Sobre el acantilado y otros relatos, Gregor von Rezzori

Sobre el acantilado y otros relatos, Gregor von Rezzori

Sobre el acantiliado RezzoriEL CISNE

Ya he leído 36 páginas de El Cisne. Lo último, un tío que quiere ser Cézanne y se carga a un cisne. Estoy en el minuto 28 del día 19 de junio. 00:28 por tanto. España, una puta ruina, a Costa le gusta no llegar a los balones y a Casillas no atajarlos. Arbeloa, ésta es la tuya. En cambio sí me gusta mucho que a Rezzori le mole aplacar la muerte como a una pelota de trascendencia, metafísica y paisaje. El post del imperio austrohúngaro lo merecía, qué demonios. Eso es el fútbol de nivel con respecto a la muerte. El resto es una campo de jaramagos al lado de una nave industrial.

A ver, esta novela empieza hablando de la dignidad de la muerte. Como algo grande y como ha de ser, eso lo digo yo. Hay una ” funda de rizados encajes cuyo borde calado estaba entretejido por una cinta de color crema”. El muerto, el tío Serguéi, “su cara y sus manos parecían enceradas, puestas allí como las de esos visitantes de feria que meten sus cabezas por los agujeros de esos paneles pintados, usados  por los fotógrafos…”. Al colega lo tienen encima de una mesa de billar. Trabajar, poquito, pero “el entrechocar de las bolas de billar con las que el tío Sérguei había adquirido, en solitario, su maestría de virtuoso “, mazo, como en Moratalaz.

A Rezzori le interesa mucho que el muerto quede bonito, y yo soy declarado fan de la honestidad y la elegancia mortuoria, justo en estos tiempos en que los tanatorios parecen burger kings y tienen el plato combinado número cuatro en la planta de arriba, lomo de cinta con huevo y patatas, 6, 90. O incineración o velatorio de puta madre, con viejas, pétalos de rosa y chupitos, otra cosa no vale. Todo se desnaturaliza, caray.

El Cisne, leído. 19 de junio. Felipe VI y los clichés. Un discurso de Navidad, pero mejorado. Poco más.

Se viene a morir un jeta, un miserable con clase:

Cuya impecable caballerosidad eran en verdad ejemplares y respondían a todo asomo de compasión, a pesar de unas condiciones de vida verdaderamente humillantes, pesarosas, con un toque de entrañable ironía; aunque todos al mismo tiempo lo despreciaran como a un parásito desvergonzado y un tahúr irresponsable “

Se pega un tiro en la sien derecha. No era una perla. Más bien modelo Pocholo Martínez Bordiu. El sobrino, narrador en primera persona, tampoco. Se pone cachondo con su hermana. Desconozco tal fetichismo, me tocaron varones, tampoco me parece una extravagante anormalidad, aunque siempre se ha dicho que el psicópata era aparentemente normal. En fin, Freud,  y ensayos sobre la antropología del parentesco, tranquilos, dice cosas como ésta : ” A veces me sorprendía mirando a Tania fijamente, creyendo sentir cómo sus senos iban creciendo bajo la tela de la blusa “. De acuerdo, paso número uno de los veinte que tiene la pasión incestuosa, pero eso ya lo descubren ustedes. Otra cosa es que al chaval se le ponga dura en la tumba que le están preparando al tío Sérguei. Sí, con una joven campesina: “Sus senos desnudos saltaron hacia mí en toda su robustez, con sus pezones sonrosados, que en ese instante se encogieron un poco” . Ahí, ven pa acá que esto es como un pozo fresco, dice el tío. Muerte, campesinas, incesto; tiene su tema, su paranoia.

El germen de esta novela, independientemente de sexo y muerte, aunque son añadidos de peso, tiene que ver con la salvaguardia del señorío; y hay un cisne muerto, que yo interpreto como garante de la literatura, es decir, una pluma, escribir la historia muerta. Pero compren el libro.

Nota: Mola la literatura de Rezzori. Si antes estuvo Chéjov ahora está Niccolò Ammaniti (melancolía y miedo, yo he visto las tonalidades ) mamando de la teta. Ese mix nunca puede ser malo. Salgo a la calle con capacidad de mirar por encima del hombro al oponente; no cualquiera lee y aprecia la high quality de la literatura. Yo sí. Merci Gregor. Ironía, tristeza, desasosiegos, ésas sí son mis novelas.

SOBRE EL ACANTILADO 

Vale, no todo acaba aquí. Nos ha salido onírico y rarito Rezzori. Lírico y sórdido. Igualmente sexual. Este relato empieza con un tío que se va a cocinar un corazón a la brasa. Lo comparte con los perros: 

Esta mañana me han traído para los perros unos corazones comprados en la carnicería del pueblo, todavía calientes, ya que hoy es lunes y es día de matanza. He dado a los perros las cavidades cartilaginosas y cubiertas de grasa y he conservado para mí algunas de las puntas más tiernas. Me encanta el corazón”

Lector, usted lo sabe, aquí hay tomate. Y vaya, ahora se pone a hacer poesía de entrañas: “… las turgentes puntas del corazón, sonrosadas, con delicadas venas de color púrpura bajo la piel de brillo sedoso que ya empieza a resecarse : como glandes recién cortados , hinchados como si estuvieran afectados por una inflamación maligna ” .

Vamos, Lavapiés, juglares, superad eso.

