“Un peral entra por la ventana” de Marcos Fernández Alonso

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En la imagen Antonio Romero, Marcos Fernández Alonso, María Segalerva y Maya Reyes en Un peral entra por la ventana, de Marcos Fernández Alonso  Foto de Juan Carlos Toledo

 

 

¿Sabes cuál es la diferencia entre el truco y la magia? El truco disfraza la realidad. La magia la descubre. La magia descubre la verdad detrás de las cosas. Y las personas.

Marcos Fernández Alonso

 

 

Marcos Fernández Alonso, define su obra Un peral entra por la ventana como:“Una dramedia mágica sobre las familias contemporáneas” Estando de acuerdo con el autor, añadiría: que es una comedia de carpintería clásica al servicio de un tema de actualidad, y muy divertida.

Héctor, convoca una reunión a la que asisten su pareja, Julia, su madre Juana, y su hermano Jorge, para contarlos una idea que quiere llevar a la práctica.

Juana, es una marxista reconvertida en empresaria de éxito, que maneja con soltura el lenguaje de los propósitos revolucionarios, unidos a su experiencia de empresaria que le llevan a no tener complejo al reconocer la imposibilidad de aplicarlos, en tanto en cuanto tan sensata ideología no la ponga en práctica el propio oprimido, que no es su caso.

Héctor ha heredado la vena filantrópica de su madre, con Julia, su pareja, prestan su ayuda a migrantes y refugiados. En un rapto de pueril intención quiere que la casa de recreo familiar, su actual domicilio por necesidad, se convierta en la solución de un conflicto que le viene tan grande, como lo es en realidad.

Entre el cielo y la tierra anda Jorge, el otro hijo, un mago encantador que ha perdido sus poderes.

Fernández Alonso, tiene el punto de un teatro tradicional, en que bajo la apariencia de una historia burguesa y confortable, subyace un conflicto no resuelto, que estimula de forma intencionada el pensamiento, pero que no araña, ni zarandea, pero ahí queda dicho.

La globalización, la caída de los muros, y los medios de comunicación nos sirven en bandeja un mundo que siempre fue cruelmente desigual, pero ahora junto al tazón con el gazpacho están las imágenes cotidianas en televisión, de la sed de África, o los barcos abarrotados de gente deshidratada, semidesnuda, que huyen de la hambruna, y de la guerra.

La generación de Juana creció con la conciencia de que determinadas ideologías sociales acabarían imponiéndose, y sofocaría esa miséria que duele, pero la generación siguiente ha visto que las diferencias entre la opulencia y la miseria caminan con paso de gigante, generando el desasosiego impotente de quien quiera ver, ante la indiferencia de quien ni ve, ni escucha.

Imagino que las generaciones en crianza y del futuro, vivirán en un mundo virtual mientras la miseria araña sus pies, que directamente no verán.

Un peral entra por la ventana, es una comedia amable porque hace reír, y como decía sugiere, pero en ningún momento araña. Marcos escribe un teatro para ser visto, que igual puede estar programado en una convocatoria como la del pasado Surge Madrid, que podría embarcarse en una gira, y sin duda todo el público la disfrutaría.

En la reunión, en que Héctor quiere aliviar el desgarrador éxodo que vivimos, abriendo la puerta de su casa y su amplio jardín de setos ingleses. Su madre se defiende con el escepticismo de haber padecido ya, muchos sarampiones sociales. Jorge el Mago, que cree haber perdido sus poderes, intenta sin éxito varios empeños de mover objetos, pero su energía parece que funciona haciendo decir a sus familiares lo que siempre habían callado, logrando una situación hilarante, que el público celebra con aplausos y risas.

María Segalerva, compone una Juana perfecta, experimentada y sabia. Vestida maquillada y peinada con tal acierto, que igual que está en un escenario podríamos encontrarla en una tienda o una galería de la milla de Oro.

Antonio Romero es Héctor, el niño que no acaba de crecer, quizá por haber contado siempre con los peces en casa, nunca le enseñaron a pescar. Antonio le da el punto de vehemencia que precisa el personaje.

Maya Reyes, interpreta con acierto un personaje que no se conforma. Una nuera que no aguanta a su suegra. Quiere a Héctor, pero le descoloca su falta de decisión, no logra sacarle de las faldas de su madre, porque ella tampoco sabe como salir. Tiene un coqueteo de libertad con Jorge, su cuñado, porque significa lo mágico, el contrapunto de Héctor.

La escritura de Marcos Fernández Alonso es muy particular, por el género que toca y su manera de abordarlo. Hay muchas formas de entender el teatro, y Marcos tiene marca y cuño propio. Igualmente lo tiene como actor, porque es un buen actor cómico, y quien goza de ese talento, tiene la llave para hacer gozar al público.

Lo cierto es que ver interactuar a los actores María Segalerva, Maya Reyes, Antonio Romero y Marcos Fernández Alonso es una delicia, para el público que llenaba el teatro, que goza y disfruta.

Los actores María Segalerva, Marcos Fernández, Antonio Romero y Maya Reyes, saludando al público, que llenaba la sala, sus aplausos
Los actores María Segalerva, Marcos Fernández, Antonio Romero y Maya Reyes, saludando al público, que llenaba la sala, sus aplausos.

Título: Un peral entra por la ventana Elenco: María Segalerva, Maya Reyes, Antonio Romero y Marcos Fernández Alonso Dirección y dramaturgia: Marcos Fernández Alonso Escenografía y vestuario: Itziar Hernando Diseño de luces: Juanjo Herbé Cartel: Aylin Vera Fotografía: Juan Carlos Toledo @jcartoledo Producción: Nueve Norte Proyecto incluido en la muestra SURGE MADRID 2019

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Luis Muñoz Díez

Desde que me puse delante de una cámara por primera vez, a los dieciséis años, he ido fechando mi vida por las películas y las obras de teatro. Casi al mismo tiempo empecé a escribir de cine en una revista entrañable, Cine Asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas, he pasado buena parte de mi vida en el teatro —sobre el escenario o sentado en una butaca— y he tenido la suerte de tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que antes me emocionaron como espectador. Creo firmemente que algunas premoniciones se cumplen cuando quien las pronuncia tiene el ascendiente suficiente; y a mí, la persona con más autoridad en mi vida me dijo: “Vas a ser alumno de todo y maestro de nada”. Y así ha sido. He estudiado cine y teatro, he leído todo lo que ha caído en mis manos, he trabajado como actor y como ayudante de dirección, he escrito novelas y guiones, he retratado a toda persona interesante que se me ha puesto a tiro… y la verdad, ni tan mal. Hay quien nace sabiendo; yo prefiero morir aprendiendo. Y aquí estoy ahora, en la Cultural Tarántula, con la intención de animaros a leer, ver cine o acudir al teatro, donde siempre nos espera una emoción irrepetible que, por un instante, nos hace creer que en la vida lo mejor está siempre por venir.

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