“Sweet Dreams” Creado e interpretado Alberto Velasco

“Sweet Dreams” Creado e interpretado Alberto Velasco

“Sweet Dreams” Creado e interpretado Alberto Velasco Foto ©Dominik Valvo

 

Si me dices ven: No voy.

Si me dices “te quiero” Salgo corriendo.

Si me usas: Soy todo tuyo

 

Por Luis Muñoz Díez

 

Sweet Dreams, te atornilla a la butaca, te zarandea, te desasosiega y fascina, instalándose en tú interior como en su casa. Con Sweet Dreams, -dulces sueños-, Alberto Velasco, no nombra a los que se disfrutan sobre la almohada o bajo un pino, sino a aquellos que fraguamos sobre nosotros mismos, y no casan en nada con la realidad.

El artista es de una fidelidad absoluta con la coherencia de su obra, y Sweet Dreams, es heredero del desasosiego y la ansiedad de su espectáculo Vaca, en fondo, que no en forma, porque su crecimiento como creador es imparable, de una propuesta a otra.

El miedo a la soledad con mayúsculas, el temor de que si no somos deseados, se nos niega directamente “ser”. Es una constante en la lista de las ansiedades que nos amenaza, a cada uno en una medida, pero común, siendo estos temores reales o irreales, pero por la dolorosa situación de vulnerabilidad en la que nos sitúan, cualquier precaución es poca.

En el arte como hecho transcendente, se crea un “lugar”, donde los afortunados con el favor de los dioses, sienten que son exactamente quien quieres ser, también está el atajo de las drogas. Inferiores siempre en poderío, por la diferencia de que por el arte se logra un “lugar”, donde eres quien quieres ser, y por medio de los paraísos artificiales, lo único que comparas es borrar por un momento, lo que no quieres ser, mitigando el dolor.

El Sweet Dreams, acompañamos a Velasco en un viacrucis laico en busca de la razón mística, vía Bach, o vía Pop, que no deja de ser una utopía, cuando nuestra única cereza es que somos carne y deseo. Imposible de taponar por mucho que nos amaestrarnos para intelectualizar nuestra existencia, no somos más que un suma y sigue de demandas carnales, sea la petición de gozo, o de mero alimento.

La función va más allá del espectáculo. Es puro rito. Una demanda imperiosa de todos los gritos del silencio, que nos punzan el estómago, y no, nos permiten respirar.

En nuestra paradoja demandamos amor increpando al ser amado, con lo que lo alejamos. Un amor que tampoco nos procesamos a nosotros mismos. Somos faltones y actuamos como psicópatas obsesivos con nosotros mismos, infringiéndonos sin usura, las más sofisticadas torturas que tenemos a nuestro alcance, para después sentirnos empapados de autocompasión, por abandono.

Velasco como coreógrafo es muy fértil, y como ejecutor de su danza es regio. Vestido con un bañador de los años veinte de señora, o una camisetita imposible de abuela, se empodera de su cuerpo, valiéndose de unas telas, en una escenografía presidida por el ansiado “cordero místico”, y el retrato del propio artista donde aparece en su tiempo de bebe, tan redondo como hermoso.

“Sweet Dreams” Creado e interpretado Alberto Velasco Foto ©Dominik Valvo

“Sweet Dreams” Creado e interpretado Alberto Velasco Foto ©Dominik Valvo

La función destila ansia de vida, y humor, como el ejercicio masoquista de intentar calificar la evolución de su arte que, es de una ironía punzante en que, se permite reírse de si mismo. En un apto hiperbólico -solo permitido a las folklóricas-, conversa con su «yo mayestático», adorando sus propios dioses con pies de barro, representados en los galardones obtenidos.

El arte, la luz y los polvos logran el milagro, cuando Alberto juega a ser clown, y se empolva la cara como tal. Pero en él, no se borran los rasgos, y el resultado es la hermosa cara, de la mujer que se hizo vieja sin que nadie la deseara, mientras en ella seguía integra, la necesidad de ser amada y acariciada, ¡De ahí en un ale hop! circense, en un mas difícil todavía se enfunda en un traje de lentejuela, bajo el foco baila con un swing, que hipnotiza, cautiva y enamora.

Se dice que es saludable perseguir la utopía, aun sabiendo que no se puede lograr, y yo después de asistir a una representación de Sweet Dreams, estoy seguro que Alberto Velasco, en movimiento bajo ese foco, roza con los dedos el dulce sueño de quien quiso ser, y que sin duda es.

Perderse una función de Alberto Velasco, es mucho, porque es un artista irrepetible.

 

Perderse una función de Alberto Velasco, es mucho, porque es un artista irrepetible.

Perderse una función de Alberto Velasco, es mucho, porque es un artista irrepetible. “Sweet Dreams” Creado e interpretado Alberto Velasco Foto ©Dominik Valvo

SWEET DREAMS se estrenó y está programada hasta el 29 de mayo de 2022, en la Sala Nave73 -Madrid-, más información AQUÍ.

CREACIÓN E INTERPRETACIÓN: ALBERTO VELASCO AYUDANTE DE DIRECCIÓN: MARIA PIZARRO TÉCNICA: INÉS DE LA IGLESIA VESTUARIO: SARA SANCHEZ DE LA MORENA ESCENOGRAFIA ALESSIO MELONI & ALBERTO VELASCO ILUMINACIÓN: DAVID PICAZO & INÉS DE LA IGLESIA AMBIENTE SONORO: NEW CARROT STUDIOS TEASER VIDEO: AFIOCO & CARMINA RIQUELME FOTOGRAFIA: DOMINIK VALVO DISEÑO: SERGIO BETHANCOURT PRENSA: JOSI CORTÉS AGRADECIMIENTOS: D.O. RIBERA DEL DUERO / COMPAÑIA NACIONAL DE DANZA / CARMEN VILLANUEVA

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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