“Nymphomaniac: Volumen 1” de Lars von Trier, es una narración moral por episodios

“Nymphomaniac: Volumen 1” de Lars von Trier, es una narración moral por episodios

La película “Nymphomaniac” de Lars von Trier, subdividida por mor de la comercialización en dos partes (Volumen 1 y Volumen 2), es una narración moral por episodios a la manera de una novela libertina del siglo XVIII. Como en éstas se trata del pecado, de la culpa, del “libertinaje” de costumbres y se centra en las andanzas de un personaje, Joe, interpretado en su edad adulta por Charlotte Gainsbourg y en sus juventudes por Stacy Martin.

A diferencia de sus antecesoras en el género hay en Nymphomaniac un contrapunto, representado por el personaje de Joel Seligman, interpretado por Stellan Skarsgard, cuyo apellido judío significa “el hombre feliz”, y que eleva y da alas armoniosas a la melodía trazada por la narración en primera persona que efectúa Joe. Así, Seligman intenta como confidente bienhumorado, de riente humor, eliminar el concepto de pecado como tropo armonizador de la historia que se desarrolla.

A vuelapluma se engarzan cinco episodios en este primer volumen en estricta sucesión cronológica, como “tranches de vie” que ejemplifican diversas etapas y fenómenos de la vida espiritual de la protagonista. He dicho bien, vida espiritual, a pesar de las muy carnales representaciones de que se vale el director y guionista para trenzar la obra.

El encuentro entre Joe y Seligman es bien dramático. De resultas de una paliza, abandonada en plena calle de un crudo día de invierno, la protagonista es acogida por Seligman que le ofrece té, mucho té, y simpatía. Crudo inicio que parecería presagiar un derroche de penalidades físicas y morales para preservar un, a estas alturas de siglo, poco ansiado buen tono. Pero el artístico encuentro y combinación de los dos personajes logra elevar y girar el enfoque para situarnos ante un virtual caso clínico difícil de enmarcar y al que se dan vueltas y más vueltas.

Nos hallamos, no tanto ante una ninfómana que haría las delicias de Freud y del público de la primera parte del siglo XX, sino ante una verdadera adicta a la ansiedad, cuya manifestación, more sensuale, en un personaje poco dado a la contención intelectual, es una sucesión interminable de andanzas eróticas.

Screen Shot 2013-11-01 at 12.08.42 PM

En realidad todo se reduce al número, finito pero ilimitado de encuentros sexuales de la protagonista con una colección de penes cazados, o pescados, según la imagen que aparece en el primer episodio de la vida de Joe. Numerología cabalística o series de Fibonacci, nada seduce tanto a Joe como la acumulación sin desmayo. Del otro lado se encuentra el vacío, el gran abismo, la soledad no deseada. Hay que llenar todos los agujeros, real pero bien simbólicamente.

La adicción a la ansiedad, se me ocurre, es un pedalear sin descanso para evitar que la bicicleta se pare y se caiga. Desear el deseo sería otra manera de expresarlo. Hemos llegado a un punto, en el Occidente actual, en que todo se vuelve metáfora, trampantojo y metanarración, o hipertexto, que también vale el palabro. Y así, nos aupamos a una suerte de abstracción vital en que todo lo que nos rodea, pero también nuestro propio cuerpo y lo que hacemos con él, sirve para narrar nuestras claves vitales, existenciales.

De este modo nos convertimos todos nosotros en casos clínicos ambulantes, diagnosticados y autodiagnosticados una y otra vez en interminable vuelta a empezar. Es el principio básico del minimalismo musical, a lo Michael Nyman, por ejemplo. Y tenemos que agradecer a Joe -a Lars von Trier– que su particular plasmación resulte tan vistosa y ornada de oropeles tan gratos a la vista como los de la carne extasiada y redimida de sí misma.

Más, mucho más de lo que su título da a entender, “Nymphomaniac” retrata crudamente, eso sí, el desorden mental, por decirlo de alguna manera, en el que todos andamos enredados, día y noche. Se agradece la contención expresiva, un poco off-sex, de que hace gala el autor y que transmiten tan bien sus protagonistas, pues el potencial voltaje sexual de la película daría para perderse y hacer perder la cabeza a bastantes espectadores.

Por el contrario, “Nymphomaniac” rinde culto al rigor y constricción de las construcciones musicales de Bach, según se muestra confiadamente en el quinto y último episodio de este Volumen 1.

Esperamos expectantes el Volumen 2, que nos prometen para el próximo 24 de enero.

Nymphomaniac: Volumen 1, de Lars von Trier se estrenó en España el 25 de diciembre de 2013.

Autor

José Zurriaga
Soy José Zurriaga. Nací y pasé mi infancia en Bilbao, el bachillerato y la Universidad en Barcelona y he pasado la mayor parte de mi vida laboral en Madrid. Esta triangulación de las Españas seguramente me define. Durante mucho tiempo me consideré ciudadano barcelonés, ahora cada vez me voy haciendo más madrileño aunque con resabios coquetos de aroma catalán. Siempre he trabajado a sueldo del Estado y por ello me considero incurso en las contradicciones que transitan entre lo público y lo privado. Esta sensación no deja de acompañarme en mi vida estrictamente privada, personal, siendo adepto a una curiosa forma de transparencia mental, en mis ensoñaciones más vívidas. Me han publicado poco y mal, lo que no deja de ofrecerme algún consuelo al pensar que he sufrido algo menos de lo que quizá me correspondiese, en una vida ideal, de las sempiternas soberbia y orgullo. Resido muy gustosamente en este continente-isla virtual que es Tarántula, que me acoge y me transporta de aquí para allá, en Internet.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *