Star Trek, en la oscuridad, de J.J. Abrams.

Star Trek, en la oscuridad, de J.J. Abrams.

Es algo complicado hacer una reseña de una película como la que nos ocupa cuando nunca se ha sido fan de la serie original. En aquella época (bueno, algo más tarde) el que esto escribe no se perdía un capítulo de Espacio 1999 (1975-77) de Gerry y Sylvia Anderson o Galáctica (1978-79) de Gary A. Larson mientras que el mundo trekkie siempre me pareció lo que ahora el de Juego de tronos (2011) de David Benioff y D.B Weiss, demasiado complicado para nada. Vaya por delante, pues, que se me escapan numerosos guiños para los iniciados mientras que otros están tan bien introducidos en el contexto que incluso un profano como yo puede disfrutarlos.

He de confesar, por otro lado, que me sorprendió gratamente el reset que hizo hace cuatro años J.J. Abrams (personaje al que tuve el honor de saludar en 1999 durante una visita al plato de Felicity (1998-2002) que firmó junto a Matt Reeves, es decir mucho antes de su ascenso al olimpo) al tener la enorme habilidad, con la inestimable colaboración de los guionistas Roberto Orci, Alex Kurtzman y Damon Lindelof de rejuvenecer a los personajes clásicos y empezar de nuevo la saga desde cero sin traicionar todo el “corpus” dramático ya existente gracias a una combinación de viajes en el tiempo y universos paralelos.

Star trek, en la oscuridad, de J.J. Abrams.

Lo primero que sorprende de esta Star Trek: en la oscuridad es el tiempo que, en el conjunto de la franquicia, se están tomando sus responsables para entrar en lo que era la esencia del concepto original: el Enterprise explorando el universo. No será hasta el final de esta segunda parte que veamos despegar la mítica aeronave. Antes, asistiremos a una reinvención de Star Trek 2: la ira de Khan (1982) de Nicholas Meyer  en la que brilla la habilidad con que los futuros tripulantes del Entreprise se pasan toda la película haciendo lo que el malo quiere que hagan sin por ello dejar de ser héroes de cara al espectador. Está también muy repartido el protagonismo entre Kirk y Spock mientras que las (espectaculares) secuencias de acción se mantienen dentro de la legibilidad sin por ello rebajar demasiado el nivel de violencia contra el planeta tierra imprescindible en recientes superproducciones. Dicho de otro modo, el destrozo causado por la batalla final de este largo no es equiparable con el que acaece en el clímax en El hombre de acero (2013) de Zack Snyder pero a cambio (o gracias a ello) J.J. Abrams no pierde el foco sobre quién realiza cada acción, con quién interacciona, dónde y porqué lo que da como resultado algo más cercano a la emoción que a la mascletá hiperbolizada (pero sin llegar a la conjunción entre espectáculo y suspense que Brad Bird exhibió en Misión Imposible: Protocolo fantasma -2011-)

Chris Pine sigue siendo demasiado joven para hacer de capitán Kirk aunque ha mejorado considerablemente como actor desde la anterior entrega. Zachary Quinto sigue siendo el Sr. Spock perfecto y no es fácil reemplazar a Leonard Nimoy. Zoe Saldana sigue bellísima en su rol de Uhura aunque en su relación con Spock no tenga química alguna (deberían plantearse en sucesivas entregas desarrollar el toque gay que le da Quinto al personaje) Simon Pegg cumple su rol de alivio cómico sin disimular ni un segundo su cometido mientras que Benedict Cubembatch no hace olvidar la encarnación que Ricardo Montalbán hizo de este personaje en el segundo largometraje de la saga ochentera.

Star trek, en la oscuridad, de J.J. Abrams.

Cabe, una vez más y ya son demasiadas, lamentar la decisión de la distribuidora Paramount de no permitirnos ver la película en 3D y versión original subtitulada. ¿Tanto cuesta, ahora que todo es digital, lanzar un par de copias tal y cómo fue concebido el largometraje por sus autores? Si es culpa de los exhibidores que consideran las tres dimensiones como un repelente para los espectadores… ¡dejen de cobrar más por una proyección estereoscópica aunque la audiencia se traiga las gafas desde casa! Especialmente mermada se nota la proyección de la película en el hermoso prólogo donde el director de fotografía, el sudafricano Daniel Mindel,  combina las tonalidades rojas del paisaje y la lava del volcán en erupción con los rostros pintados de blancos de los aborígenes. Pero ver todo ello con profundidad supone escuchar a Kirk y Spock con las mismas voces al borde permanente del orgasmo que hacen la traducción simultánea en los reality shows de las TDT y hasta ahí podíamos llegar.

 Aunque uno no sea trekkie.

Star trek, en la oscuridad, (2013), de J.J. Abrams, se estrena en España el 5 de junio de 2013

Autor

Nacho Cabana
Escritor y guionista profesional desde 1993. Ha trabajado en éxitos televisivos como COLEGIO MAYOR, MÉDICO DE FAMILIA, COMPAÑEROS, POLICÍAS EN EL CORAZÓN DE LA CALLE, SIMULADORES, SMS y así hasta sumar más de 300 guiones. Así mismo ha escrito los largometrajes de ficción NO DEBES ESTAR AQUÍ (2002) de Jacobo Rispa, y PROYECTO DOS (2008) de Guillermo Groizard. Ha dirigido y producido el documental TRES CAÍDAS / LOCO FIGHTERS (2006) presentado en los festivales de Sitges, DocumentaMadrid, Fantasia Montreal, Cancún y exhibido en la Casa de América de Madrid. Ganó el premio Ciudad de Irún de cuento en castellano en 1993 con LOS QUE COMEN SOPA, el mismo premio de novela en castellano en el año 2003 con MOMENTOS ROBADOS y el L´H Confidencial de novela negra en 2014 con LA CHICA QUE LLEVABA UNA PISTOLA EN EL TANGA publicada por Roca Editorial. Acaba de publicar en México su nueva novela VERANO DE KALASHNIKOVS (Harper Collins). Su nueva serie, MATADERO, este año en Antena 3 y Amazon Prime.

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