“Noche Oscura” de Sergio Martínez Vila, dirigida por Salva Bolta

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En la imagen los actores Sergio Jaraiz, Carlos Troya, Darío Sigco, que realizan un trabajo físico sin fisuras, en “Noche Oscura”, con dramaturgia de Sergio Martínez Vila, dirección y espacio escénico de Salva Bolta.

 

“Lo que el hombre recuerda, lo que el hombre entiende,
lo que el hombre hará”

 

Noche Oscura, es una obra que el espectador puede recibir como un arcano hermético o de forma cristalina, como sucede con don del conocimiento con mayúsculas, o de la fe, que se tiene o no.

Noche Oscura es el resultado del proyecto de investigación del Laboratorio Rivas Cherif, llevado a cabo por Sergio Martínez Vila y Salva Bolta, el primero firma la dramaturgia y Salva Bolta, la dirección y el espacio escénico.

La inquietud del hombre por comprender su lugar en el universo le ha llevado a las más profundas reflexiones, poniendo su cuerpo al límite con la aspiración de elevarse, pocos han sido los elegidos en experimentar el estado místico.

Sergio Martínez Vila y Salva Bolta han querido universalizar el concepto, sin valorar ni la cultura, ni el lugar de procedencia. Venga del poeta místico medieval Juan de la Cruz, o del pensamiento sufí, también conocido como “misticismo islámico”, o de filósofos y pensadores, que antes y ahora se siguen cuestionando la eterna pregunta.

En la imagen los actores Sergio Jaraiz, Carlos Troya, Darío Sigco, que realizan un trabajo físico sin fisuras, en “Noche Oscura”, con dramaturgia de Sergio Martínez Vila, dirección y espacio escénico de Salva Bolta.
Carlos Troya, en “Noche Oscura”, con dramaturgia de Sergio Martínez Vila, dirección y espacio escénico de Salva Bolta.

Los escritos místicos destilan sensualidad en cada palabra, a veces más explícita que implícita, por lo que es muy fácil sentir el homoerotismo del poeta hombre, que nombra a su amado como tal. La investigación ha ido por el camino ya trazado por los propios escritos , recreando directamente o de manera simbólica el amor homosexual.

Sigo el trabajo de Salva Bolta, y me gustan siempre sus propuestas por ser un director impecable. La propuesta de Noche Oscura es  tan válida como difícil, como apuntaba antes, enamora o deja indiferente, imagino que también se deba al interés, o el grado de comprensión de lo tratado simbólicamente.

El acertado espacio sonoro de Luis Miguel Cobo, como la Iluminación de claros oscuros de Carlos Andrés Mozo, logra una atmósfera, y esculpe aún más los cuerpos trabajados y bien formados de los actores, como ayuda la videocreación de Teresa Martin Ezama, con unas ascéticas imágenes, con citas de varios pensadores, que contextualizan el momento o son un contrapunto de la representación.

Noche Oscura es el afán de encontrar la luz para trascender, contando con la contradicción de que somos simples mamíferos esclavos de nuestras necesidades de la carne. El saldo místico anuncia que únicamente seremos redimidos de la oscuridad por la muerte.

Sobre el escenario tres actores extraordinarios: Sergio Jaraiz, Darío Sigco y Carlos Troya, realizan un trabajo físico sin fisura, guiado por la coreografía de Iker Arrué, pero los tres actores también hablan, y tanto el texto de Sergio Martínez Vila como la poesía mística, lo expresan con una sonoridad de gran belleza.

En la imagen los actores Carlos Troya, Serg Jaraíz y Darío Sigco, un trío de Ases para Noche Oscura, dramaturgia de Sergia Martínez Vila dirección y espacio escénico de Sava Bolta

Noche Oscura se estrenó el 15 de septiembre de 2020 en la Sala Francisco Nieva del Centro Dramático Nacional / Dramaturgia Sergio Martínez Vila Dirección y Espacio escénico Salva Bolta  Reparto Sergio Jaraiz, Darío Sigco y Carlos Troya Iluminación Carlos Andrés Mozo Videocreación  Teresa Martin Ezama Espacio sonoro Luis Miguel Cobo Coreografía Iker Arrué y Ayudante de Dirección Juanma Romero Gárriz  Centro Dramático Nacional. Un proyecto de investigación del Laboratorio Rivas Cherif.

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Luis Muñoz Díez

Desde que me puse delante de una cámara por primera vez, a los dieciséis años, he ido fechando mi vida por las películas y las obras de teatro. Casi al mismo tiempo empecé a escribir de cine en una revista entrañable, Cine Asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas, he pasado buena parte de mi vida en el teatro —sobre el escenario o sentado en una butaca— y he tenido la suerte de tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que antes me emocionaron como espectador. Creo firmemente que algunas premoniciones se cumplen cuando quien las pronuncia tiene el ascendiente suficiente; y a mí, la persona con más autoridad en mi vida me dijo: “Vas a ser alumno de todo y maestro de nada”. Y así ha sido. He estudiado cine y teatro, he leído todo lo que ha caído en mis manos, he trabajado como actor y como ayudante de dirección, he escrito novelas y guiones, he retratado a toda persona interesante que se me ha puesto a tiro… y la verdad, ni tan mal. Hay quien nace sabiendo; yo prefiero morir aprendiendo. Y aquí estoy ahora, en la Cultural Tarántula, con la intención de animaros a leer, ver cine o acudir al teatro, donde siempre nos espera una emoción irrepetible que, por un instante, nos hace creer que en la vida lo mejor está siempre por venir.

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