Raquel Arigita es “Una mujer de cierta edad”, de Charlie Levi Leroy 

Raquel Arigita es “Una mujer de cierta edad”, de Charlie Levi Leroy 

Raquel Arigita es Una mujer de cierta edad, de Charlie Levi Leroy

 

Por Luis Muñoz Díez 

 

Una mujer de cierta edad se enfrenta al futuro en singular, después de haberlo compartido todo hasta que él, de manera unilateral pone punto final a la unión. Lo que significa un parón en seco, y el colorido de lo cotidiano para ella, se torna opaco.

En primer lugar, me gustaría apuntar que la pieza de Charlie Levi Leroy, Una mujer de cierta edad, es apta para todos los públicos susceptibles de enamorarse, y sanadora para todo aquél que haya sufrido de desamor.

Compartimos con el objeto de nuestro amor, aire y caricias, temblores y gozos, pero es una mera coincidencia en el tiempo espacio. El sentimiento no se comparte al cincuenta por ciento, lo siente cada uno al cien por cien en su justa mediada. Quizá, la confusión de esa diferencia nos empuja a  dar la potestad de ser el administrador de nuestra pena y nuestra alegría a otra persona, por el miedo ancestral para aceptar nuestra soledad, que es una variante del miedo a la muerte.

En un no ser, que vemos reflejado con toda nitidez cuando alguien nos deja. Un sentimiento ambivalente que nos hace sentir víctimas y verdugos de nosotros mismos. Con la condición de que no queremos aliviarnos del dolor que sentimos, en estos casos no se pretende que nada se pase, lo único que ansiamos es que, regrese el ser amado, sí o sí.

Raquel Arigita no representa un monologo, porque el objeto de su desamor está allí delante nuestro, no le oímos, pero lo vemos sentado de espaldas al publico, nos permite ver sus brazos, y notar sus cambios de postura. La mujer de cierta edad le habla, en una aptitud bien reflejada por Charlie Levi Leroy como autor y director, que marca con claridad que para esta mujer él, su amado, está presente en todo momento, aunque se haya ido.

No contempla ni por un momento su condición individual y autosuficiente, depositando todo su ser en quien ama, y de alguna forma si su existencia no es contemplada u oída por él, directamente no existe.

La actriz Raquel Arigita, recrea primorosamente el papel sin rebelarse, se siente el resto de un naufragio, por la mera razón de que ya no le ame, la persona a la que ella le ha entregado su existencia.

La pieza es honda, porque no hay ni esperanza ni deseo de venganza. La mujer en su monólogo acompañado, de alguna manera se cosifica hasta el estreno de que al hacer balance de en qué, condiciones está su cuerpo, asume que si su cuerpo ya no está en su esplendor, porque la va a querer él.

El amor nos anima a emprender empresas, y el amor nos sume en la miseria de no sentir el mínimo aprecio por nosotros mismos, en la narración no hay una epopeya que le haga diferente a esta persona de ninguna otra, que se haya sentido en tan desazonara situación.

La generalidad concreta del tema suscitara la empatía de un público muy amplio, que se vea, o haya superado ese proceso.

Hay un error de que las piezas cómicas contribuyen a sanar al triste, cuando la risa se borra, no vas a entender la ajena. En este caso se precisa un estimulo que te permita sentirte reflejado en lo que ves, y esa hermandad si que es sanadora, porque el desamor es miedo a la soledad, y nada te puede redimir con más efectividad que sentir que tú sentimiento es común.

Raquel Arigita es Una mujer de cierta edad, de Charlie Levi Leroy

Raquel Arigita es Una mujer de cierta edad, de Charlie Levi Leroy

Una mujer de cierta edad, se estrenó el 4 de julio a 2021 en la Sala Nuve9Norte de -Madrid-, más información sobre fechas horarios y compra de entradas AQUÍ.

Autor y Dirección  Charlie Levi Leroy  Elenco Raquel Arigita, y un hombre sentado en un sillón de espaldas al público y sin pronunciara palabra está presente, en la función que asistí el hombre en la sombra era el actor Charlie Levi Leroy.

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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