“Una cuestión de tiempo”, de Richard Curtis, una historia sobre el amor y la familia.

“Una cuestión de tiempo”, de Richard Curtis, una historia sobre el amor y la familia.

Descubrir a los 21 que tienes, al igual que todos los varones de la familia, el poder de viajar en el tiempo, no parece un mal regalo. Las instrucciones que a Tim Lake (Domhnall Gleeson) le da su padre (Bill Nighy) se resumen en una: solamente sirve para viajar atrás en el tiempo y en tu propia vida. El método no precisa de máquinas especiales ni cabinas de telefónicas, basta con situarse en un lugar oscuro, cerrar los puños y concentrarse.

Domhnall Gleeson entrando en el armario para volver al pasado.

Domhnall Gleeson entrando en el armario para volver al pasado

Los acérrimos seguidores de la ciencia ficción y los viajes espacio-temporales poco encontrarán interesante en esta cinta. Es de esperar que, sin embargo, todo aquel que disfrute con las comedias románticas y los melodramas cinematográficos no se asuste de este peculiar componente fantástico. Lo que aquí encontrará no está lejos de Love Actualy, primera película del director Richard Curtis tras una prolífica carrera como guionista.

Es el día de año nuevo cuando su padre le cuenta a Tim el poder que tiene para viajar en el tiempo. Está claro que volver atrás e intentar que la fiesta de la noche pasada no sea el desastre en el que se acabó convirtiendo, es la mejor opción para comenzar a usar ese don. Al fin y al cabo, pese a no cambiar la historia, si puede intervenir en lo que le ha ocurrido en la suya directamente. Lejos de lograr echarse novia, el principal objetivo para el que parecería estar destinado ese poder, el verano en la casa familiar de la costa de Cornualles acaba con más pena que gloria.

Rachel McAdams y Domhnall Gleeson, tras la primera cita perfecta

Rachel McAdams y Domhnall Gleeson, tras la primera cita perfecta

La huida a Londres para trabajar en un bufete de abogados se convierte en el comienzo, a trompicones, de su nueva vida. Una vida en la que Tim conocerá por casualidad a la hermosa Mary (Rachel McAdams) con la que el amor es correspondido. Sin embargo una necesaria pero desafortunada vuelta atrás hará que no lleguen a conocerse. Comienza entonces la carrera de nuestro protagonista por lograr repetir de algún modo ese primer encuentro y que el amor vuelva a surgir, algo que se complica más de la cuenta. Es a partir de este momento cuando la locura y comicidad inicial, llena de encanto y dulzura, va tornándose en un melodrama en el que el amor romántico da paso al amor fraternal.

Bill Nighy y Domhnall Gleeson, padre e hijo en "Una cuestión de tiempo"

Bill Nighy y Domhnall Gleeson, padre e hijo en “Una cuestión de tiempo”

Las interpretaciones de Domhnall Gleeson y Rachel McAdams logran el más difícil todavía al conseguir transmitir la naturalidad y simpatía que una historia como esta necesita. El primero logra incluso salir ileso de la comparación con los papeles de Hugh Grant mientras que la segunda consigue que no veamos una parodia de la típica americana y nos creamos a la perfección su vitalidad y energía que cambiará la vida de nuestros protagonistas.

La carrera del guionista y director Richard Curtis está plagada de célebres series televisivas como “La víbora negra” o “Mr. Bean”, además de participar en otras como “Doctor Who”.En cine se ha encargado de los guiones de Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill y El diario de Bridget Jones. Además de dirigir previamente sus propios guiones en Love Actually y Radio encubierta. No es difícil aventurar su debilidad por las narraciones divididas en episodios o acontecimientos aislados, como la vida misma. De hecho, no sería complicado imaginar lo mucho que esta historia sería capaz de crecer si en lugar de las dos horas que dura se convirtiese en una serie que nos acompañase a lo largo de varias temporadas.

Una cuestión de tiempo (2013), de Richard Curtis, se estrena en España el 18 de octubre de 2013

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