Pelucas (2014), de José Manuel Serrano Cueto

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TPelucas” es una película escrita y dirigida por José Manuel Serrano Cueto, que materializa un momento, una duda y una decisión de una actriz de ficción: María Fornell, a la que compone con su voz, su gesto y sobre todo su mirada, la actriz en la vida real Lola Marceli.

La actriz de la ficción acaba de representar Lisístrata, sentada en el camerino ante el espejo deja de ser la heroína de Aristófanes y vuelve a ser María. Las pelucas adquieren un doble significado, porque María aún tiene puesta la peluca para representar su personaje y ha de ponerse otra para seguir siendo la que fue. Cuca Escribano, después de convencerla, maquillarla y peinarla con mimo y esmero, pronuncia una palabra clave y dolorosa: “parece”, en medio de la oración “parece que no estuvieras enferma“, pero María sabe que lo está y por eso duele.

La película de Serrano Cueto materializa un momento y ese momento significa tomar conciencia, y si aceptar la muerte ajena es difícil, sopesar la propia como una posibilidad inminente suele resultar inaceptable.

La seguridad nos la imprimen desde niños los que nos cuidan, nos hacen fuertes, los lazos afectivos en los que fundamentamos nuestras responsabilidades y nuestras seguridades. ¿Pero qué ocurre cuando la posibilidad abstracta de que tenemos que morir un día se convierte en algo que se puede fechar en un calendario?, pues que toda la mimbrera que nos sujeta se desmorona, todos los afectos que no hacían fuertes se tornan inútiles ante la posibilidad de dar un paso que solo podemos dar solos, se queda a la intemperie nuestra provisionalidad y sobre todo nuestra soledad.

José Manuel Serrano Cueto, ha insinuado más de lo que enseña en su película, una decisión totalmente acertada por lo inasible del tema que trata y retrata. Los ojos de Lola Marceli, mirando por los de la actriz de la ficción María Fornell, son un espejo que refleja y devuelve la imagen del miedo y la incertidumbre, pero no lo que le produce, y ese es el gran acierto del director y la actriz, porque es un miedo tan profundo como abstracto, porque nadie muere dos veces.

FOTO FIJA CUCA
Cuca Escribano, después de maquillar a María y peinarla con cariño, pronuncia la palabra clave y dolorosa: “parece”

Asociar la palabra cáncer con muerte a estas alturas no concuerda con la realidad, porque afortunadamente cada vez hay más gente que convive durante muchos años con ese inquilino indeseable al que algunos bendicen, porque sólo al conocerlo han tomado la verdadera dimensión del tiempo y la temperatura de sus afectos.

Pelucas pone luz sobre en ese momento de aceptación y reacomodo en que no habrá vuelta atrás, sea cual sea el desenlace, ni el tiempo que le reste de vida a partir de encarar ese trance. Puede ser más corto o largo, hasta la vejez, pero nunca volverá a ser el mismo, porque ya sabrá que no es inmortal, si lo fuéramos nuestra vida en sí no tendría el mismo sentido.

Todo lo anterior me lo sugiere Pelucas, pero cada obra tiene tantas lecturas como espectadores, de lo que sí que estoy seguro es que en muy corto espacio de tiempo, Serrano Cueto hace una crónica cerrada con final abierto, Lola Marceli dota al personaje del dolor y dignidad que precisa, con una mirada perfecta, y Cuca Escribano hace un trabajo delicado ante la única protagonista, dando el contrapunto de la paciencia y el mimo de quien aún cree tener toda la vida por delante.

Pelucas (2014), de José Manuel Serrano Cueto, se estrenará el  Lunes 7 de abril, en la sala Manuel de Falla  de la SGAE  (C/ Fernando VI, 4 28004 Madrid).

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Luis Muñoz Díez

Desde que me puse delante de una cámara por primera vez, a los dieciséis años, he ido fechando mi vida por las películas y las obras de teatro. Casi al mismo tiempo empecé a escribir de cine en una revista entrañable, Cine Asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas, he pasado buena parte de mi vida en el teatro —sobre el escenario o sentado en una butaca— y he tenido la suerte de tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que antes me emocionaron como espectador. Creo firmemente que algunas premoniciones se cumplen cuando quien las pronuncia tiene el ascendiente suficiente; y a mí, la persona con más autoridad en mi vida me dijo: “Vas a ser alumno de todo y maestro de nada”. Y así ha sido. He estudiado cine y teatro, he leído todo lo que ha caído en mis manos, he trabajado como actor y como ayudante de dirección, he escrito novelas y guiones, he retratado a toda persona interesante que se me ha puesto a tiro… y la verdad, ni tan mal. Hay quien nace sabiendo; yo prefiero morir aprendiendo. Y aquí estoy ahora, en la Cultural Tarántula, con la intención de animaros a leer, ver cine o acudir al teatro, donde siempre nos espera una emoción irrepetible que, por un instante, nos hace creer que en la vida lo mejor está siempre por venir.

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