Violencia de Fran Kranz Adaptación y dirección: Diego Garrido Sanz

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Ricardo -Jorge Ken- Amelia -Esther Ortega- "Violencia" de Fran Kranz Adaptación y dirección: Diego Garrido Sanz Foto: ©Luis Gaspar y ©Bárbara Sánchez Palomero

Fran Kranz debutó como director con Mass, una película que abordaba la violencia escolar desde un territorio íntimo: el encuentro entre los padres de un adolescente asesinado y los del  que disparó y después se quitó la vida. Allí, en una iglesia, ambos matrimonios buscaban alguna explicación para lo inexplicable.

En Violencia, Diego Garrido Sanz adapta y reinterpreta aquel material alejándolo del contexto estadounidense. Aquí no hay debate sobre la tenencia de armas ni refugios religiosos; hay, en cambio, una mirada a nuestra propia realidad y a ese impulso tan humano —y tan arraigado en nuestra cultura— de buscar culpables cuando la tragedia quiebra cualquier sentido.

La obra no reproduce Mass: Toma su núcleo emocional y lo traslada a un espacio donde la palabra, el silencio y el choque entre dos dolores irreconciliables revelan lo más difícil de enfrentar: para lo que no tiene respuestas, solo la necesidad de buscarla para poder seguir adelante.

Violencia, es también el debut de Diego Garrido Sanz, se estrenó en el Festival de Otoño 2024, y prácticamente inédita la recupera ahora el CDN con un diseño escénico que se define por su austeridad y por la contundencia de su premisa: dos matrimonios que han perdido un hijo se encuentran frente a frente para hablar de ello. Uno ha perdido al hijo como víctima; el otro, como responsable del asesinato. El espectáculo no se desvía de esta línea central, y es ahí donde reside su fuerza.

La obra se desarrolla en un espacio mínimo: una mesa redonda, cuatro sillas y un entorno neutro sin identidad específica. No hay elementos decorativos, ni música, ni proyecciones. La propuesta concentra al espectador en el diálogo, que es el único motor de la acción. La sala se convierte así en un lugar de escucha más que de observación.

El desarrollo dramático se basa en una conversación tensa y sostenida. No hay reconstrucción del hecho traumático ni explicaciones externas; lo que el espectador presencia es la dificultad real de sostener un diálogo cuando el tema compartido es irreparable. El montaje evita la moralina y no propone una lectura sobre la tragedia: simplemente expone cómo se enfrentan —o no se enfrentan— las cuatro figuras a la pérdida.

En la el actor Ignacio Mateos y la actriz Cecilia Freire,  Martí y Beatriz, los padres del niño asesinado en “Violencia” de Fran Kranz. Adaptación y dirección: Diego Garrido Sanz Fotos: Luis Gaspar y Bárbara Sánchez Palomero

La dirección de Diego Garrido Sanz emplea movimientos escénicos muy medidos. Los desplazamientos de los actores no buscan metáfora ni estilización, sino reorganizar las tensiones y modular el foco del público. Es un lenguaje escénico funcional, sin subrayados.

Resulta especialmente significativo que Diego Garrido -quien se reserva un pequeño papel dentro de la obra que lleva su mismo nombre- utilice su propia presencia en escena como una prolongación de su labor de dirección. Esta elección, lejos de ser casual, funciona como un mecanismo para mantener el control del pulso dramatúrgico desde el interior mismo de la acción, permitiéndole intervenir en la dinámica actoral incluso mientras se presenta como parte del elenco.

Las interpretaciones Esther Ortega, Cecilia Freire, Jorge Kent e Ignacio Mateos mantienen una línea de contención calculada. El trabajo actoral se apoya más en la precisión gestual y en los silencios que en la explosión emocional, que es donde dan la talla los buenos actores. La eficacia del montaje depende justamente de esa economía expresiva, que permite que la situación hable por sí misma sin necesidad de enfatizarla.

La obra avanza sin grandes giros dramáticos. Es un dispositivo cerrado, casi clínico, que obliga al espectador a situarse de manera frontal ante el encuentro. El texto no pretende resolver nada y tampoco se lo exige a los personajes. El doble cierre -uno ligado al final del diálogo y otro, más breve, a modo de epílogo en el que interviene Abel de la Fuente- mantiene esta coherencia formal.

Lo que el público recibe es claro y directo: una conversación inevitable, presentada sin adornos, sin efectos y sin promesas de comprensión, logrando transmitir un mensaje frio y cristalino, del drama irreparable con el que conviven los cuatro personajes

En la imagen Ricardo -Jorge Ken- Amelia -Esther Ortega -Martín -Ignacio Mateos-Beatriz -Cecilia Freire- las dos madres y los dos padres  y Diego -Diego Garrido Sanz-

Violencia, está programada del 28 de noviembre al 28 de diciembre de 2025 en el Teatro María Guerrero Sala de la Princesa, más información AQUÍ. Encuentro con el equipo artístico: 9 DIC 2025

Texto: Fran Kranz Adaptación y dirección: Diego Garrido Sanz

Cecilia Freire (Beatriz), Diego Garrido Sanz (Diego), Jorge Kent (Ricardo), Ignacio Mateos (Martín),Esther Ortega (Amelia) e Inés Diego / Abel de la Fuente / Guillermo Yagüe (les niñes)

Iluminación: David Picazo Vestuario Conchi Espejo Diseño de cartel: Emilio Lorente Tráiler: Bárbara Sánchez Palomero Fotografía: Luis Gaspar y Bárbara Sánchez Palomero Producción: Diego Garrido Sanze Ysarca

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Luis Muñoz Díez

Desde que me puse delante de una cámara por primera vez, a los dieciséis años, he ido fechando mi vida por las películas y las obras de teatro. Casi al mismo tiempo empecé a escribir de cine en una revista entrañable, Cine Asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas, he pasado buena parte de mi vida en el teatro —sobre el escenario o sentado en una butaca— y he tenido la suerte de tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que antes me emocionaron como espectador. Creo firmemente que algunas premoniciones se cumplen cuando quien las pronuncia tiene el ascendiente suficiente; y a mí, la persona con más autoridad en mi vida me dijo: “Vas a ser alumno de todo y maestro de nada”. Y así ha sido. He estudiado cine y teatro, he leído todo lo que ha caído en mis manos, he trabajado como actor y como ayudante de dirección, he escrito novelas y guiones, he retratado a toda persona interesante que se me ha puesto a tiro… y la verdad, ni tan mal. Hay quien nace sabiendo; yo prefiero morir aprendiendo. Y aquí estoy ahora, en la Cultural Tarántula, con la intención de animaros a leer, ver cine o acudir al teatro, donde siempre nos espera una emoción irrepetible que, por un instante, nos hace creer que en la vida lo mejor está siempre por venir.

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