El tipo conoce a una chica, Lisa. Ella dice que él le recuerda a una polla: “Decía que mi aspecto general le recordaba el de un pene erecto, que mi cabeza calva tenía la turgencia de un glande” .  Muy curioso este Rezzori, lo mismo te hace un corazón en pepitoria que en cero coma te fabrica al hombre sable. Lisa lo limpia, eso se intuye. Inspecciones periódicas, lo llama. Cuando le da por ponerse estupendo después de ponerse sórdido. Después está el odio a la madre, por cierto matriarcado en la temática de Gregor Von Rezzori, ya visto en el precedente : ” Yo sabía que mi progenitora era tan fría como el hocico de un perro, por así decir, incapaz de mostrar ya no ternura sino el más mínimo afecto. Se comentaba que había sido ella la causa de la muerte prematura de mi padre … “. Compatible con disoluta y estricta, una gran hija de puta. He ahí el trauma.

¿Qué hace el narrador ? Ser un ermitaño de la hostia, esculpir vírgenes, hablar con el carnicero cuando va a por la casquería, tomarse un espresso en el bar del pueblo. Y lo principal: sexualidad y montaña. Una turista que se llama Lisa . Folleteo y metamorfosis. Una pintora muerta y darle mucho al coco alrededor de  la esfera que envuelve la muerte. Se ha fabricado una novela negra con sensibilidad lírica de artista; la literatura siempre descubriéndome. Y una proyección de la sexualidad masculina que les quedará a cuadros, pero nos les puedo aventurar.

Y he dicho a cuadros; los huevos de corbata.  Mucha paranoia con que las mujeres le dificultan el arte.

Tarado sí, mucho.

“ALFANJÁUER” O LA PROLONGACIÓN DEL AMOR POR OTROS MEDIOS 

Italia. Años 60 y 70. En principio tenemos a un pijo. Un Borja Mari de la hostia. Casoplón. ” En cualquier caso, se trataba de una herencia familiar , legada a la posteridad por el marido muerto prematuramente : el almirante. Villa Rosalia. Su belleza de postal era tan espectacular como la manera en qué pasó a formar parte de la historia criminal italiana ” . Muy listo Rezzori , buena manera de reclutamiento de lectores en la primera página. El crimen y los palacetes.

El chaval se llama Mario. Le mola Francesca , una guay de izquierdas , folladora y cariñosa. ” No hace falta decir que Francesca se presentó allí sin maquillaje , como una estudiante , vistiendo vaqueros y camiseta y que lo primero que hizo fue saludar Mario…”.

Se enamora de Francesca. Y claro, tiene esta conversación con mamá. ” Con ello quieres decir, mamá , que en el futuro no podré contar ya más con el dinero que tan generosamente me has hecho llegar hasta ahora . ¿Es eso? “ . Y sí, así es. Esto se llama la eterna disputa de las herencias familiares y salirse del camino recomendado. Los Thyssen, y la hostia.

Es como una novela sociopolítica de amor, quizá el más suave de los relatos frente a tanto puto loco. Quiero decir que no hay tanta sordidez, que hay pasiones, terrorismo, esbirros y burguesía , temas de relevancia pero no son las puntas de los corazones.  Mario es el Vestryinge de la novela, pero con 30 años menos, y viene a contarnos como un niñatillo de Nuevas Generaciones se apea a niñato de la extrema izquierda. La heroicidad de Mario está en sus manos ; a mí me ha supuesto la redondez del relato, y el impacto, el impacto, sí ,  he dicho bien.

Otra vez más, qué bien, Sexto Piso.

NOTA: No tenía ni  idea de quién era Gregor Von Rezzori, pero he de decir que esta novela no es ninguna gilipollez , hay violencia, difíciles relaciones familiares, extravagancias de loco del coño, hay fetichismo, hay niveles sórdidos, y aunque haya señoras de Albacete que se pueden indignar cuando follan con rarezas, las cosas realmente macabras e importantes de estas historias ocurren fuera de las alucinaciones sexuales. Lo dicho, he descubierto un tipo a seguir. Hay muchas cosas translúcidas, la literatura, la de verdad.

Ganas me dan de más Rezzori y contrastar si de veras uno es tan bueno como lo mejor que ha hecho. Tuyo, ganas al 95% de los autores que la peña va a leer este verano en la playa con la suegra y la bolsa de pipas, de eso, ni duda.

Sobre el acantilado y otros relatos, Gregor von Rezzori, Editorial Sexto Piso, 2014. 

Autor

Javier Divisa
Javier Divisa. Mercader a tiempo parcial y escritor a intervalos fragmentarios. Autor de la novela Tres Hombres para Tres Ciudades, su segunda obra vio luz bajo el título Valientes Idiotas. Desarrolla su cáustica y rigor literario en reseñas literarias para Eñe y Revista Cultural Tarántula. Ejerce como articulista y cronista en CTXT y compagina la literatura con el business de la moda. Ha ganado algunos premios narrativos, todos sin la pertinente dotación económica, aunque eso es algo que podría lograr un mono con lobectomía cerebral. También ha sido incluido en diversas antologías de jóvenes autores de libros que están enterrados hace años en el cementerio de Père-Lachaise y no leyó nadie. Actualmente muere en Madrid, escribe varias veces todos los días a lapsos de quince minutos y nunca aparenta estar feliz en Facebook. Su tercera novela se llama Magdalena.

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