Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra, de María Velasco

Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra, de María Velasco

En la imagen el actor Joaquín Abella y la actriz Laia Manzanares en “Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra”, de María Velasco (Pecado de Hybris) foto María Alonso

 

 

Por Luis Muñoz Díez

 

Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra de María Velasco, ha pasado fugazmente por la Sala Teatro La Cuarta Pared, donde se estrenó dentro de la programación del Festival de Otoño 2020.

María Velasco nos inicia en una historia personal, de cómo ha de adentrarse en el bosque para despertar a la mujer que es, para llegar a ese bosque nos va dando las claves a través de las conversaciones que mantiene con su madre, su padre, y después por una elección tan particular que, para escribir su tesis pone de garante su cuerpo, en un oficio en  en que la mujer se cosifica.

La función es válida porque María habla abiertamente de si misma, y no hay nada más universal que los afanes propios de cada uno, en los que se puede encontrar siempre una semejanza con la que identificarnos.

Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra, nos muestra cómo se potencia la violencia, y se encarrila desde las relaciones más tempranas con una madre o un padre, del hombre con la mujer, y de todos contra el espacio en que vivimos.

Las actrices Beatrice Bergamín y Laia Manzanares en “Talaré a los hombres sobre la faz de la tierra”, de María Velasco (Pecado de Hybris) foto María Alonso

Las actrices Beatrice Bergamín y Laia Manzanares en “Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra”, de María Velasco (Pecado de Hybris) foto María Alonso

Crecer es siempre doloroso, porque implica la caída del castillo de naipes construido en la infancia, en que padres, hijos y sociedad, juegan a fingir que todo está en su sitio.

María, personaje, se da cuenta de que no es que algo ande fuera de lugar, si no, que nada está en su sitio, y en este camino por recorrer, nos invita la creadora a acompañarla. En el camino aparte de su padre y su madre, aparecerán hombres con los que mantendrá una relación estrictamente genital. Un jurado que ha de dar por buena su tesis, que de alguna manera significan esa sociedad patriarcal que aprueba o condena, y dicta cómo debe ser una mujer.

María Velasco  como autora y directora, nos presenta el ejercicio de iniciación en un marco verde en que señala a los árboles, como los seres más grandes sobre la faz de la tierra, desaparecidos los dinosaurios. La comparación sensibiliza y minimiza el poder que puede ostentar una sociedad, que nos ha ido reduciendo hasta convencernos de que la seguridad pasa por vivir entre hormigón, sobre el asfalto, y con una máquina en la mano, como única forma de comunicación.

En un hábitat tan antinatural, cómo no vamos a ser agresivos, en una lucha que por la fuerza, está cantado que siempre van a ganar los hombres, y pierden las mujeres, pagando hasta con su vida.

El actor Miguel Ángel Altet y la actriz Laia Manzanares, padre e hija en “Talaré a los hombres sobre la faz de la tierra”, de María Velasco (Pecado de Hybris) foto María Alonso

El actor Miguel Ángel Altet y la actriz Laia Manzanares, padre e hija en “Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra”, de María Velasco (Pecado de Hybris) foto María Alonso

En esta pieza con vocación de retorno, la estética no podía dejar de ser protagonista. La iluminación, el espacio escénico, la música son un potente reclamo. Aunque la protagonista absoluta, no sale del escenario en toda la representación es la María,  a la que encarna la actriz Laia Manzanares con un trabajo que como el personaje, actúa con mano de seda y guante de hierro, desandando un camino en que se va desprendiendo de todo lo que son falsas creencias, que no le pertenecen.

La madre de María dejó correr su destino, en su interior anidaban los miedos inducidos por una educación religiosa, a los que venció en obra, pero no en pensamiento. La actriz Beatrice Bergamín, asume el papel, como el personaje asume la vida, e imprime al personaje elegancia. Al padre lo pone voz y físico el actor Miguel Ángel Altet, con él inicia María Velasco la función. Recreando un momento en que lo más “Chic” era hacer barbacoas de carne sangrante, fumar cigarrillos y beber whisky americano.

Padre e hija realizarán una excursión muy especial, para esparcir las cenizas de tío de la niña, y hermano de su padre. El tío era policía, y su hermano se niega a llegar más lejos, y vierte las cenizas junto a un río sucio por los vertidos de una fábrica, y el plástico que arrastra su cauce.

La Toñí, ese personaje que es toda humanidad, que nació de un embarazo subrogado de Carlos Be y Fran Arraéz, encarna a la mujer de un maltratador, y madre de otro maltratador, que intenta exorcizar en María el complejo de culpa que, como una broma de mal gusto se instala en las victimas, señalando Toñi,  la entidad correcta de los culpables.

El actor Joaquín Abella, la actriz Laia Manzanares, y el actor Fran Arraéz en “Talaré a los hombres sobre la faz de la tierra”, de María Velasco (Pecado de Hybris) foto María Alonso

El actor Joaquín Abella, la actriz Laia Manzanares, y el actor Fran Arraéz en “Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra”, de María Velasco (Pecado de Hybris) foto María Alonso

El tío policía encarnado por Fran Arraéz, un actor siempre grande, se le aparecerá en un sueño psicodélico fruto de la ingestión de alguna droga, y entendemos por qué su hermano no se quisiera tomar más molestias, a la hora de esparcir sus cenizas.

Si la verdadera protagonista es María y su viaje existencial, en todo momento, aunque a veces se retire a un lado, está el Árbol. Testigo mudo de la agresiva conducta de los humanos, y su ensañamiento con la madre tierra.

El final del camino, o el comienzo de otro para María, se representa con una coreografía realmente hermosa, que ejecuta Laia Manzanares junto al ÁrbolJoaquín Abella-, que también la firma, en una suerte de encuentros, y desencuentros repetidos, y sobre ellos una proyección en que se crea un ambiente realmente mágico, con la promesa del simbólico Árbol, de que su abrazo no será preludio de fluido alguno.

Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra, de María Velasco, merece estar programada el tiempo suficiente para que el público pueda disfrutar de un función que envuelve en forma, y en fondo, porque como decía unas líneas más arriba, no hay nada tan universal como lo particular, eso que pocas veces se cuenta, pero que estimula eso, que llamamos empatía.

El actor Joaquín Abella, la actriz Laia Manzanares en “Talaré a los hombres sobre la faz de la tierra”, de María Velasco (Pecado de Hybris) foto María Alonso

El actor Joaquín Abella, la actriz Laia Manzanares en “Talaré a los hombres sobre la faz de la tierra”, de María Velasco (Pecado de Hybris) foto María Alonso

 

Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra, de María Velasco, se estrenó dentro del programa del Festival de Otoño 2020, en la Sala Teatro La Cuarta Pared, y en esta Sala ha estado programado únicamente el 18 y 19 de junio de 2021

Escrita y dirigida por María Velasco Elenco Laia Manzanares, Beatrice Bergamín, Miguel Ángel Altet, La Toñi, Fran Arraéz y Joaquín Abella

 

 

Asesoría Artística Judith Pujol. Coreografía Joaquín Abella. Escenografía Marcos Carazo Vestuario María Velasco e intérpretes Diseño de luces Irene Cantero y Víctor Colmenero Diseño de sonido Peter Memmer. Artes visuales Elena Juárez Fotos escena María Alonso Coordinación técnica Carmen Menager Producción ejecutiva Ana Carrera Producción María Velasco (Pecado Hybris) y Openfield Busines

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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