Raúl Losánez firma la versión y la dramaturgia del espectáculo Aromas de Soledad, basado en los poemarios de José María Gabriel y Galán. Poeta salmantino nacido en Frades de la Sierra en 1870 y fallecido prematuramente a los treinta y cuatro años, Gabriel y Galán dejó una obra marcada por la tierra, el mundo rural y una sensibilidad que Emilia Pardo Bazán definió como la más cercana al “alma del pueblo” que había leído nunca. Sobre ese legado emocional y telúrico, Ana Contreras construye una puesta en escena que busca tender un puente entre tradición, memoria y desarraigo.
“Para señalar la dureza del campo, su belleza y su abandono, pocos poetas resultan más adecuados que Gabriel y Galán. Sus versos sirven aquí para articular un homenaje a quienes tuvieron que dejar la tierra y a quienes permanecieron en ella por idéntica necesidad.” Aromas de Soledad despliega un conjunto de símbolos que dialogan con la herencia rural, los vínculos familiares y la transmisión generacional. El diseño escénico de Iván López-Ortga crea una superficie de texturas que funciona como un paisaje simbólico sobre el que se proyectan las videoescenas de Violeta Némec -campos, la casa familiar, el cementerio- que aparecen y se desvanecen como recuerdos de la propia tierra. Son imágenes que no ilustran de forma literal, sino que acompañan con sobriedad el tránsito poético del montaje.
En este diálogo entre imagen y palabra destaca con especial claridad el trabajo del músico, Nacho Vera, verdadero hombre orquesta que sostiene la atmósfera de la función con una variedad de instrumentos y registros. Su recuperación de cantos tradicionales y su presencia en escena proporcionan una ubicación inmediata: allí donde la voz se vuelve canto y la memoria se hace música, la obra se hace presente con naturalidad. Quizá sea porque, desde nuestra distancia contemporánea respecto al campo, reconocemos en esas sonoridades un eco que todavía nos pertenece.
La figura del padre simbólico, interpretado por Jesús Noguero, concentra varios de los temas y personajes que conforman la función: un viudo que recuerda a la mujer amada, un dueño de tierras que contempla con nostalgia un mundo en transformación y un hombre que no comprende la mirada de su propia hija. Sin embargo, esa figura, depositaria de la parte más lírica del montaje, no siempre encuentra la integración más natural con los poemas de Gabriel y Galán: a veces su voz bien timbrada, cargada de nostalgia por las costumbres, suena lejana a la miseria de quienes tuvieron que abandonar la tierra. Pero cuando se lanza a bailar con las manos en la cintura para cortejar a una moza con movimientos coquetos de ojos, o cuando se cuelga el acordeón para unirse al canto de Vera y del propio Nacho Vera, el personaje se vuelve súbitamente cercano a la tierra -como si asomara otro hombre, otro tiempo, otra verdad-. La hija simbólica, interpretada por Carmen del Valle, ofrece en cambio una relación más nítida con el presente y ayuda a equilibrar el conjunto. El vestuario de Lara Contreras termina de anclar ambos universos -el simbólico y el real- en un mismo paisaje emocional.
“Con sus luces y sus sombras, el viaje que proponen Raúl Losánez y Ana Contreras en Aromas de Soledad deja momentos en que música, imagen y palabra se alinean para recordar la esencia telúrica de Gabriel y Galán y la fragilidad de un mundo rural que se desvanece.

Aromas de soledad está programada del 20 de noviembre al 7 de diciembre de 2025 en la Sala Jardiel Poncela del Teatro Fernan Gómez Centro Cultural de la Villa mas información AQUÍ.
Dramaturgia: Raúl Losánez (a partir de la obra poética de José Mª Gabriel y Galán) Dirección escénica: Ana Contreras
Reparto: Jesús Noguero, Carmen del Valle y Nacho Vera
Escenografía: Iván López-Ortega Iluminación: Clavija Estudio (Inés de la Iglesia / Carlos Carpintero) Vestuario: Lara Contreras Videoescena y ayudantía de dirección: Violeta Némec Composición y dirección musical: Nacho Vera Composición de canciones preexistentes: Raquel Riaño
Producción de canciones preexistentes: Óscar Claros Producción ejecutiva y prensa: Manuel Benito Diseño gráfico: Nuria Cuesta Fotografías: Enrico Bárbaro Jr. Producción: La Otra Arcadia



