La pieza “Quievra” -con uve- cerró la VIª Muestra de IMPARABLES

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"Quievra", dirigida por Juan Codina

La madrileña Sala de Teatro Nave 73 inició la temporada teatral 2022-2023 con la VIª Edición de IMPARABLES, una muestra en la que se dieron a conocer nuevos creadores escénicos que habían finalizado su periodo de formación.

La muestra tomó el pulso a la “academia”, tan importante y, en muchos casos, injustamente depreciada, cuando en realidad constituye una etapa imprescindible para aprender a transmitir al público la voz y la novedad del creador.

En esta edición se representaron proyectos nacidos en distintos centros formativos de Artes Escénicas, seleccionados por su búsqueda artística, su calidad y su apuesta por el desarrollo de nuevos lenguajes.

La pieza Quievra -con uve- cerró esta VIª Muestra, y se presentó los días sábado 30 de septiembre, 1 y 2 de octubre de 2022, en la sede de la muestra, la Sala Teatro Nave 73 de Madrid.

Una producción del Estudio Codina, dirigida por Juan Codina. Una parte importante del trabajo recayó en los alumnos, que lo desarrollaron de forma grupal. Así, la dramaturgia fue creada colectivamente, con la colaboración de Julia Rubio.

La coreografía, el diseño musical y el vestuario también se realizaron de manera conjunta: la coreografía, en colaboración con John Cámara; el diseño musical, con Andrés Picazo; y el vestuario, con Alma Mendoza.

En el escenario participaron Alberto Fraga, Aleix Esqueret, Eduardo Gallo, Eva Carrera, Iker Urgoiti, Javi Díaz, Laura Aguado, Laura Soler, Mario de la Iglesia, Mía Blázquez y Yerai Fernández, con la iluminación de Edgar Calot.

El director contó con la ayudantía de dirección de Eva Carrera y Ana Caso; el audiovisual estuvo a cargo de Aleix Esqueret y Dani Jaén; el cartel, de Eugenia Cuaresma; el coach, de Ana Pascual y Ángel Ruiz; y la regiduría, de Ana Cas.

Una producción del Estudio Codina, dirigida por Juan Codina
Una producción del Estudio Codina, dirigida por Juan Codina

“Cada vez que un hombre abre la boca para reír, está devorando a otro hombre.”
-Andrés Barba, La risa caníbal.

En un mundo gobernado por la parálisis y el miedo, la risa se convirtió en el último gesto de libertad. Reír ya no fue un alivio: fue una forma de combate. Una grieta que se abría en el muro del espanto. Reírse era salirse del cuerpo, abandonar por un instante la obediencia y mirar el desastre desde el filo de la ironía. El humor, en su fondo más oscuro, fue una trinchera: un espacio donde la lucidez se disfrazaba de juego para no morir de exceso de verdad.

Quievra nació de esa necesidad de mirar la ruina y seguir bailando.
De aceptar que lo grotesco era la única forma de belleza posible cuando todo se había derrumbado.
De asumir que la cordura —esa virtud tan celebrada— no era más que una convención compartida por quienes temen hacer el ridículo.

Quievra fue Q de querulante, I de irreverente, E de estrambótico, V de vacío, R de revulsivo y A de ansiógeno; el retroceso de un arma en la que todos apretamos el gatillo. Fue un mosaico de delirios que habíamos aprendido a llamar realidad, una carcajada que estallaba donde debería haber silencio.

Quievra fue la reivindicación de lo jocundo, de la risa que hiere y cura al mismo tiempo.
Un espectáculo que no se rió de nadie: se rió de todo.
Incluso —y sobre todo— de sí mismo.
Porque solo desde esa distancia, desde esa fractura, podía surgir algo parecido a la verdad.

La pieza "Quievra" -con uve- cerró la VIª Muestra de IMPARABLES
La pieza “Quievra” -con uve- cerró la VIª Muestra de IMPARABLES. Una producción del Estudio Codina, dirigida por Juan Codina

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