos, pero nunca malos; egoístas sin usura, pero buenos compañeros para pasar una hora y media de teatro y salir con una sonrisa en la boca, que no es poco. La obra es apta para todas las edades: para los más mayores puede suponer suponer un aliciente la sorpresa; los más jóvenes captarán más matices, pero todos disfrutarán de un reparto atractivo.

El texto de Manu Benito ofrece diálogos bien escritos, porque captan con precisión el tiempo y la atmósfera de este Maldito Bar. Entre sus pinceladas más surrealistas y delirante  está la confidencia de un joven que, al depilarse con tiras de cera, acaba arrancándose el ombligo y lo tira a la basura, con mucho asco, junto con la tira de cera y los pelos. Una imagen tan hiperbólica como reveladora del comportamiento propio de una edad, pero que algunos mantienen durante toda su vida. Y Jacobo Muñoz ha sabido hacer la transición de una historia a otra, templando los tiempos con el pulso de quien maneja una cometa.

Julio Peña y Nacho Laguna en Maldito Bar de Manuel Benito, director Jacobo Muñoz ©Irene Fuentes
Julio Peña y Nacho Laguna en Maldito Bar de Manuel Benito, director Jacobo Muñoz ©Irene Fuentes

Maldito Bar, se estrena el día 20 de noviembre de 2025, y se mantendrá en cartel en el Teatro Lara de Madrid, mas información AQUÍ.

Título: Maldito Bar Texto Manuel Benito Dirección: Jacobo Muñoz. Intérpretes: Julio Peña Chantal Martín, Paula Colorado, Nacho Laguna Composición musical y diseño de sonido: Paula MoriProducción: Cuatro Gato

 

Julio Peña Chantal Martín, Chantal Martín

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Luis Muñoz Díez

Desde que me puse delante de una cámara por primera vez, a los dieciséis años, he ido fechando mi vida por las películas y las obras de teatro. Casi al mismo tiempo empecé a escribir de cine en una revista entrañable, Cine Asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas, he pasado buena parte de mi vida en el teatro —sobre el escenario o sentado en una butaca— y he tenido la suerte de tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que antes me emocionaron como espectador. Creo firmemente que algunas premoniciones se cumplen cuando quien las pronuncia tiene el ascendiente suficiente; y a mí, la persona con más autoridad en mi vida me dijo: “Vas a ser alumno de todo y maestro de nada”. Y así ha sido. He estudiado cine y teatro, he leído todo lo que ha caído en mis manos, he trabajado como actor y como ayudante de dirección, he escrito novelas y guiones, he retratado a toda persona interesante que se me ha puesto a tiro… y la verdad, ni tan mal. Hay quien nace sabiendo; yo prefiero morir aprendiendo. Y aquí estoy ahora, en la Cultural Tarántula, con la intención de animaros a leer, ver cine o acudir al teatro, donde siempre nos espera una emoción irrepetible que, por un instante, nos hace creer que en la vida lo mejor está siempre por venir.

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