SITGES 2020. Agoniza, que no es poco.

SITGES 2020. Agoniza, que no es poco.

Por NACHO CABANA

Decididamente, este Sitges 2020 habría sido el festival perfecto para que Paco Plaza y Carlos Vermut presentaran su largometraje La abuela. No ha sido posible porque el confinamiento interrumpió su rodaje pero, por lo poco que ha trascendido de su argumento, la nueva producción de López-Lavigne se habría alineado perfectamente con la temática dominante esta edición del certámen catalán: el síndrome del cuidador.

Relic de Natalie Erika James es la nueva aportación australiana a esta ominipresente temática así como al “elevated horror” que tantas alegrías nos está dando en los últimos tiempos. La joven directora quiere hablar en su ópera prima de los retos que supone tener que aceptar que tu madre ya no puede valerse por sí misma y necesita cuidados porque está dejando de ser quien era, abandonando su autonomía para adentrarse en los momentos finales de su existencia; años o meses o semanas que supondrán su transformación en alguien mostruoso hasta la extinción final.

Sitges 2020

Pero en lugar de contar esto en clave dramático-social (lo que hubiera conllevado correr el riesgo de caer en la pornomiseria) Erika James apuesta por introducir en la clave realista inicial una misteriosa amenaza que podría ser sobrenatural (y afectar a la abuela) pero que al final se revela unida intrínsecamente a la vejez.

 

Es Relic una película lenta, muy bien planificada y con una más que solvente interpretación de Emily Mortimer. Apuesta la autora por una fotografía (obra de Charlie Sarroff) hermosa pero excesivamente oscura hasta el punto de que, vista en una pantalla de cine, cuesta adivinar lo que pasa en algunos planos (imagínense la experiencia en una televisión situada en un salón iluminado).

El solitario protagonista de Rent-a-pal de Jon Stevenson vive los cuidados a su madre enferma como una condena de la que es imposible escapar y que intenta asumir como motor de su existencia (lo que además le exime de trabajar) aunque a la postre su dedicación y renuncia le conduzcan a la locura y el asesinato.

Stevenson hace un implacable retrato de uno de esos seres solitarios que irremediablemente viven refugiados en el sótano de la casa en la que crecieron, apresados por objetos que llevan toda la vida viendo y usando. Y lo hace, además, situando la acción a principios de los 90 por lo que se evita todo lo relacionado con internet, las redes sociales y las aplicaciones para ligar sustituyéndolas por una suerte de agencia matrimonial que usa grabaciones en VHS para hacer “match” entre sus clientes, alejando del relato toda instantaneidad.

Sitges 2020

Se articula Rent-a -pal a partir de la obsesión que genera en David, el personaje central (espléndido Brian Landis Folkins) un videocassette en la que un tipo ha grabado una serie de frases comodín (habituales en toda conversación con un desconocido) y dejado las pausas necesarias para que el espectador que la alquile responda a sus preguntas mientras él simula el interés que David no acostumbra a encontrar en sus parlamentos con terceros.

Un planteamiento inquietante que sustituye el posible componente paranormal por el insconsciente reprimido del personaje central, brillando especialmente cuando este sustituye las exigencias de su madre por los reclamos imaginarios de su anfitrión analógico. Junto a Saint-Maud, Rent-a-pal se erige como una de las mejores películas del festival.

Finalmente hemos podido ver también el más que estimulante segundo film de Brandon Cronemberg, Possesor en su versión sin cortes. En ella, el autor de Antiviral apuesta por implicar desde el primer momento al espectador en su narración induciéndole a averiguar por sí mismo, la mecánica del experimento/negocio que desarrollan los protagonistas. No sabemos bien lo que está pasando hasta el final del primer acto, pero los datos que precisa la narración para desarrollarse son los que nos posibilitan unir las piezas para entender lo que viene pasando desde antes de que se inicie la peripecia (aunque quede alguna traza de confusión por el camino).

Possesor se desarrolla en un mundo frío y muy inquietante en donde las explosiones de una violencia extrema y sangrienta se hacen más destacadas. La película solo se resiente de un giro finalísimo que no es coherente con toda la mecánica del relato precedente.

Y no, no hay progenitores agonizando.

Autor

Nacho Cabana
Escritor y guionista profesional desde 1993. Ha trabajado en éxitos televisivos como COLEGIO MAYOR, MÉDICO DE FAMILIA, COMPAÑEROS, POLICÍAS EN EL CORAZÓN DE LA CALLE, SIMULADORES, SMS y así hasta sumar más de 300 guiones. Así mismo ha escrito los largometrajes de ficción NO DEBES ESTAR AQUÍ (2002) de Jacobo Rispa, y PROYECTO DOS (2008) de Guillermo Groizard. Ha dirigido y producido el documental TRES CAÍDAS / LOCO FIGHTERS (2006) presentado en los festivales de Sitges, DocumentaMadrid, Fantasia Montreal, Cancún y exhibido en la Casa de América de Madrid. Ganó el premio Ciudad de Irún de cuento en castellano en 1993 con LOS QUE COMEN SOPA, el mismo premio de novela en castellano en el año 2003 con MOMENTOS ROBADOS y el L´H Confidencial de novela negra en 2014 con LA CHICA QUE LLEVABA UNA PISTOLA EN EL TANGA publicada por Roca Editorial. Acaba de publicar en México su nueva novela VERANO DE KALASHNIKOVS (Harper Collins). Su nueva serie, MATADERO, este año en Antena 3 y Amazon Prime.

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