Yo, nunca, de Jesús Redondo y Sara Ruiz Sardón, con dirección Alba Navarro y Manuel Campos

Yo, nunca, de Jesús Redondo y Sara Ruiz Sardón, con dirección Alba Navarro y Manuel Campos

En la imagen Sergio San Millán -El Santito-, Sara Ruiz Sardón -Sara- y Jesús Redondo -El Redondo- en “Yo, nunca” de Jesús Redondo y Sara Ruiz Sardón, con dirección de Alba Navarro y Manuel Campos

 

Por Luis Muñoz Díez

“No es tanto que la fe mueva montañas, sino que pueden mover una delante de tus ojos y ser incapaz de verlo” Gonzalo Muñoz Barallobre

El aforismo del encabezamiento, se podría aplicar a la obra de Yo, nunca, que denuncia algo tan evidente como es la indefensión de la mujer, ante una falocracia que es incapaz de reconocer el daño irreparable que supone ser violada, y culpa en defensa del agresor, a la propia víctima.

Es preciso un reposicionamiento ante una cultura, en que se olvida de la misma manera, que a los hombres les paren las mujeres, y que las mujeres tienen un padre, por lo que negarse a la igualdad con todos sus matices, va directamente contra natura, pero ahí seguimos.

Yo, nunca se puede considerar una creación grupal, cuenta con un texto firmado por dos autores: Jesús Redondo y Sara Ruiz Sardón, y dos son también los encargados de su puesta en escena: Alba Navarro y Manuel Campos. Coincidiendo que los dos autores y la directora forman parte del elenco como «Cover», y tres de sus personajes llevan el mismo nombre, o similar, de los actores que los interpretan, como: Sara, Ferri y El Redondo, lo que demuestra la implicación de todos en el proyecto.

En la imagen los actrices Sara Ruiz Sardón -Sara- y Ferri Ballester -Ferri-, dos mujeres muy diferentes para “Yo, nunca” de Jesús Redondo y Sara Ruiz Sardón, con dirección de Alba Navarro y Manuel Campos

En la imagen los actrices Sara Ruiz Sardón -Sara- y Ferri Ballester -Ferri-, dos personajes muy bien dibujados en su diferencia “Yo, nunca” de Jesús Redondo y Sara Ruiz Sardón, con dirección de Alba Navarro y Manuel Campos

Los roles asignados a los cuatro personajes están muy bien dibujados por los autores, son totalmente reconocibles en su puesta en escena. Ferri es una chica que, desde que tiene uso de razón tiene claro que le gusta disfrutar del sexo cuando se le antoje, por lo que tiene que cargar con una etiqueta de de una sociedad que, volviendo al aforismo, no ve “que la montaña se mueve”. Parece que no se acaban de admitir una cosa tan obvia como, que las mujeres y los hombres sienten el mismo grado de interés o desinterés por el sexo.

Hay personas con más afición a él, y las hay, para quién es algo secundario, y si lo hace porque es lo normal, por paliar carencias afectivas, o por haber sufrido una mala experiencia no lo disfrutan, como le ocurre al segundo personaje femenino llamado Sara, pero la necesidad es la misma para ambos sexos, y la capacidad de control similar.

Históricamente a la mujer se la ha satanizado, en casi todas las sociedades y religiones, pero quedándonos únicamente con la raíz que nos marca.

La Iglesia y los llamados  «bien pensantes», han decretado que unicamente hay dos clases de mujeres: las que nacen para la reproducción y el cuidado de la prole, y cumplen con su débito conyugal, siempre que su marido lo desee, y las otras, que son directamente perversas. Con semejante premisa se le ha negaba a la mujer su legítimo derecho a disfrutar del sexo, y se ha dado por sentado que el hombre, una vez iniciado el proceso del deseo, y ya erecto, no pudiera echar marcha atrás, dándole al deseo masculino categoría de enajenación mental, causada por una erección.

