Paraíso: Amor, de Ulrich Seidl

Paraíso: Amor, de Ulrich Seidl

Amor, la controvertida cinta del austriaco Ulrich Seidl, se erige como la primera parte de la trilogía Paraíso. Junto a Fe y Esperanza (que se estrenarán en sucesivas semanas) conforma esa particular mirada que el director austriaco realiza sobre los diferentes motores que, aún a espaldas de un capitalismo imperante, se empeñan en mover el mundo (una vocación de independencia que acabaré rindiéndose, cómo no, al poder económico).

En Paraíso serán tres mujeres de una misma familia, a través de sus respectivos destinos de vacaciones, las encargadas de ir mostrándonos cuáles son esos poderosos motores. Tres destinos diferentes porque diferentes también resultan los objetivos de cada una de ellas. En el caso de Paraíso: Amor, conoceremos a Theresa, una mujer de mediana edad que persigue desesperadamente el amor y decide buscarlo (gran error) en Kenia, un paraíso sexual en el que jóvenes de corta edad están dispuestos a todo a cambio de unos cuantos billetes que hagan más sencilla su vida y la de sus familias.

Las situaciones se suceden solas. El realismo de lo que vemos es tal, que Seidl se limita a posicionar la cámara en un punto fijo y dejar que las cosas simplemente sucedan. En Paraíso: Amor no encontraremos ningún alarde visual en su realización. Los larguísmos planos convierten al montaje en un recurso casi innecesario (al igual que la música). Aquí lo único que importan son los personajes, lo que tienen que decir, o en muchos casos callar. La cámara, cuando tiene que moverse, se limita a seguir a los personajes de un modo tan discreto que por momentos olvidamos que alguna vez estuvo allí. Sin hacer acopio de ningún malabarismo visual y sólo echando mano de una soberbia actriz como Margarete Tiesel, así como de su excelente manejo con el formato documental, Seidl nos regala una brillante película, tan dura con los personajes como con el propio espectador, involuntario voyeur de una realidad ciertamente incómoda.

Esta misma semana se estrenaba, junto a esta primera parte de la trilogía Paraíso, la superproducción americana Elysium, una cinta de ciencia ficción que, ambientada en un futuro lejano, nos mostraba a una raza humana dividida en dos grandes grupos: los hombres poderosos y adinerados, que vivían en una ciudad perfecta plagada de privilegios y el resto de humanos, que lo hacían en un planeta Tierra en pleno ocaso, un planeta en estado terminal donde escaseaban los recursos y donde la vida se convertía en una continua lucha para lograr la supervivencia. En el fondo ambas películas no difieren tanto entre sí. Lo que vemos en Paraíso: Amor es algo muy parecido a lo que reza la sinopsis de Elysium, con una pequeña e importante salvedad: Lo que aquí vemos es absolutamente real. Una realidad que Ulrich Seidl nos muestra con toda su crudeza y haciendo uso de unas imágenes de fuerza asombrosa. Ciudadanos del primer mundo descansando en sus cómodas hamacas en sus resorts de lujo y hombres kenianos silenciosos, observándolos de pie, sin mover un sólo músculo. Esperando que alguno de ellos se levante para acercarse a ellos y venderles cualquier cosa a cambio de unos pocos billetes. Esto es lo que nos muestra Ulrich Seidl y esto es lo que en un principio sentimos. Sin embargo, finalizada esta película, uno ya no tiene tan claro si el control lo ostentan aquellos hombres y mujeres rubios que toman el sol o, muy por el contrario, el verdadero poder se encuentra al otro lado de las cómodas hamacas.

 

Paraíso: Amor (2012), de Ulrich Seidl, se estrenó en España el 16 de agosto de 2013

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Licenciado en Comunicación Audiovisual. Ha sido guionista y director de diversos cortometrajes amateur y presentador de diferentes programas para radio y televisión local. Trabajó en el departamento de dirección en series de TVE y Antena 3, así como ha escrito diferentes artículos de cine en guías y revistas especializadas, tales como lanetro o Travelarte.

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