The Queeret es una carcajada, entre cínica y risueña.

The Queeret es una carcajada, entre cínica y risueña.

Como Revista Tarántula. Este hermoso bicho busca perjudicar a la necedad

El Arte… Diría que el arte es ese hermoso afán de “Cambiar el mundo construyéndolo de nuevo”.

A veces la gente se plantea ¿El arte puede empoderarse de tal manera que pueda generar un verdadero cambio? ¿Ese cuadro tiene la capacidad de mover el mundo? ¿Y las palabras o gestos de tal actor tienen el poder de hacerme levantar de la butaca y que salga a la calle?

10363650_671320266328170_1110633990590832187_nLa obra o el <<artefacto>> creativo, de artesanía y no de bomba atómica, persigue emocionar, sugestionar, poner en duda pero no que ocurra la crisis y animar el levantamiento; es la emoción, la empatía, la tercera lectura extraída del espectador es lo que moviliza; es simplemente el ser humano enfrentado a otro ser humano que cuando dialoga en esa fantasía que irrumpe el tiempo y el espacio teatral le activa, lo pone en un lugar diferente y viéndose a través de otro espejo proporciona la generosa duda de ¿Este podrías ser tu? La obra es un bicho muy pillín que no responderá a esa “Gran” pregunta, pero descubrirá una ficción <<Presentada>> en tiempo real que te lleve a Oz y te devuelva al planeta Tierra en cuestión de préstamo temporal.

¿Cómo ataca este particular “Bicho” Pillín? ¿Por qué ese apelativo de “Pillín”? Porque es difícil acabar con él y ataca a donde más duele; se entronca con la necesidad expresiva, absorbe tus emociones y se alza en un tiempo limitado para volver a la jungla de lo que podría ser para volver a atacar. Su veneno es muy corrosivo, a través de un picotazo te lleva a lugares diferentes, a percepciones diferentes estimulando tus conexiones neuronales e invocando a tu sentido crítico. Como diría la canción: “La tarántula es un bicho mu malo […] ”

¿Cómo acabar con él? Algunos dirán que es fácil, pero en mi opinión es imposible. ¿Cómo matas la necesidad de expresión? ¿Cómo extingues que una humanidad entera no se compare consigo misma? Se le puede diezmar, poniéndole aplicadas dosis de 21% de IVA, no promocionando su contacto, o la última forma: hacer que se multiplique y multiplique para que mucho veneno no mate.

Autoridades artísticas informan de que este bicho ataca directamente a la necedad, conviene muy poco que la gente se mire a los ojos, que sea capaz de tocarse y no sonrojarse, que sepa qué siente, que tenga tantas emociones que consiga romper el traje gris del funcionariado, por consiguiente el bicho es malo, malo, malísimo, pero… ¿Y si te pica? A lo mejor te gusta, a lo mejor quieres más, a lo mejor te ves consumiendo arte y pensando diferente, a lo mejor el colocón emocional abre tu mente y puedes volar y surcar otros sitios e imaginar… lo inimaginable.

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Jorge Pascual Lobato, Alba Mariño y Carlos Munera que interpretan a Otto Push, Ester Chan y Petit Coplin respectivamente

La compañía Rescénico, a cargo de Jorge Pascual Lobato y con integrantes a Aldana Herrera, Alba Mariño, Carlos Munera y Ejo Sánchez, nació como un lugar libre donde experimentar, jugar y arriesgar, para crear un arte fresco y conectado con el espectador, poniendo hincapié en la relación con el público, y la formación como base para crecer.

 Y así somos en #The Queeret, unos frescos, unos gamberros que experimentan con el público, jugando con ellos y arriesgando hasta el final. Este espectáculo tiene de integrantes a Jorge Pascual Lobato, Alba Mariño y Carlos Munera que interpretan a Otto Push, Ester Chan y Petit Coplin respectivamente y que son un checo, una japo-española y un francés que dan mucho que hablar y tienen mucho que decir.

¿Por qué un cabaret ahora? ¿Y Queer eso que es lo que es?

 The Queeret es una carcajada, entre cínica y risueña, nos reímos de la sociedad porque es la única manera de sobrevivir a ella. Pensamos que en esta época con tanto alboroto hay que disfrutar pero sin perder el Norte de la conciencia crítica, y eso es lo que hacemos delirar pero echando vistazo a todo lo que sucede.

Somos Queer porque no entendemos ni de normas ni de etiquetas, somos desenfadados y lo asumimos, también un poco castizos, nos gusta tener el toque de arrabalero cutre o como dirían los más elevados: Kitsch.

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El actor Carlos Munera, autor de este artículo en The Queeret.

El espectáculo comienza con una coreografía de presentación, dónde los maestros de ceremonia se presentan, cada día sale una combinación de ellos, y ya nos demuestran de motu proprio cómo ven la vida y quiénes son, porque aunque nos vaya la Jauja las cosas claras.

 Los números se suceden, el componente social latente y llegamos al Diario que es nuestro momento Noticiario. Artistas invitados, números erótico festivos, concursos y un final de traca donde se mueve hasta el más pintado componen nuestro espectáculo.

Sabemos la casta que tiene este galgo, hacemos cabaret, pero también tenemos matiz de café concert y un poco de music hall, nos gusta robarle la gran frase que dijeron de la desaparecida Faraona: No bailamos, No cantamos, pero no dejen de vernos. Despuntamos al máximo este lápiz que ya lleva escritas casi 30 funciones y que empezó en Octubre de 2014 y que ya ha visitado tres sedes para realizarse: Nos va la marcha.

Otto, Ester y Petit, tal vez sean unos fuera de onda, tal vez sean gente alienada que se protege del mundo atrincherados en The Queeret, pero tienen muchas ganas de vivir y de compartir con la gente que la carcajada y la inteligencia, que lo sexual y divertido son cosas buenas y que vayan a ponerles mordazas y bozales a otros, porque a ellos la goma que aprieta  no les sienta nada bien.

Este es el “Bicho” de The Queeret: Pillín, coqueto y con gran poder de seducción. Déjanos tu brazo, ofrécenos tu cerebro, picamos es cierto, pero no duele (o eso dicen…) pero si te duele, recomiéndalo para que no te piquen/jodan a ti solo, solidarízate.

Actualmente en cartel todos los sábados a las 21.30 en Espacio 8 en c/ Santa Ana nº 8  Madrid

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One comment

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    Me encanta este artículo, creo que refleja el sentido de lo que realmente es el teatro, y todo aquello que representa. He visto el espectáculo y merece la pena, os animo a que vayáis y paséis un rato divertido. Yo soy The Queeret!

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