Un Hombre con Gafas de Pasta; magnífica obra de Jordi Casanovas

Un Hombre con Gafas de Pasta; magnífica obra de Jordi Casanovas

 

“La estupidez es una roca inexpugnable: todo lo que da contra ella se despedaza”.

Gustave Flaubert

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Un Hombre con Gafas de Pasta es una de esas obras de difícil género. Lo que comienza como una comedia se convierte en un thriller de terror  y ambas consecuciones son magistrales, aunque para mi gusto la que parece menos evidente, la que gira de forma rocambolesca dando un tinte terrorífico al hombre pedante que recita un poema sin sentido, es mejor si cabe.

Claro que la una no  existiría sin la otra y eso es lo que diferencia y encumbra a esta obra de Jordi Casanovas, su autor y director.

Una obra ágil, actual, inquietante, reflexiva, misteriosa, divertida y con todo ello altamente inteligente en su estructura y en su desarrollo.

Si la dividimos en intenciones , la primera  parte es la presentación de unos personajes identificables en la sociedad. Oscar y Laia (Markos Marín y Olga Rodríguez) conforman la pareja de aspiraciones intelectuales, hastiados de sus vidas fracasadas porque nadie les reconoce por la calle dados sus trabajos con poco glamour intelectual.  Ellos que ven películas subtituladas, compran pastel de salmón en tiendas caras, hablan de vinos, se ríen de los demás en vídeos de internet  son  unos eternos aspirantes a ser gafa pastas sin llegar a conseguirlo. Amigos perfectos, muestran su superioridad comprometiéndose con el consuelo de Aina (Inge Martín) a la que acaba de dejar su novio y que no es capaz de mostrar sus dotes literarias al mundo con los cuentos que escribe. Una mujer dulce, sencilla y con una vulnerabilidad menos escandalosa que la de sus amigos.

Arranca  por tanto la función con tres personajes posicionados en la plenitud de nuestro siglo.

Tres actores de sobresaliente dan vida a estos personajes. Si bien el arco dramático de Markos e Inge es más amplio y pueden lucirse en matices, evoluciones y conflictos, el de Olga que es más sencillo porque su posición es menos extrema no deja por eso de ser soberbio en su actuación.

A partir de ahí, los consoladores fuerzan una cena en la casa de Aina, a la que invitan a Marcos (José Luis Alcobendas) , su ultima adquisición de amigo intelectual y auténticamente gafa pasta, que de todo sabe, de todo opina, y  domina el arte de la farsa cultural.  Habla ex cátedra de cualquier tema y es referente para esa pareja perdida en el propio yo que no quiere ser.

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Inge Martin, Markos Marin, Olga Rodriguez, José Luis Alcobendas
en Un Hombre con Gafas de Pasta.

Un papel difícil este porque su imbecilidad tiene que ser jocosa y peligrosa a la vez. José Luis lo consigue con creces haciendo que el espectador se embelese con sus palabras ,miradas y movimientos seductores desde la sandez y lo mezquino a partes iguales.

Hasta la cena, la comedia. Hay un momento cumbre de carcajada cuando el poetastro recita un despropósito  de palabras, en plan “soy lo más”, engolando la voz y cautivando con su actuación patética al publico de dentro de su cena y a los que estamos como voyeurs inmersos en casa ajena.

Un instante de  recreación moderna del cuento de El traje del emperador, donde la pareja de Oscar y Laia ven en el gafa pasta a su rey y alaban el traje de la intelectualidad aunque sea invisible, mientras Aina desde su silencio y sus gestos expresa que el  rey esta desnudo.

He aquí una de las claves de la función. Desenmascarar al  intelectual de bolsillo; un emperador de la cultura desnudo de fundamento.

La historia comienza a tornarse en tragedia cuando consiguen que Aina lea uno de sus cuentos y Marcos se ensaña con una critica voraz desde su posición encumbrada de escritor, y a partir de ahí nada será lo que esperamos. Comienza la escalada al terror.

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Markos Marín e Inge Martín en Un Hombre con Gafas de Pasta de Jordi Casanovas.

Un miedo que deberíamos haber experimentado la primera vez que vemos la admiración que tienen por el imbécil o lo que es lo mismo la necesidad de adoración a becerros de oro, que se jactan de usar palabras vacuas y se pasean por teatros, exposiciones ,conciertos u otros lugares de la cultura haciendo alarde de una superioridad ridícula. Los nuevos emperadores de la clase media con estudios y supervivientes fracasados  en un lugar de confort.

Parece que el autor con este giro magistral quiere decir: primero hago que te rías de ellos porque así te ayudo a relativizar la estupidez,  y después te doy una bofetada y te lo presento en su verdadera dimensión. No tiene gracia alguna, te tiene que dar pavor que un sujeto con tan poca caladura como el gafa pasta sea uno de los referente de la sociedad y se meta en tu vida, en tu casa, en tu mente  y te absorba la energía.

En Madrid este espectáculo estuvo programado en La pensión de las pulgas y actualmente, como muchas de las obras que pasan por este espacio, se puede  ver en el Off del Teatro Lara. Una obra con final a cámara lenta y frase de Thomas; una  joyita teatral.

Titulo: Un Hombre con Gafas de Pasta/ Autor y Director: Jordi Casanovas/ Interpretes: José Luis Alcobendas, Markos Marín, Inge Martín, Olga Rodríguez/ Adjunto de dirección: Gabriel Cuenca

 

Off del Teatro Lara C/Corredera Baja de S.Pablo, 15

lunes 20 h hasta 30 marzo

Autor

Coral Igualador Poveda
Desde que me recuerdo me han gustado los actos de narración: teatro, literatura, cine... Me apasiona la narración, la psicología y la comunicación y por eso de los caminos no rectos, pero que conducen a lo mismo, acabe estudiando logopedia. He tenido la oportunidad de formarme y trabajar como consultora de comunicación, voz, teatro creatividad y desarrollo personal para diversas entidades y personas. También escribo guiones, obras de teatro, dirijo y actuó. Otra oportunidad que me ha brindado la vida es la de escribir sobre el teatro que se sigue vivo, eternamente vivo, y poder difundirlo.

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