En la imagen los actores Sergio San Millán -Santiago- y Sara Ruiz Sardón -Sara- otra relación desigual “Yo, nunca” de Jesús Redondo y Sara Ruiz Sardón, con dirección de Alba Navarro y Manuel Campos

En la imagen los actores Sergio San Millán -El Santito- y Sara Ruiz Sardón -Sara- otra relación desigual “Yo, nunca” de Jesús Redondo y Sara Ruiz Sardón, con dirección de Alba Navarro y Manuel Campos

Olvidando que la vulva y la polla, son dos órganos para disfrutar en común, sin poner un pero, al hedonismo tan común como gozoso. Un olvido que deja en mal lugar a ambos sexos, pero que históricamente ha avasallado a la mujer, porque al negar el placer sexual al sexo femenino. Abre la puerta a mal pensar, que si lo otorgan es por mero interés, y al hombre se le rebaja a la condición de “babuino” que, si algo se le niega lo puede coger por la fuerza -no olvidemos el debito conyugal de obligado cumplimiento, afortunadamente ya, abolido por ley-, derecho que sin duda le ha beneficiado y distorsionado, la imagen de igualdad y dignidad de la mujer.

Por lo ya dicho, y dando por echo que un varón erecto pierde la capacidad del discernimiento, la violación es algo que, si bien políticamente no está bien visto, se consiente y justifica siempre al macho. Argumentando que la mujer iba ahí, enseñándolo todo, que dijo que no, pero no fue capaz resistirse hasta perder la vida, y opto por la vejación para conservarla.

En la imagen los actores Sergio San Millán -Santiago- y Jesús Redondo -El Redondo-, dos amigos para una relación desigual Yo, nunca de Autores Jesús Redondo y Sara Ruiz Sardón, con dirección de Alba Navarro y Manuel Campos

En la imagen los actores Sergio San Millán -El Santito- y Jesús Redondo -«El Redondo»-, dos amigos para una relación desigual «Yo, nunca» de Jesús Redondo y Sara Ruiz Sardón, con dirección de Alba Navarro y Manuel Campos

Por lo que el falo se ha erigido como un bastón de mando, con un poder supremo, que no lo puede controlar ni su propietario, y en caso de que esté erecto no despreciará orificio alguno, donde meterlo.

Lo anterior es una falacia como tantas, porque si no hay una hembra a mano, el me lo hago con un amigo marica, cómo es el caso de El Santito –el macho de la función-, y El Redondo -el amigo marica-. Está claro que El Santito se debería plantear el porqué de ese contacto carnal con otro hombre, en vez de solucionar el calentón con una mano, de forma efectiva y rápida, se embarca en un acto que en teoría le repugna.

Todo lo anterior se cuenta de una manera diáfana en la obra de Yo, nunca, en lo que se cuenta no hay novedad, pero sí, y grande, en la forma de narrarlo y exponerlo, por parte de autores y directores, y en esa sensibilidad innovadora está el valor, y la vigencia de la función.

Los actores Jesús Redondo, Sara Ruiz Sardón y Sergio San Millán Ferri Ballester realizan un hermoso trabajo físico como metáfora. Yo, nunca

Los actores Jesús Redondo, Sara Ruiz Sardón y Sergio San Millán Ferri Ballester realizan un hermoso trabajo físico como metáfora. «Yo, nunca» de Jesús Redondo y Sara Ruiz Sardón, con dirección de Alba Navarro y Manuel Campos

Otro momento simbólico con los actores Sergio San Millán y Jesús Redondo. Yo, nunca

Otro momento simbólico en la imagen los actores Sergio San Millán y Jesús Redondo. «Yo, nunca» de Jesús Redondo y Sara Ruiz Sardón, con dirección de Alba Navarro y Manuel Campos

El trabajo actoral de Sara Ruiz Sardón, Ferri Ballester, Jesús Redondo y Sergio San Millán, es de gran belleza en su trabajo físico, que por un momento representan una laxitud y un esfuerzo, que es un transito hacía los personajes que interpretan, y en los que potencian toda la credibilidad, tanto en sus dudas, como en sus retos.

