“Ventana al sur” de Lau Firpo o contar para asumir, pero jamás olvidar.

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Antonio Carrera y Jimena Acosta en un momento de la obra Ventana al sur de Lau Firpo ©Alejandro Bazzano

 

 

Lau Firpo, en Ventana al sur nos permite entrever parte de sí misma. Somos la suma de lo que hemos vivido, de lo que nos han contado e incluso de lo que hemos imaginado. La función se configura a retazos y ahí está su grandeza, porque el recuerdo nos sorprende de pronto, como si lo iluminara un aspergeo de luz por un instante, entre la oscuridad de dos nadas.

Lau, ha decidido tirar de los hilos de la desaparición de su padre durante la dictadura cívico militar de los años 70 en Uruguay. Su pretensión no ha sido escribir una epopeya, cumpliendo la norma de contar con una presentación, un nudo y un desenlace. Desafortunadamente la vida no es justa ni razonable, por lo que simplemente ha decidido poner luz sobre un hecho que le lastima, sin que la lógica pueda encontrar coherencia, ni signo de humanidad alguna en lo sucedido.

Divide la función en pocos cuadros. Una conversación de sus padres antes de que entre el público en la Sala, nos pone en antecedentes del momento político. Después, el vacío de la desaparición, “el infierno”, la “vida cotidiana” del preso con su cancerbero. Un mequetrefe que vigila, tortura y asesina si es preciso, únicamente por un plato caliente para sus hijos, y la promesa de que podrán ocupar un puesto en la milicia cuando sean mayores.

Es curiosa la perversión de los que pergeñan la maldad desde las alturas, pero también lo es la de los que la ejecutan, a cambio meramente de techo y comida.

Antonio Carrera y Jorge Tesone, padre y cancerbero en "Ventana al sur" de Lau Firpo ©Alejandro Bazzano
Antonio Carrera y Jorge Tesone, padre y cancerbero en “Ventana al sur” de Lau Firpo ©Alejandro Bazzano

Lau dibuja bien al cancerbero y al preso, uno elemental. Al otro su padre lo dibuja con trazo muy fino, culto recto y justo. Como el héroe que dormirá eternamente bajo su almohada y al que escribe, sin duda, una carta de infinito amor con esta obra.

Antonio Carrera pone su voz, y su buen físico al padre, en un papel que es un caramelo. Es el retrato de un hombre cabal y justo, que al actor le encaja como un guante. El contrapunto, que es quien en primera estancia le priva de su libertad, interpretado por Jorge Tesone, que pone humanidad a lo inhumano, porque hasta los monstruos tienen sus debilidades vistos de cerca.

Jimena Acosta, compone una mujer tierna y desconcertada, que con su marido son uno, que por la sinrazón y el infinito amor que siente por él, no le permite ver antes la dimensión de la tragedia. Marcelo Bazzano, es el otro cancerbero del “infierno”, un joven actor que pisa las tablas con seguridad.

Ventana al sur, es una obra honesta, la primera que pone en pie la autora sobre un escenario, una base sólida para su futuro trabajo como dramaturga.

No hay que olvidar como no lo hace Lau, pero sí asumir para poder encontrar nuestro propio camino.  La fortaleza es el mejor homenaje que se le puede rendir a los que sufrieron cárcel, exilio o condena, y la mayor victoria sobre los que intentaron pisotear su dignidad.     

Marcelo Bazzano y Jorge Tesone los dos cancerveros del Infierno en Ventana al sur de Lau Firpo ©Alejandro Bazzano
Marcelo Bazzano y Jorge Tesone, los dos cancerberos del “Infierno” en “Ventana al sur” de Lau Firpo ©Alejandro Bazzano

Ventana al sur se estrenó el 5 de noviembre de 2017 en la Sala LaNao8 -Madrid-  Autora y directora Lau Firpo Intérpretes Antonio Carrera, Jorge Tesone Jimena Acosta y Marcelo Bazzano Técico Jorge Sanabria Ayudante de dirección Marcelo Bazzano Produce Cia Vida Abierta

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Luis Muñoz Díez

Desde que me puse delante de una cámara por primera vez, a los dieciséis años, he ido fechando mi vida por las películas y las obras de teatro. Casi al mismo tiempo empecé a escribir de cine en una revista entrañable, Cine Asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas, he pasado buena parte de mi vida en el teatro —sobre el escenario o sentado en una butaca— y he tenido la suerte de tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que antes me emocionaron como espectador. Creo firmemente que algunas premoniciones se cumplen cuando quien las pronuncia tiene el ascendiente suficiente; y a mí, la persona con más autoridad en mi vida me dijo: “Vas a ser alumno de todo y maestro de nada”. Y así ha sido. He estudiado cine y teatro, he leído todo lo que ha caído en mis manos, he trabajado como actor y como ayudante de dirección, he escrito novelas y guiones, he retratado a toda persona interesante que se me ha puesto a tiro… y la verdad, ni tan mal. Hay quien nace sabiendo; yo prefiero morir aprendiendo. Y aquí estoy ahora, en la Cultural Tarántula, con la intención de animaros a leer, ver cine o acudir al teatro, donde siempre nos espera una emoción irrepetible que, por un instante, nos hace creer que en la vida lo mejor está siempre por venir.

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