Níscalos

Níscalos

Se conocieron en un grupo de senderismo y en seguida se gustaron.

Él creyó encontrarse ante una mujer de una belleza de otro mundo, que desgarraba el alma a pesar de su juventud. Ella vio en él a un hombre de treinta y tantos años, más atractivo que guapo, un tipo ingenuo y enérgico que no dejaba de inventarse a sí mismo. Tras realizar varias rutas con sus compañeros, decidieron formalizar su relación y apartarse de los demás. Consideraban que había llegado el momento de afrontar las cosas de otra forma. Ella buscaba su salvación emocional, pero también cierta sensación de sacrificio. Lo que él necesitaba, por su parte, era tener un hijo con ella y lograr así una unión duradera.

Aquel sábado había dejado de llover y salieron temprano a buscar níscalos por la sierra. A media mañana se sentaron en un pequeño valle con la cesta llena. Él cortó un trozo de seta con una navaja y le dio a probar a ella. Luego partió otro trozo y se lo llevó a la boca.

Al día siguiente sus compañeros los encontraron abrazados en ese lugar. Llevaban muertos más de siete siglos.

http://sotelojusto.blogspot.com.es/

Autor

Justo Sotelo
Novelista y catedrático de Política Económica, es profesor en los prestigiosos ICADE (Universidad Pontificia de Comillas) y CUNEF (Universidad Complutense de Madrid). Licenciado y doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y máster en Estudios Literarios y en Literatura Española. Ha escrito varios libros de economía y decenas de artículos, así como cinco novelas (La muerte lenta”, 1995, “Vivir es ver pasar”, 1997, “La paz de febrero”, 2006, “Entrevías mon amour”, 2009 y “Las mentiras inexactas”, 2012), sendos ensayos sobre los escritores Manuel Rico, 2012, y Haruki Murakami, 2013, y un libro de microrrelatos, los "Cuentos de los viernes", 2015. En la actualidad está escribiendo un segundo libro de microrrelatos: "Cuentos de los otros" y una nueva novela.

6 comments

  • Avatar

    En este delicioso texto el enriquecimiento del tiempo narrativo se debe al privilegio que el autor Justo Sotelo le da por ser un relato de ficción en el cual existe cierta literalidad oculta basada en las anormalidades entre el tiempo de la historia y el tiempo del relato. Es un relato donde existe una ruptura con el orden lógico establecido, un cierto juego del lenguaje. El autor juega, según Gérard Genette, con el orden como elemento básico estudia los saltos temporales entre la historia y el relato. Se desata la idea de cronotopo de Mijail Batjin donde las coordenadas espacio y tiempo adquieren una importancia axial en el relato.

    Quizás ese juego de tiempo narrativo o vuelta al pasado donde el amor entre los personajes les llevó a la muerte del narrador omnisciente sea un recuerdo o un deseo de un sueño del propio protagonista masculino para buscar en su vida la fortaleza y la seguridad de una situación emocional estable. Esa seguridad en un futuro, esa estabilidad deseada y anhelada podría ser un simulacro, según Barthes para dar veracidad y verosimilitud a la historia.

    Esa sensación de ansiedad, salvación y hasta de sacrificio implica un deseo de supervivencia del ser humano a través de un narrador omnisciente que nos cuenta en 3º persona la propia belleza de la sierra, de la Madre Naturaleza, del amor que establece entre dos personas a través del tiempo.
    Los níscalos, manjar exquisito y rico en proteínas, son símbolo en la cultura oriental de longevidad e incluso, los taoístas los elevan a la categoría de dioses inmortales. También se asocia a las setas con la fertilidad y filtro del amor; los chinos las incluyen en la lista de los diez alimentos portadores de la felicidad. Por tanto, ¿qué mejor elixir que morir de amor intoxicados por la pura felicidad al lado del ser amado? Sin embargo, en nuestra civilización occidental las setas se asocian con la descomposición orgánica y por tanto, la muerte.

    El narrador del relato con focalización externa pretende que el lector crea un sueño y una realidad o tal vez, viceversa. Así el narrador omnisciente describe a través del paisaje y entorno otoñal serrano sensaciones y percepciones anticipando y explicando cada acción a desarrollar en el relato.

    Enhorabuena al autor, Genette estaría orgulloso de él si lo leyera.

    Contestar
  • justo

    Una vez más, Almudena, tengo que aplaudir la sabia interpretación que has hecho del microrrelato. Estoy encantado. Un abrazo.

    Contestar
  • Avatar

    me encató ,no podría describir tan detalladmente como lo hce el Sr. Almúdena Mestre, aun así creo sentir en este relato todas las aromas, todos los sentires de encontrar los níscalos, la persona amada y un entorno de ensoñación. Mis felcitaciones y agradecimiento a su autor Justo Sotelo.

    Contestar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *