Santísima Trinidad de Doriam Sojo o amor a tres bandas.

Santísima Trinidad de Doriam Sojo o amor a tres bandas.

Doriam Sojo, nos propone una historia que evoca la imagen de los cuadros de arte sacro. Santísima Trinidad es una historia barroca, cuajada de simbolismos religiosos, que en este caso también juega a asignar papeles sugiriendo un paralelo, entre los sus personajes y los que aparecen pintados en el famoso icono, de Padre, Hijo y Espíritu Santo, tantas veces representado y fijado en nuestras retinas.

El tiempo cambia, de una forma intermitente con el esplendor y el ocaso de las culturas. La “institución” por excelencia, que es la familia, a veces se mueve alguna milésima y en  ese leve movimiento se cuelan algunos, que quitan las puertas al campo y deciden amar o convivir sin su finalidad reproductora, o con ella llevada al límite, como es el caso de los matriarcados o las comunas tan en auge a finales del siglo pasado, pero la instrucción en su forma clásica, es firme y resiste.

santi-PEQUEEn la ficción de Santísima Trinidad,  dos hombres, uno de más edad que otro, viven juntos, se aman, pero el menor por una razón que podemos imaginar, busca y rebusca a un tercero, en este caso a una tercera, que cubra la necesidad que sienten muchas parejas de no perder el temblor de la novedad.

Hay quien dice que quien consiente compartir al ser amado es porque ya no lo ama, simplemente necesita al otro por el endiablado vértigo que produce el fantasma de la soledad.  Para mi la decisión es siempre la correcta, aunque fuera cierto. Al ser una opción más, que se suele tildar de cobarde, pero como no cuento con un “cobardómetro”, ni creo  que el sentir temor menosprecie a nadie, es mejor no entrar en la manera que cada uno se abanica sus miedos.

Vivimos en un momento en que existe la falsa creencia de que se consiente todo y que somos libres para elegir la pareja, el sexo de nuestra pareja e incluso nuestro propio sexo, de ahí que surjan formas de familia distintas, a la medida de cada uno. Pero aún desde esa “libertad”, de la que parece que disponemos sin límite, seguimos fieles al patrón y a los tiempos, como es elegir pareja y después formar una “familia”.

Nos engañamos y caemos en un complejo adanista, al creer que somos los primeros que nos movemos con libertad. Nuestro pensamiento es fruto de lo oído y asimilado de nuestros mayores, que son fruto del pensamiento depurado y digerido de los suyos. por lo que en todo caso, no cumplimos mas que con una mera labor evolutiva, que en pesamiento puede ser reversible como nos indica la historia.

Aunque queramos pensar sólo con lo que nos dicta la simple razón, o nuestro firme deseo, pesa con fuerza el lastre inoculado en la tierna infancia de siglos de moldes y tradición.

Santísima Trinidad, habla del miedo existencial, y del miedo a perder el control de lo que creemos poseer. Sojo ha dibujado tres personajes tan complejos como elementales. El hombre joven es todo espontaneidad y hormona, el otro hombre intelectualiza mas su relación, y una mujer muy joven y delicada que viene a moverlos el suelo.

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Los actores Héctor Gutiérrez Ángela Tejedor y Antonio Nieves en Santísima Trinidad de Doriam Sojo

En la práctica queda claro que el autor no otorga  a  ninguno de sus personajes ni el poder, ni el control, lo reparte y entre todos y siembra el germen de la fructífera duda.

Una mujer que yace entre sábanas con dos hombres en ejercicio, tiene una consecuencia natural, pero ahí no quiero entrar, ese es el misterio que guarda la obra.

El espacio El Burdel a Escena es un espacio muy particular, fuera del artificio de luces y telones, permite dejar el sentimiento a la intemperie. Es perfecto para representar una forma de hacer teatro como la de su creador, que se acuna en la fabulación del dramón, que el propio espacio y el dirección arraigan con firmeza en lo terrenal.

Santísima Trinidad, tiene el cuño Sojo, por el conflicto de amores yuxtapuestos, y el interés del autor en tomar el pulso a parejas, que juegan en la cuerda floja, con riesgo permanente de caer en el vacío, y su gusto por las fábulas.

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Los actores Héctor Gutiérrez y Antonio Nieves en “Santísima Trinidad” de Doriam Sojo

La dirección de Doriam Sojo, es muy similar a como se trabaja  en cine, porque dadas las características del espacio se juega con la distancia corta, y cualquier exceso o carencia se nota.

En el reparto está Ángela Tejedor, una actriz joven, muy dúctil que juega perfectamente con su ambiguo personaje, sembrando la duda, de si ella es un mero sujeto pasivo o la que propicia la situación.

Héctor Gutiérrez, es un actor al que he tenido la oportunidad de ver actuar muchas veces, es dúctil y hábil para meterse en los personajes, entre sus cualidades está: el ser siempre correcto en el gesto, y cuenta con varios registros de voz, que sabe usar a conveniencia para dar entidad a sus personajes, como a este “caramelito tropical” en tierra extraña, y punto de unión que encarna en la obra.

Antonio Nieves, aporta al personaje un buen físico y una edad perfecta, es un buen actor que  administra con un tacto exquisito los diferentes tiempos del personaje, dotándole de  dignidad en todo momento, sin evitar mostrar, ni dudas, ni miedos, incluso irónia cuando narra la fábula cruel.

Santísima Trinidad, es un suma y sigue para Doriam Sojo. Un creador que cuenta ya con una obra muy personal, que bebe de todas las fuentes, pero su resultado es singular. Sojo es constante y está siempre en el camino, indagando.

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En la imagen los actores Héctor Gutiérrez, de escorzo, Antonio Nieves y Ángela Tejedor en Santísima Trinidad de Doriam Sojo

 

Título: Santísima Trinidad / Autor y director Doriam Sojo / Intérprertes: Ángela Tejedor, Héctor Gutiérrez y Antonio Nieves.

En catel en El burdel a Escena calle Sombrerería nº Metro Lavapiés -Madrid- Fechas y horario aqui

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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