“Oslo, 31 de agosto” de Joachim Trier o las últimas 24 horas de vida de Anders

“Oslo, 31 de agosto” de Joachim Trier o las últimas 24 horas de vida de Anders

¿Se puede, verdaderamente, amar? Quiero decir, ¿existe el amor, fuera del que sienten una madre o un padre por sus hijos? El protagonista de “Oslo”, Anders, interpretado por Anders Danielsen Lie, respondería seguramente que no. No ama, no ha amado, y ha destrozado la vida de los que le han querido. Descubrimos este hecho relativamente pronto en el desarrollo del film, durante la conversación con su amigo Thomas, rol de Hans Olav Brenner. Y el resto se dará por añadidura, se podría decir.

La película sigue a Anders en sus últimas 24 horas de vida. Todo se encadena sin un fallo, no podría ser de otro modo puesto que todo está dicho ya. De ello se encargan muy bien el director-guionista, Joachim Trier y su co-guionista, Eskil Vogt.

“Navegando un mar en calma”, podría ser el lema de esta película, que transcurre en la ciudad de Oslo y sus alrededores, al parecer poblada sólo por seres humanos pertenecientes a la clase media. Pero los abismos de la clase media pueden ser insondables. Se puede intentar bucear a pulmón libre en ese mar y perder la noción del tiempo para ahogarse en sus aguas, en el intento.

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Anders Danielsen Lie y Ingrid Olava en “Oslo, 31 de agosto”, de Joachim Trier.

El antihéroe, Anders, recorre los escasos kilómetros que separan el suburbio, donde se encuentra su centro de desintoxicación (heroína, cocaína, alcohol…), del centro de la ciudad, retratada en un acto de amor, frío, bien nórdico, por Joachim Trier. Sus primeros pasos, tras separarse de una mujer -a la que no ama- le llevan a un primer intento de suicidio, en un lago. Pero el líquido elemento le debía resultar demasiado familiar a su alma, por lo que no se encuentra a gusto y emerge, un tiempo más, a la vida.

Ya en Oslo, visita a Thomas que ha superado satisfactoriamente los sueños e ilusiones de una juventud ya perdida, para establecerse y fundar una familia. Acepta la dosis de frustración inherente a la vida adulta y la pérdida de la felicidad como buey que bien tira, junto con su compañera, de la yunta.

¿Se ha librado Thomas del triste destino de Anders porque ha amado o bien porque ha aceptado que si amor hay, hay que revolverlo en las continuas derrotas de lo cotidiano? Es decir, ¿encarna Anders, de alguna manera a un héroe tras su figura de antihéroe? ¿Es consecuente, veraz y entero?

Podemos responder “no” con facilidad a las dos últimas preguntas. Anders es el hombre demediado, el vacío existencial sobre dos piernas, la pérdida de sentido y la nostalgia vital del amor. Anders no ama, nunca ha amado y de ahí que nunca haya podido engancharse a los amarres que nos proporciona la vida para seguir subsistiendo.

Por el contrario, se ha “enganchado” a la adicción a sustancias, que tienen un color, olor y sabor determinados, es decir se ha enganchado a una cosa o a una sensación. Pero las cosas -y las sensaciones- siempre desaparecen para ser sustituidas por otras y hay que emprender una loca carrera en pos de ellas si son lo que realmente queremos en esta vida.

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Anders Danielsen Lie y Hans Olav Brenner en “Oslo, 31 de agosto”, de Joachim Trier.

Esa es la carrera que emprende Anders en su último día de vida, empieza caminando para acabar corriendo o galopando el caballo de la droga. No se puede decir que estemos ante una película moral porque todo está concatenado con precisión. No hay lugar para la decisión moral, para la libertad. Sabemos, vamos sabiendo, que Anders está condenado.

“Oslo” es un remake de “Le feu follet (El fuego fatuo)”, de Louis Malle, que ganó el premio del jurado en el Festival de Venecia de 1963. A su vez ambas están basadas en la novela “Le feu follet” que Pierre Drieu La Rochelle escribió en los años treinta.

Alain, el protagonista tanto de la película de Malle como de la novela de Drieu La Rochelle acaba por decir “Muero porque no me han amado, porque no los he amado”.

“Oslo” que participó en la Sección Oficial del Festival de Sundance 2012, es la segunda película de su director que debutó con Reprise, interpretada igualmente por el actor Anders Danielsen Lie.

“Oslo” es una película de sentimientos lúcidos, claros pero no simples. Y al tiempo que hace una cata tan profunda que hiere gravemente a su protagonista, retrata una ciudad, un tiempo y un estilo de vida.

Oslo, 31 de agosto, de Joachim Trier se estrenó en España el 17 de enero de 2014

Autor

José Zurriaga
Soy José Zurriaga. Nací y pasé mi infancia en Bilbao, el bachillerato y la Universidad en Barcelona y he pasado la mayor parte de mi vida laboral en Madrid. Esta triangulación de las Españas seguramente me define. Durante mucho tiempo me consideré ciudadano barcelonés, ahora cada vez me voy haciendo más madrileño aunque con resabios coquetos de aroma catalán. Siempre he trabajado a sueldo del Estado y por ello me considero incurso en las contradicciones que transitan entre lo público y lo privado. Esta sensación no deja de acompañarme en mi vida estrictamente privada, personal, siendo adepto a una curiosa forma de transparencia mental, en mis ensoñaciones más vívidas. Me han publicado poco y mal, lo que no deja de ofrecerme algún consuelo al pensar que he sufrido algo menos de lo que quizá me correspondiese, en una vida ideal, de las sempiternas soberbia y orgullo. Resido muy gustosamente en este continente-isla virtual que es Tarántula, que me acoge y me transporta de aquí para allá, en Internet.

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