Sitges 2016: Los documentales

Sitges 2016: Los documentales

De acuerdo, no son las sesiones más populares ni las más concurridas; suelen tener lugar a horas en las que hay que atender necesidades tan básicas y molestas como comer o dormir pero el Festival de Sitges lleva años regalándonos una selección de impagables documentales sobre cine fantástico o lo suficientemente bizarros como para ser fantásticos en sí mismos.

El cine de lo real se hibrida con otros géneros aunque en los largos vistos en la presente edición abundan los que adoptan un formato más tradicional que los que incorporan a sus formas elementos presuntamente innovadores.

Rotoscopia que algo queda

Rotoscopia que algo queda

De entre estos últimos, destaca Tower de Keith Maitland que recrea en 82 minutos el tiroteo que se produjo en una universidad de Austin, Texas en 1966. El recurso a los dibujos animados para suplir la carencia de imágenes documentales es algo ya habitual en los últimos años. Las innovaciones de Maitland en su película son que las entrevistas grabadas en la actualidad a los supervivientes también han sido animadas (o más bien pasadas por el rotoscopio, técnica consistente en dibujar directamente sobre los personajes reales fotografiados) y que el director procura establecer una continuidad total entre las imágenes documentales y las de animación. El resultado es interesante aunque prescindir de los rostros y expresiones reales en las entrevistas actuales a los supervivientes de la masacre (y con ellos de la huella dejada por el paso del tiempo) a favor de una imagen que tapa la expresividad se revela cuanto menos dudosa. Es cierto que el director toma tal decisión únicamente para traicionarla al final mostrando en imagen real a los entrevistados y logrando un efecto de impacto que no justifica, creo, su escamoteo previo.

Libros que ocultan otros libros

Libros que ocultan otros libros

El paso del tiempo es también el elemento invitado en Herederos de la bestia de Diego López y David Pizarro que rememora los previos, el rodaje (y lo que supuso para el cine español en general y el cine fantástico en particular) de El día de la bestia de Álex de la Iglesia. El documental es extremadamente convencional en sus formas y tiene su mejor baza en las imágenes del “making of” así como recuperar tras años sin ver su rostro a Armando de Razza. Muy divertidas las intervenciones de Santiago Segura, la proyección al futuro de Bankia que hace El Gran Wyoming de las diabólicas Torres Kio y las anécdotas del rodaje con el abuelo desnudo que cuenta Álex.

¿Y si hubieran contado ellos la historia?

¿Y si hubieran contado ellos la historia?

Le complexe de Frankenstein de Gilles Penso y Alexandre Poncet documenta la evolución en las técnicas de construcción de monstruos para la gran pantalla desde el stop motion del primer King Kong a la reciente hibridación entre lo digital y el látex. Especialmente entrañable el fragmento en el que se recupera a un Critter viejito pero que aún acompaña el día a día de los artesanos que lo fabricaron. Hubiera sido mejor que las propias criaturas fueran las que contaran la historia de sus creadores y no al revés…

Sin pelos en la lengua

Sin pelos en la lengua

De Palma de Noah Baumbach y Jake Paltrow es una larga entrevista realizada en varias sesiones que parecen una sola al director de Impacto (1981). En ella, De Palma pasa revista a toda su filmografía y no se corta a la hora de criticar a productores y actores; es crítico consigo mismo y revela lo difícil que es lograr hacer carrera como director de cine tanto dentro como fuera de Hollywood. Al contrario de lo que sucede en Le complexe de Frankenstein, aquí no parece haber habido problemas de derechos con las imágenes de los largometrajes comentados por lo que todo lo que cuenta De Palma está profusamente ilustrado. Un trabajo que pone en evidencia, además, a los críticos y estudiosos que durante sus mejores años le despacharon como un simple imitador de Hitchcock mientras babeaban con el cine de la Perestroika.

Ni palabra de Twin Peaks

Ni palabra de Twin Peaks

En las antípodas del anterior título encontramos David Lynch: the art life de Jon Nguyen, Rick Barnes y Olivia Neergaard-Holm que se centra en la infancia y primeras experiencias del director de Terciopelo azul (1986) deteniéndose en Eraserhead (1977). La película resulta interesante porque no es habitual que Lynch hable tanto sobre sí mismo y sobre su obra aunque la ilustración que el trío de directores hace de sus palabras (básicamente imágenes de su obra pictórica, de él pintando y algunas fotos de infancia) llegue a resultar cansina.

Y no, ni una sola palabra sobre el nuevo Twin Peaks.

Por NACHO CABANA

Autor

Nacho Cabana
Escritor y guionista profesional desde 1993. Ha trabajado en éxitos televisivos como COLEGIO MAYOR, MÉDICO DE FAMILIA, COMPAÑEROS, POLICÍAS EN EL CORAZÓN DE LA CALLE, SIMULADORES, SMS y así hasta sumar más de 300 guiones. Así mismo ha escrito los largometrajes de ficción NO DEBES ESTAR AQUÍ (2002) de Jacobo Rispa, y PROYECTO DOS (2008) de Guillermo Groizard. Ha dirigido y producido el documental TRES CAÍDAS / LOCO FIGHTERS (2006) presentado en los festivales de Sitges, DocumentaMadrid, Fantasia Montreal, Cancún y exhibido en la Casa de América de Madrid. Ganó el premio Ciudad de Irún de cuento en castellano en 1993 con LOS QUE COMEN SOPA, el mismo premio de novela en castellano en el año 2003 con MOMENTOS ROBADOS y el L´H Confidencial de novela negra en 2014 con LA CHICA QUE LLEVABA UNA PISTOLA EN EL TANGA publicada por Roca Editorial. Acaba de publicar en México su nueva novela VERANO DE KALASHNIKOVS (Harper Collins). Su nueva serie, MATADERO, este año en Antena 3 y Amazon Prime.

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