Primer Certamen de Microrrelatos de Historia Francisco Gijón

Primer Certamen de Microrrelatos de Historia Francisco Gijón

El pasado 27 de septiembre se fallaron los premios del I Certamen de Microrrelatos de Historia Francisco Gijón, un concurso organizado el propio autor que le da nombre y que tiene por objetivo la promoción de la narrativa en castellano aplicado al tema histórico.  En esta primera edición en la que se pretende homenajear a la ciudad de Cartagena en su 2222 cumpleaños, han concurrido 347 relatos procedentes de multitud de países como Argentina, Chile, Colombia, México Cuba, Rusia, Bielorrusia, Irlanda o Italia.

 El jurado, compuesto por Ana Fúster, Francisco Marín y Javier García Valverde decidió resolver el fallo a favor de Javier de Pedro Peinado (Guadalajara 1973) licenciado en derecho e Inspector Jefe de la Policía Nacional en Murcia, también fue el ganador del Concurso de Microrrelatos de Abogados en mayo de este mismo año.

La finalista, Nuria Ruiz Morillas (Reus 1966) es profesora de Química en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. Fue asimismo ganadora del III Concurso ADONA de Microrrelatos en 2012 y finalista en dos certémenes de microrrelatos en ese mismo año, y uno de poesía convocados por la editorial ArtGerust.

El texto ganador, Seleccionando, ha sido elegido, en palabras del jurado “por la originalidad de la época escogida, por el perfecto estilo narrativo con que se aborda un tema tan actual, por su genial presentación del comienzo de la Humanidad y por tratarse, en fin, de un relato excelente…”

Y el finalista, Los Fuegos de Qin  “por su serenidad y exquisitez narrativa, así como por la elegante forma de abordar desde el exotismo de la cultura oriental un tema tan recurrente y preocupante como es la manipulación de la ignorancia por parte del poder, por su buen desarrollo narrativo y su magnífica conclusión”.

Os dejamos que disfrutéis con la lectura de estos dos textos de concentrada belleza.

 

SELECCIONANDO 

El homínido interrumpe su caminar al oír el rugido. Se paraliza de inmediato. Su instinto le susurra un mensaje simple desde algún lugar invisible y profundo: los ruidos son peligro. Permanece quieto, con un pie suspendido en el aire, mira alrededor y ve una arboleda cercana. Duda; piensa; valora sus opciones. Decide quedarse allí quieto, con el pie levantado, temblando, escuchando aterrorizado los ruidos que la alerta genera en su propio organismo. Siente que el depredador se mueve. Se acerca. Le escucha olfatear, excitado por la inminencia de la caza y decide correr en la dirección contraria. No llega lejos. Otra pantera le alcanza. Entre ambas fieras le inmovilizan, las fauces de una de ellas hacen presa en su cuello. Antes de perder la consciencia alcanza a ver un rostro familiar que observa todo desde la seguridad de la copa de un árbol. Hay algo entre sus manos. Es un pedazo de piedra tallado, con el que ha cortado la carne utilizada para atraer a las fieras al lugar de paso del líder del clan. Los ojos del observador, segundo en la jerarquía del grupo, no se apartan de la brutal escena. Parece que sonríe. Aprende rápido.

 LOS FUEGOS DE QIN

Aquella tarde de viento del año 213 aC, en el palacio de Xianyang, el emperador Qin Shi Huang también arrojaba los libros a las llamas. El viento avivaba el fuego y los libros saltaban mientras sus frases se quemaban.

Su primer ministro, Li Si, sonreía. El fuego era lo mejor para todos. El Libro de las Odas, el Clásico de los Documentos y los Textos de las Cien Escuelas, sin excepción, tenían que destruirse. Así el pueblo sería ignorante y nadie utilizaría el pasado para denigrar el presente.

Li You, el hijo mayor de Li Si, con la mirada fija en las llamas, también sonreía. “Cucú, se posan los pichones sobre el islote en el río. La doncella virtuosa, encantadora y callada; deseada por el gentil caballero…”, recitó para sí mismo. Satisfecho, comprobó que recordaba palabra por palabra, carácter por carácter y trazo por trazo, el contenido de esos libros.

Li You miró hacia el cielo. La lluvia era inminente.

 

 

 

 

 

Autor

Jaime Pacios
Nací en Madrid, pertenezco a un ámbito en el que la cultura ha colmado por sí misma muchos de nuestros anhelos y nuestra forma de sentir la vida. La literatura, la pintura, el teatro, la arquitectura, el cine, la música… el ARTE en general, son términos muy ligados a mí. Estudié filología hispánica en la Universidad Complutense aunque los avatares de la vida me empujaron por el mundo de la comunicación. He tenido la suerte de trabajar en algunos de los medios más importantes de España y, aunque no soy experto en nada, me complace ser aprendiz de todo.

4 comments

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    Me han gustado los dos relatos ganadores. Muy originales y bien escritos. Eso sí, me hubiera gustado leer alguno más de los finalistas. Una pena que no los disfrutaremos tb. Esperemos que estas geniales iniciativas sigan.

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    Muchas gracias por vuestros comentarios.
    Yo estoy muy feliz de haber quedado finalista y agradezco muchísimo al organizador, Francisco Gijón, al jurado, Ana Fúster, Francisco Marín y Javier García Valverde, y al equipo de profesionales que edita la revista Tarántula, por todo el trabajo realizado entorno a este certamen. Felicito sinceramente al ganador. Es un relato muy elaborado y muy bueno.
    Saludos cordiales,
    Nuria

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