“Pussy Riot: Una plegaria Punk”

“Pussy Riot: Una plegaria Punk”

El espacio Artistic Metropol, una sala-videoclub de lo más sugerente en la Calle Cigarreras ofrece el pase para prensa de “Pussy Riot: Una plegaria Punk” y estas son las conclusiones…

“El arte no es un espejo para reflejar el mundo, sino un martillo para darle forma”

                                                                                                                                                                    (Bertolt Brecht)

El cine documental posee una virtud por encima del resto y es la de mostrar la historia…, o más bien una historia que forma parte de la historia general de la humanidad, en un tiempo y espacio determinados. En este caso nos encontramos en Moscú, Rusia, en Febrero de 2012, en frente del grupo Pussy Riot llevando al extremo su protesta revolucionaria a través de la provocación más explícita y dañina, para el sector agredido, que podían llevar a cabo: ejecutar su performance punk en el altar ortodoxo de la Catedral del Cristo Salvador. Esta acción lleva a tres de ellas a un proceso judicial que recorre la cinta hasta su sentencia final en Diciembre de 2013, de forma muy bien estructurada, donde el  montaje acompaña al contenido y sus tiempos siendo otra parte argumental más, imprimiendo tensión, suspense, lucha, identidad, injusticia, y de manera muy presente, Revolución, porque Pussy Riot son ante todo revolucionarias.

Este grupo lo forman mujeres activistas que utilizan la expresión artística como vía de protesta hacia un objetivo marcado, la revolución ideológica a favor de la moral libre y la implantación de la justicia igualitaria y la libertad del poder ciudadano en detrimento del poder gubernamental impuesto. Para dar voz a su mensaje utilizan una de las armas más perfectas para este cometido que se ha inventado hasta el momento, la canción.

Es cierto que un buen arsenal de canciones punks, con letras realmente subversivas, cantadas por un grupo de mujeres que cubren sus rostros con pasamontañas de colores en los espacios públicos de Moscú puede alterar en cierto grado alguna conciencia pasajera, pero ellas no podían quedarse ahí. En un momento del documental bastante ilustrativo se ve cómo planean y ensayan el asalto a la Catedral, una catedral derribada por los comunistas en 1931 y utilizada de piscina municipal hasta la caída del régimen hace 25 años, cuando fue reconstruida de nuevo. Todo un símbolo. El caso es que este espacio es público pero con matices, porque también es para una gran parte de la población sagrado, y eso es lo que complicó la jugada. Tras el suceso varias movilizaciones y programas de televisión arremetieron muy duramente contra las Pussy Riot de forma enajenada y excesiva, y es que no es raro que se den este tipo de protestas y respuestas a las mismas en la Rusia actual, donde la iglesia Ortodoxa de la mano del todopoderoso Putin dejan lugar a una libertad reservada y casi por compromiso internacional.

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Con el acto de la catedral las Pussy Riot fueron a joder, eso está claro, ahora bien, su mensaje inundó el mundo, mejor o peor comprendido, difundieron su manera y su “oferta revolucionaria” como jamás hubieran pensado. La mismísima Madonna o Yoko Ono manifestaron públicamente su apoyo a las jóvenes activistas, pero también se expusieron a un juicio que a punto estuvo de lastrar su libertad al menos durante dos años de cárcel, aunque eso a un revolucionario no le importa demasiado.

Algo también muy interesante de este documental, producido y dirigido por Mike Lerner y Maxim Pozdorovkin, es la muestra de los perfiles de las tres detenidas a través de sus propias aportaciones, las de sus familiares y un ejercicio de flash back biográfico a mitad de película para ubicar tanta personalidad y potencial ideológico-guerrillero. Nadia, la sexy líder de mirada amable y asesina fue criada por su abuela comunista e ilustrada por su padre en el campo del arte conceptual, segura de su posición y su causa, provocativa, y según algún fiel ortodoxo, el propio diablo. Masha, desde niña comprometida por la causa justa, también radical, inteligente y aparentemente más inofensiva, nada más lejos de la realidad. Y Katia, la que más pinta tiene de verdadera terrorista, de las de sangre, más reservada y fría, con una infancia y adolescencia entre el arte y la filosofía francesa, la más cercana al feminismo. Son personalidades realmente fuertes que se manifiestan en sus declaraciones y defensas dentro del proceso judicial, el esqueleto del film, convencidas, y así lo explican al juez, de la unión entre Revolución y Arte, en la búsqueda constante del cambio y la evolución de la conciencia pasada y totalmente desfasada, en la poca credibilidad y funcionalidad del diálogo para generar ese cambio, en la importancia de dar voz a quien no la tiene, en la defensa de un gobierno y una constitución secular según esta establecido…, todo ello, su discurso político moral, llega al culmen el último día de juicio, con unas declaraciones finales realmente emocionantes donde continúan firmes a pesar de saber casi de antemano su sentencia. Finalmente fueron dos años a Masha y a Nadia, la tercera, Katia, tras presentar un recurso fue absuelta, aunque tras una amnistía general firmada por Putin, sin cumplir íntegra la condena, las dos primeras también fueron liberadas.

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Lo bueno que tiene esta película entre otras, es que además de INSPIRADORA, REVELADORA Y CAUTIVADORA, adjetivos elegidos para acompañar el cartel, es CONTAGIOSA. Al volver en el 3 recorro un Madrid cargado de simbolismo, simbolismo de poder sobre el que gira el documental que acabo de ver: San Francisco el Grande y La Almudena primero, la plaza de Sol, hoy tocan los viejos resistentes republicanos, después el Congreso, vallado su perímetro ya hasta nueva orden, la excesiva Gran Vía y su ilimitada comercialidad…, etc, etc, etc. Rusia y España, aunque salvando las distancias territoriales, históricas e ideológicas tienen paralelismos latentes, supongo que también existen dos Rusias.

Las Pussy Riot siguen en activo. Los poderes deben retroceder ante la lógica de la justicia y coherencia moral, práctica y positiva para la base humana que reside en todos nosotros, y lo bueno es que lo está haciendo (desde Ucrania a Gamonal pasando por la sanidad pública y lo que queda…) Ya he dicho que esta cinta es contagiosa, además de un gran trabajo documental y técnico. Espero que mucha gente la vea y se contagie, a partir de este Viernes 7 de Febrero, que es el día de su estreno…

¡Viva el arte y la Revolución!

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Autor

Luis DelRoto
Autor e intérprete de canciones interesado en todo lo que se mueve alrededor del mundo de la creación artística, con especial devoción por el lenguaje musical, cualquiera que sea su fórmula o dirección. Sensible al cambio y a la tradición a partes iguales, es consciente de los rangos de calidad e importancia social de cada estilo y disciplina. Busca diferenciarse del modelo clásico de periodista especializado para sustituirlo por el de músico infiltrado.

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