Noelia Nogueira dirige Todos queríamos a Alber, de Ignacio del Moral

Noelia Nogueira dirige Todos queríamos a Alber, de Ignacio del Moral

En la imagen los actores Ángeles Calderón, Javier Ruesga, Pablo Sevilla y Rita Liarte, cuatro actores para Todos queríamos a Alber, de Ignacio del Moral, puesta en escena por Noelia Noriega. Foto Dani Piedrabuena

 

Por Luis Muñoz Díez

 

Ignacio del Moral es un escritor todo terreno de teatro y televisión. Tiene la facilidad y el talento para con un hilo y un papel de fumar crear una intriga, que enganche al espectador.

Todos queríamos a Alber no es una excepción, con tres personajes y un muerto, que va y viene. Señala el confuso carácter de la amistad, su dependencia y nuestra sumisión, no solo si se nos pide, a veces lo llevamos más lejos, y no tomamos una decisión personal que únicamente nos incumbe a nosotros, por no desagradar a determinada persona, que hemos colocado en un rango superior, al muestro.

El amor no es contrario al oído, ni lejano a la amistad, y en estas relaciones de dependencia, no se pide ejemplaridad, ni buena conducta. Únicamente que nos tenga en cuenta, contar con una parte de esa persona para nosotros solos, y que legalice nuestros actos.

Con la prematura muerte de Alber, su prima, un amigo y una amiga se cuestionan, la orfandad en que los deja, aún sabiendo que era un chico pluscuamperfecto y egocéntrico, capaz de todo por salirse con la suya. Este tipo de personas por su seguridad atraen como un imán. Ninguno desconoce lo artero de sus actos, pero lo asumen como “cosas” de Alber.

Javier Ruesga y Ángeles Calderón en un momento de la representación de Todos queríamos a Alber, de Ignacio del Moral, puesta en escena por Noelia Noriega.

Javier Ruesga y Ángeles Calderón en un momento de la representación de Todos queríamos a Alber, de Ignacio del Moral, puesta en escena por Noelia Noriega.

Con su muerte hay un cotejo de hechos, y únicamente al verbalizarlos, son capaces de entender que jugaba con todos ellos, de una manera infame, llegando a la conclusión de que habían sido utilizados, sin rastro de afecto ni de clemencia.

Noelia Nogueira se hace cargo con eficacia de la dirección del texto del justamente acreditado dramaturgo, y mueve a los actores con soltura. De la interpretar al “bello infame” se hace cargo el actor Javier Ruesga, con un cinismo evidente, que llega a suscitar animadversión. A su prima traicionada la pone voz y físico con acierto la actriz Ángeles Carrión. Rita Liarte es la “amiga” que guarda el mayor secreto, y trasmite bien su desasosiego durante la representación, justificada por lo que conoceremos al final de la función.

Pablo Sevilla hace un buen trabajo con el amigo incondicional, componiéndolo de una manera totalmente reconocible, que ni aún habiendo completado el puzle, con las piezas encajadas sobre el tablero, acaba de aceptar que ha sido utilizado.

Todos queríamos a Alber, es una obra creada para ser vista por todo tipo de público, el suspense funciona, y el público sigue la representación con atención, lo que avala el trabajo realizado por todos.

Rita Liarte, Javier Ruesga, Pablo Sevilla y Ángeles Calderón en un momento de la representación de Todos queríamos a Alber, de Ignacio del Moral, puesta en escena por Noelia Noriega.

Rita Liarte, Javier Ruesga, Pablo Sevilla y Ángeles Calderón en un momento de la representación de Todos queríamos a Alber, de Ignacio del Moral, puesta en escena por Noelia Noriega.

 

Todos queríamos a Alber, estará en cartel a partir del 18 de septiembre de 2021, en Teatros Luchana -Madrid-, más información de fechas horarios y compra de entradas AQUÍ.

 

DRAMATURGIA: Ignacio del Moral DIRECCIÓN: Noelia Nogueira REPARTO: Ángeles Calderón, Rita Liarte, Pablo Sevilla y Javier Ruesga DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA: Elena Alejandre y Ricardo Márquez DISEÑO DE ILUMINACIÓN Álvaro Manzano DISEÑO GRÁFICO: Yoli Sánchez y Óscar Múnchausen FOTOGRAFÍA: Dani Piedrabuena PRODUCCIÓN: sinSombrero COLABORA: Asociación MUN

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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