SITGES 2022: Resurecciones y bullying
Por NACHO CABANA
Que Rebecca Hall es una extraordinaria actriz es algo que sabemos desde su descubrimiento allá por Vicky, Cristina, Barcelona en 2008. También, que, al menos en apariencia, no quiere ser una estrella al uso.
Resurrection, de Andrew Semans es, sí, un vehículo para su lucimiento (también ejerce de productora): la Hall lleva el peso dramático de la historia (está en prácticamente todas las secuencias), el principio del arco evolutivo de su personaje está ya emocionalmente muy alto y va a más durante el metraje e incluso se regala la actriz un impactante monólogo en donde explica cómo empezó su desgracia.
Pero uno de los grandes méritos del escritor y guionista en este su segundo largo es usar todo lo anterior a favor de obra dando como resultado una perturbadora película imposible, de esas que, de haber estado equivocadamente resueltas, habrían provocado en el espectador lo contrario de lo que pretenden. Estamos, para entendernos, en el territorio de aquella Birth de Jonathan Glazer con la que comparte título en español.
Se apoya para ello Semans, no solo en Rebecca Hall sino también en un Tim Roth definitivamente ya entregado a proyectos alejados del mainstream (acaba de aterrizar en plataformas Sundown de Michel Franco, no dejen de verla) conjugando la interpretación de ambos con una realización precisa que no descuida los vínculos presentes y futuros de los personajes.
Todo es creíble y todo es extremo en un guion que huye de la tentación sexual en su motor narrativo, que traiciona al espectador aficionado a ir por delante de la trama y que contiene dos secuencias finales memorables.
CERDITA
Cerdita, el debut de Carlota Pereda es la dirección, conjuga varios elementos que la han convertido en lo que, probablemente, sea el mayor hype del año, al menos en el cine español.
En primer lugar porque se trata de la adaptación a largo de un premiado corto precedente, Goya incluido; luego porque, estando dirigida por una mujer debutante, se aleja de los temas recurrentes como la maternidad y el regreso al campo; y en tercer lugar porque trata un tema social “importante”, el “bullying”, en clave de “slasher”, es decir, sin pegarle la charla al espectador.
¿Y cuál es el resultado final, una vez vista la película? Pues un film simpático, con una protagonista atrevida y eficaz (Laura Galán), en el que no acaban de estar bien conjugadas las interpretaciones de los actores y actrices más veteranos (Carmen Machi, Pilar Castro) con los nuevos, una realización en ocasiones demasiado amateur y un psicópata (Richard Holmes) francamente mejorable.
Una película que, vista sin todo lo que la está precediendo, es poco más que un simpático debut pero que, en Sitges 2022, al igual que en otros festivales, ha encantado.
También hemos visto Satan slave´s 2: communion de Joko Anwar, la imprescindible ración de terror indonesio de este Sitges 2022. Consigue su autor un asfixiante clima por el que hace dar vueltas a unos personajes a los que no habría venido mal dar dar más sustos. Contiene, eso sí, una estupenda secuencia en un ascensor, de esas que hacen felices a los que llenaron el cine Retiro el día de su proyección.