Mariana Pineda de García Lorca. Versión y dirección de Javier Hernández-Simón

Mariana Pineda de García Lorca. Versión y dirección de Javier Hernández-Simón

La actriz Laia Marull es la Mariana Pineda, que imaginó Federico García Lorca,  adaptada y dirigida por Javier Hernández-Simón © marcosGpunto

 

 

Por Luis Muñoz Díez

 

Mariana Pineda es una versión primorosa de Javier Hernández-Simón, basada en la obra de Federico García Lorca  Mariana Pineda.

Mariana Pineda es un personaje legendario que nace en Granada el 1 de septiembre de 1804, y muere en Granada ajusticiada con el garrote vil el 26 de mayo de 1831 acusada de rebeldía, por pertenecer y colaborar en las filas liberales para derrocar a Fernando VII, y  Federico García Lorca es una figura universal, que con Mariana comparte el trágico final de haber muerto violentamente, por defender sus ideales.

La historia real de la heroína es más compleja, pero Lorca en su Mariana Pineda escribe un poema, en que se centra en la arrebatada historia de amor que vive Mariana, con el liberal Pedro de Sotomayor, que no está claro que fuera cierta.

Dada la universalidad de ambos personajes, mi intención es escribir únicamente de la versión de Hernández-Simón, que revisa, y dirige con lealtad la obra de Lorca, e indaga en la mujer deseada por los tres personajes masculinos principales de la pieza.

En la versión, y en la obra en que se basa. Mariana es una mujer que le mueven sus sentimientos, deseada y utilizada. Liberal, pero con un alto concepto de clase, por su boca sabemos que aun presa, confía en que será lberada por la aristocracia, su clase por nacimiento, o por los liberales, por formar parte de sus filas, porque ella es Mariana Pineda.

La actriz encargada de interpretarla es Laia Marull. Una mujer morena y saludable, sin idealizar, en contra de la imagen de la frágil rubia con tirabuzones, bordadora de fino cuello, que reflejan las imágenes de la época.

En la imagen la actriz Laia Marull, encargada de interpretar a Mariana Pineda

En la imagen la actriz Laia Marull, encargada de interpretar a Mariana Pineda © marcosGpunto

La actriz bajo las ordenes del director, encarna con acierto la franqueza de esa mujer, que es una constate, tanto cuando hierra, como cuando acierta. Capaz de mandar a Frenando, su rendido enamorado, sin que le tiemble el pulso, a que le facilite la huida a Pedro su amor. Lo hace sin paliativo, como escucha sin oír, lo que le dicen sus fieles Isabel la Clavela, y Doña Angustias, ajena al futuro de sus hijos.

El director se ha rodeado de un bien equipo de profesionales, del diseño de iluminación se ha hecho cargo el siempre diestro Juan Gómez-Corjejo Ion Anibal, del diseño de vestuario Beatriz Robledo, logrando que los peonajes vistan unas prendas bien cortadas, y bien cosidas. La dirección, composición y espacio sonoro son de Álvaro Renedo, que ha sabido crear un ambiente de tensa espera, de una tragedia que se espera y llega.

El elenco de actores han contado con una preciosa ayuda, para el movimiento escénico y la coreografía, de Marta Gómez. La asesoría para decir el verso, ha corrido a cargo de Pepa Pedroche, que también asume la labor de ayudante de dirección, su buen trabajo y la calidad de los actores, hace que se escuche el verso del poeta en condiciones optimas.

Hernández-Simón sitúa a los personajes en un espacio escénico creado por Bengoa Vázquez, potente en simbolismos. Uno conformado con tiras elásticas de tela rojas, que se entretejen, en las que Mariana cobija su feminidad, en un entorno en que los machos mandan.

El rojo vivo, y la flexible tela del primero, está en contrapunto con un segundo espacio, compuesto por unas puertas negras y severas. Buen marco para las pesadillas de Mariana, en las que verá como las puertas se mueven, se juntan o se separan a su antojo. En cada umbral su sueño sitúa a un personaje de historia, pero cuando acude a su encuentro requiriendo clemencia, o cobijo, uno tras otro la cierran la puerta de golpe, dejándola sola.

En la imagen Mariana y sus amigas Amparo y Lucia, interpretadas por Laia Marull, Silvana Navas y Sara Cifuentes

En la imagen Mariana y sus amigas Amparo y Lucia, interpretadas por Laia Marull, Silvana Navas y Sara Cifuentes © marcosGpunto

Las puertas en su lugar, serán salidas y entrada para los personajes, por ellas saldrán Isabel la Clavela, y doña Angustias, transparente ante el desinterés de su señora, ante sus insistentes manifestaciones de temor por ella, y sus hijos. A Isabel la Clavela,  la interpreta de manera impecable la actriz Marta Gómez, y a doña Angustias, le sabe dar su punto de hablar y callar la actriz Aurora Herrero, y permanecer en su sitio.

Serán puerta de entrada, para sus amigas Amparo y Lucia, que traerán esa alegría de la mujer joven, que tan bien retrata Lorca, y con tanta frescura interpretan Silvana Navas y Lucía Cifuentes. Será entrada también, para Fernando, que sufre por amor ante la indiferencia de su amada, por tan hondos sentimientos. El personaje de “el enamorado”, representa el amor sin condiciones, tal y como lo entiende la propia Mariana. El actor Óscar Zafra, compone eficazmente su elegante lealtad, sin límite.

