TATABABO: Por mí y por todos mis compañeros, de Álvaro Caboalles

TATABABO: Por mí y por todos mis compañeros, de Álvaro Caboalles

Álvaro Caboalles, autor, director e intérprete de TATABABO: Por mí y por todos mis compañeros

 

Por Luis Muñoz Díez

Se ha presentado en la Sala Nave 73 -Madrid-, dentro del ciclo Imparables TATABABO: Por mí y por todos mis compañeros, escrita, dirigida e interpretada por Álvaro Caboalles. El proyecto se ha realizado dentro de los programas formativos de la ESAD Castilla y León.

Cuando entramos en la sala, nos recibe en el centro del escenario un hombre desnudo, sentado en una taza de váter. Velado por una mosquitera, de ese espacio parten tres caminos formados por las resecas tiras de papel. Un camino conduce a un barreño, el paralelo lleva a un micrófono, y el central al público. Entre el público y el espacio escénico un lindero de botes de mostaza.

El hombre sentado de espaldas danza, sin levantarse de la taza sanitaria. Baila uno, dos, tres fragmentos de tres canciones populares y ruidosas.

Al llegar el silencio el hombre se calza una peluca azul, y lee lo que será la carta de despedida de un niño que ha decidido saltar por la ventana, porque no puede sufrir ni un momento más el acoso escolar.

La infancia ha de ser un tiempo de paz y ningún mal nacido ha de tocar a un niño, las consecuencias de hacerlo son terribles, y como si de una maldición se tratara, quien sufre abusos sexuales o maltrato en la infancia, repite el patrón.

En este caso encontramos un ser seráfico, que ante la imposibilidad de vivir eligió dejar de hacerlo. Cómo despedida el niño redacta una carta para padres y abuelos, de una  frialdad y una lógica que desarma.

Si algo tiene la práctica del llamado bullying, es que cuesta trabajo asumir, que tanto quien sufre el mal, como quien lo infringe son personas de corta edad, y surge la pregunta de cómo han logrado atesorar tanto rencor, para hacer sufrir a un tercero por el mero hecho de gozar con su padecimiento.

Álvaro Caboalles, autor, director e intérprete de TATABABO: Por mí y por todos mis compañeros

Álvaro Caboalles, autor, director e intérprete de TATABABO: Por mí y por todos mis compañeros

TATABABO: Por mí y por todos mis compañeros de Álvaro Caboalles, es una pieza de cuarenta y cinco minutos, en la que se juega con lo simbólico, pero ancla bien la historia en lo real, y si la carta -creo que autentica porque está basado en un hecho real- es de una resolución inusual en un niño de tan corta edad.  Caboalles ha querido dar también voz al agresor, lo que para mí es un acierto. El chico que ocasionó el bullying, en frio no entiende por qué lo hizo, para construir el personaje o la actitud del acosador, el actor se venda la cabeza con cinta de embalar, y aunque no fuera más que por dar voz al «monstruo», se justifica la exista de la función.

En estos casos es fácil caer en la condena de lo obvio,  olvidando que agredido y agresor son casi niños, y en última estancia lo que está claro, es que no nos puede ser ajena la situación en la que crece la infancia.

Caoboalles, acude al simbolismo de lo que se traga y lo que no se puede tragar de ninguna manera en dos ocasiones. La primera trata de tragar un reseco papel, en la segunda va narrando los hechos ocurridos, y cada vez que aporta un nuevo dato, pide a un espectador que vierta en su boca un chorro de mostaza de uno de los botes que forman el lindero del escenario.

La propuesta de Caoboalles, no es amable, ni en forma, ni en ejecución, cumple con la severidad de una preforman, porque el tema que toca directamente hiere. Con TATABABO: Por mí y por todos mis compañeros, nos muestra un trabajo de investigación con sus logros y sus yerros, digno de toda atención, porque es valiente y sincero.

 

TEXTO E INTERPRETACIÓN Álvaro Caboalles VESTUARIO Charo Charro DISEÑO DE ILUMINACIÓN Fernando de San Luis Briso-Montiano TÉCNICO DE ILUMINACIÓN Sergio San Millán FOTOGRAFÍA Dalia Rodriguez Photography

Se presento en Nave 73 -Madrid- , los días 12 y 13 de julio, dentro del ciclo Imparables

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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