Sara y Ferri son de carne y hueso, reales en su demanda, y es su lógica contradicción entre su legitima rebeldía ante lo impuesto, y el complejo de culpa, que es un castigo auto castigo, del que nadie nos puede redimir. Sara Ruiz Sardón y Ferri Ballester redondean sus personajes en todos sus matices. La virilidad eterna en estado puro, al que apodan  «El Santito», del que se hace cargo con todo acierto el actor Sergio San Millán que, en principio parece que le toca bailar con el más feo, por lo que representa su personaje, pero los malos dan muchas alegrías a sus intérpretes, y El Santito es generoso con Sergio San Millán, y el actor lo es con «El Santito», aunque sea desenmascarado como le ocurre a él, cuando El Redondo, rompe el frasco de las esencias, desvelando que ni tan macho, ni tan respetuoso con las mujeres.

A «El Redondo», le interpreta Jesús Redondo, recreando a un mariquita con acento andaluz, que ha tenido que echarle mucho valor y mucha ironía a todo, para no ser un marginado, y paliar su diferencia integrándose, pero a pesar de su buena disposición nadie le ha quitado la etiqueta, y el azar le gasta la broma de enamorarse de quien no debe.

En la imagen el actor Jesús Redondo El Resondo en Yo, nunca de Autores Jesús Redondo y Sara Ruiz Sardón, con dirección de Alba Navarro y Manuel Campos.

En la imagen el actor Jesús Redondo El Redondo en «Yo, nunca» de Jesús Redondo y Sara Ruiz Sardón, con dirección de Alba Navarro y Manuel Campos.

El trabajo de Jesús Redondo es excelente, porque es verdad, pura y dura en lo que hace y lo que dice. Como lo son los personajes que interpretan Sara Ruiz Sardón, Ferri Ballester, y Sergio San Millán. Decía al principio que, la obra es una creación grupal, y ahora añado que también es coral, aunque únicamente cuente con cuatro personajes, pero en sus actos y sus palabras están reflejadas, muchas, muchas mujeres, y algunos hombres. Señalar un trabajo por encima de otro sería injusto, y le restaría valor a la función, en su acierto de cómo está creada e interpretada.

Yo, nunca es una de esas piezas que confirman, que no está todo dicho, porque igual es el mismo mensaje, pero se precisa talento para decirlo de una manera adecuada en el momento preciso, aunque parezca extraño, no hay nada mas difícil de explicar que lo obvio, a quien no quiere entender.

Espero para Yo, nunca, una larga vida, y que cale su mensaje para que se sensibilice a muchos espectadores, de una “obviedad”, que muchos carecen de la capacidad para entender el verdadero tamaño del daño, y sus consecuencias.

Enhorabuena Jesús Redondo, Sara Ruiz Sardón, Alba Navarro, Manuel Campos, Ferri Ballester y Sergio San Millán, por haber tenido el talento de materializar y transmitir, la impotencia y el temblor que, tantas mujeres padecen.

 

Yo, nunca, se estrenó el 29 de enero de 2022 en el Teatro Lara de Madrid, más información AQUI.

Autores Jesús Redondo y Sara Ruiz Sardón Dirección Alba Navarro y Manuel Campos Reparto Sara Ruiz Sardón, Ferri Ballester, Jesús Redondo y Sergio San Millán Covers: Diana Gallego, Alba Navarro, Adrián Barriopedro

VESTUARIO Y ESPACIO ESCÉNICO La Compañía del Krisol DISEÑO DE IMAGEN E ILUMINACIÓN Carlota Cascón ESPACIO SONORO Daniel Cabeza AUDIOVISUALES Y FOTOGRAFÍA Carlota Cascón, Sonia Culebras, Manuel Pico.

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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