La puerta será pórtico de entrada para don Pedro Sotomayor, el amor con mayúsculas de la heroína. Al atractivo liberal, y su juncal figura, le presta gesto, figura y voz el actor Alex Gadea, que compone su bella oquedad con encanto y acierto, por esa misma puerta, y con él, se colará un personaje franco y generoso, que es Aguadito, al que interpreta con tino y verdad  José Fernández, en un momento de apuro, mientras don Pedro busca la salida, Aguadito se resiste, por no dejar sola ante el peligro a Mariana.

Las severas puertas se juntarán apretadas y serán paredón, para situar a Mariana entre la espada y la pared, en el momento en que don Ramón Pedrosa, le ofrece conservar su vida, si delata a los liberales, y es suya.

Del siniestro personaje, del que dicen “llegó a Granada con cien mortajas”, se hace cargo el actor Frenando Huesca con cínica ironía, sin caer en la fácil caricatura, que los malos ponen en bandeja.

En la imagen Aguadito, interpretado por José Feranadez, Mariana -Laia Marull- con el torero Cayetano, que se la antoja con los rasgos de Pedro Sotomayor -Alex Gadea-

En la imagen Aguadito, interpretado por José Feranadez, Mariana -Laia Marull- con el torero Cayetano, que se la antoja con los rasgos de Pedro Sotomayor -Alex Gadea- © marcosGpunto

Otro acierto del adaptador es que ha sabido, restar personajes, pero los fundamentales, como el espíritu de la obra de Lorca están. Adaptador y autor han querido presentar una Mariana virginal, viuda intachable, y enamorada de nuevo, ciega y presa por amor.

La pieza es una loa a la fidelidad con mayúsculas, a un ideal, o a una persona. Escrita con el lenguaje simbólico del mejor Lorca. El discurso vehemente y apasionado de la mujer roza con la racionalidad. Obsesionada con su amado, se cree poderosa por su rango, y empapada de amor, juega a un juego de intriga y oportunidad política que, desde fuera se siente que le viniera grande.

En la visita de sus amigas Amparo y Lucia, hermanas del enamorado Fernando. No participa con la alegría de sus dos amigas, y en el relato mundano de un festejo taurino en Ronda, acabará viéndose victima como lo es, y en la figura del torero Cayetano, se le antojará ver la de Pedro Sotomayor, que remata su muerte, con su estoque.

En la imagen Mariana y con las novicias, interpretadas por Laia Marull, Silvana Navas y Sara Cifuentes

En la imagen Mariana y con las novicias, interpretadas por Laia Marull, Silvana Navas y Sara Cifuentes © marcosGpunto

Nuestra protagonista parece que le casan todas sus piezas, cuando está presa en el convento, con todos sus bienes embargados, y condenada a muerte. En contrapunto ahora sí, disfruta de la conversación con las novicias, encarnadas por Silvana Navas y Lucía Cifuentes con acierto, monjas y amigas son la misma voz de la juventud que demanda vida, y con ellas Mariana por primera vez en la función ríe, y ensueña planes.

Allí será consciente del escaso precio que estaba dispuesto a pagar don Pedro por su revolución, sabrá que le ha dejado a los pies de los caballos, y él ha puesto su vida a buen recaudo en Inglaterra.

Ante semejante revelación, nace de su corazón la auténtica heroína, capaz de guardar silencio hasta la muerte, llevándose con ella los nombres de sus compañeros de filas, a la tumba.

Ella que se ha entregado a Pedro, y a la causa con pasión. Acepta como dignidad el garrote, para que don Pedro sepa lo que ha de hacer una persona verdaderamente comprometida con una causa, y toma en cuenta, por primera vez, a sus hijos, para que jamás oigan que los parió una traidora.

Para mi en ese momento nace la Mariana Pineda redentora, que figurará en los santorales laicos, de mujer sin quiebro, ni miedo.

Mariana Pineda…hasta el último aliento, es una hermosa función.

 

En el centro Mariana Laia Marull, a su derecha Fernando -Oscar Zafra- a su izquierda Pedrosa -Fernando Huesca- rodeados por José Fernández, Marta Gómez, Alex Gadea, Silvana Navas y Aurora Herrero y Sara Cifuentes.

En el centro Mariana Laia Marull, a su derecha Fernando -Oscar Zafra- a su izquierda Pedrosa -Fernando Huesca- rodeados por José Fernández, Marta Gómez, Alex Gadea, Silvana Navas y Aurora Herrero y Sara Cifuentes. © marcosGpunto

Mariana Pineda se estará del 27 de enero al 7 de febrero de 2021, en el Teatro Español de Madrid, más información de fechas, horarios y venta de entradas pinchando aquí

Texto Federico García Lorca Versión y dirección de Javier Hernández-Simón Reparto Aurora Herrero, Marta Gómez, Silvana Navas, Sara Cifuentes, Laia Marull, Oscar Zafra, Alex Gadea, Fernando Huesca y José Fernández Diseño de iluminación Juan Gómez-Corjejo, Ion Anibal Diseño de espacio escénico Bengoa Vázquez Diseño de Vestuario Beatriz Robledo Dirección, composición y espacio sonoro Álvaro Renedo Movimiento escénico y coreografía Marta Gómez, Asesora de verso, y ayudante de dirección Pepa Pedroche.

Una producción de GG Producción Escénica, Teatro del Nómada y Saga, Producciones en Coproducción con AJ Claqué, Mardo, Juan Carlos Castro y María Díaz Comunicación.

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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