Quitamiedos. Una creación de Kulunka Teatro, escrita y dirigida por Iñaki Rikarte

Quitamiedos. Una creación de Kulunka Teatro, escrita y dirigida por Iñaki Rikarte

En la imagen el actor Luis Moreno, en un momento de Quitamiedos. Una creación de Kulunka Teatro, escrita y dirigida por Iñaki Rikarte  ©Aitor Matauco

Por Luis Muñoz Díez 

 

Quitamiedos, es una obra escrita y dirigida por Iñaki Rikarte, fruto de una creación de Kulunka, con dos actores potentes en el escenario, como son Jesús Barranco y Luis Moreno, el primero interpreta al ángel de la guarda que acompaña al segundo, bajo contrato establecido con su madre, nada más nacer,

De la escenografía y vestuario, iluminación, composición musical y espacio sonoro, se han hecho cargo respectivamente Ikerne Giménez, Javier Ruíz de Alegría y Luis Miguel Cobo, que aciertan, y con igual tino que la coreografía de Marta Gómez.

Si cito al equipo en el segundo párrafo es porque como en una cubertería de calidad, cada pieza tiene un cometido indispensable, para la pieza que nos presenta Kulunka escrita y dirigida por Iñaki Rikarte, es preciso que espacio escénico, iluminación y efectos sonoros encajen para materializar con credibilidad el encuentro de un hombre con su Ángel de la Guarda.

El hombre ha llegado a la otra vida por un accidente de tráfico, distraído por la belleza del paisaje, mientras coreaba con entusiasmo una canción de Elvis, en la creencia de que viajaba solo, no contaba que siempre le acompañaba su ángel custodio.

En la imagen los actores Luis Moreno y Jesús Barranco, en Quitamiedos. Una creación de Kulunka Teatro, escrita y dirigida por Iñaki Rikarte  ©Aitor Matauco

En la imagen los actores Luis Moreno y Jesús Barranco, en Quitamiedos. Una creación de Kulunka Teatro, escrita y dirigida por Iñaki Rikarte  ©Aitor Matauco

La obra Quitamiedos de Iñaki Rikarte, es una tragicomedia, un thriller, y una historia de amor. En la que el hecho, que desencadena la trama se presenta de forma explícita, pero la intriga se creará con la conversación que mantiene el hombre con su custodio, descubriremos muchas cosas, y querremos saber más, porque en la obra hay intriga y un muerto, como en todo thriller, que se precie.

En principio parece que todo está dicho en la novela, el cine, y el teatro, pero a veces, te sorprendes gratamente porque alguien ha encontrado la manera de darle otra vuelta a la llave para contar una historia de forma novedosa, como es el caso de Quitamiedos.

El diálogo entre los dos personajes, ya etéreos ambos, incluye desde la formación del fallecido para su nueva función en el universo, hasta cuestiones teológicas, aclarando las falsas creencias de que los ángeles no tienen sexo, y una cosa es que no lo practiquen, pero tenerlo lo tienen, o que vuelan, cómo tantas veces ha recreado en la iconografía clásica. La explicación es que que llevan alas por un antiguo protocolo que nadie se atreve a cambiar, y que son un nido de ácaros. Su cuerpo está relleno de plumas, y no vuelan como afirma el recién fallecido que hacen las gallinas, para hilaridad del público.

El custodio enseñará gráficos de estados emocionales, efectuados para no dejarse engañar por la caprichosa memoria, ante la disparidad de ideas del custodio y el custodiado, de cómo se desarrollaron determinados hechos cotidianos, con un saldo lamentable.

Quitamiedos, es una buena palabra, cuando se aborda el mayor de los miedos, que es dejar de ser, que es lo que tememos conlleva la muerte.

La obra está escrita con mucho humor, aunque sea negro, y señala que para el amor no tiene puertas el campo, y se puede obrar el milagro sin condición, lugar o género.

En la imagen los actores Jesús Barranco y Luis Moreno, custodio y custodiado en Quitamiedos. Una creación de Kulunka Teatro, escrita y dirigida por Iñaki Rikarte  ©Aitor Matauco

En la imagen los actores Jesús Barranco y Luis Moreno, custodio y custodiado en Quitamiedos. Una creación de Kulunka Teatro, escrita y dirigida por Iñaki Rikarte  ©Aitor Matauco

La obra es profundamente divertida, pero no es fácil escribir sobre ella, porque para asimilar parte de su esencia me fueron necesarios los 78 minutos que duró la representación, con sus silencios sonoros, sus impactares ruidos que recuerdan el accidente. Lo que significa un quitamiedos derribado con los derrapes de las ruedas, de un coche que ya no está, marcados en el asfalto.

Mi intención al escribir estas líneas es animarlos a que asistan al Teatro, y así en el marco adecuado, con los elementos precisos, descubrirán que el amor nace en cualquier circunstancia, y lo que se es capaz de hacer en su nombre, Cómo vivió, y porque murió el custodiado, despejando la duda de si en su muerte hubo un culpable…

Quiero volver a señalar que, el trabajo realizado por todos los miembros del equipo tiene una calidad, y un resultado extraordinario en la respuesta del público, que disfruta con la función

Iñaki Rikarte ha supuesto para mí un muy grato descubrimiento, a partir de ahora seguiré de cerca. La calidad de Jesús Barranco y Luis Moreno cómo intérpretes, no es ninguna novedad, pero se olvida de una vez para otra lo buenos que son, por lo que hay que ir mucho más al teatro.

En la imagen el actor Luis Moreno, en un momento de Quitamiedos. Una creación de Kulunka Teatro, escrita y dirigida por Iñaki Rikarte  ©Aitor Matauco

En la imagen el actor Luis Moreno, en un momento de Quitamiedos. Una creación de Kulunka Teatro, escrita y dirigida por Iñaki Rikarte  ©Aitor Matauco

Quitamiedos se puede ver del 24 de febrero al 14 de marzo en Teatro Abadía Sala José Luis Alonso, más información sobre fechas horarios y compra de entradas pinchando aquí.

Título Quitamiedos Texto y dirección Iñaki Rikarte Una creación de Kulunka Reparto Jesús Barranco y Luis Moreno Diseño de iluminación Javier Ruíz de Alegría Diseño de vestuario y escenografía Ikerne Giménez Composición musical y espacio sonoro Luis Miguel Cobo Coreografía Marta Gómez Ayudante de dirección Garbiñe Insausti Ayudante de vestuario y escenografía Martin Barandiaran Fotografía Aitor Matauco Distribución Proversus Prensa María Díaz  

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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