Anonimato es una comedia escrita por Mariano Rochman que nos presenta a una pareja, ya pasados los cuarenta, que espera su primer hijo. Un acontecimiento único, lejos de otros tiempos en los que un embarazo significaba únicamente el punto de partida para conformar una familia.
La reflexión, la previsión, la carencia de medios y de tiempo son muchas razones que considerar, por lo que es necesario que se alineen los planetas para que se den las condiciones adecuadas, evitando que ni a la criatura ni a los padres les suponga ninguna renuncia. Solo entonces, una pareja toma la decisión de tener un hijo. Cuando se cumplen los requisitos mínimos mencionados, la pareja ya tiene cierta edad.
Aunque esto puede ser un problema para ambos, en el caso de la mujer, los riesgos son inevitables. Se especula y se teme lo que probablemente no sucederá jamás, pero todo ello genera una ansiedad que nunca es compañera de la felicidad.
En este estado se encuentra la pareja que describe Rochman. Con la madre de él como tercer personaje, serán los tres quienes suban al escenario. Las figuras de la ginecóloga y la psicoanalista de él han sido resueltas mediante voces en off.
El futuro padre es atento hasta la extenuación con la futura madre y con el bebé. Esto nos presenta a un hombre cuajado de dudas y, por tanto, controlador. En una de las consultas por videollamada, saldrá a la luz un tema incómodo: la previsión de una enfermedad degenerativa y hereditaria, que figura en la historia clínica del padre.
Por lo que se encenderá todas las alarmas, y el hombre dedicará todo su tiempo a investigar sobre la enfermedad en internet. Afligido, buscará respuestas en su madre, una mujer independiente que ni quiere darlas ni sentirse implicada, desviando la conversación hacia temas más frívolos. Ella afirma que la historia de su padre, su abuelo e incluso su bisabuelo, son cosas del pasado. Sin embargo, para el hijo, la genética lo convierte en algo plenamente vigente. Finalmente, la madre le dará la noticia que no quería escuchar, aunque su hijo está libre de esa carga genética.
La mujer recibe la noticia con una alegría incluso excesiva, dejando desconcertado al padre de “Garbancito”. Y en esos giros que da la mente sin previo aviso, el interés de él por la criatura se evaporará, dejando un vacío interior imposible de llenar. Esto lo llevará a dejar su trabajo, distanciarse de su madre, y a que, su mujer tome la decisión de abandonar el hogar, por el creciente desinterés de futuro padre por su bebé.
Rochman nos presenta a un hombre cuyo equilibrio emocional está sostenido por su madre y su mujer. Quizá, debido a una orfandad temprana, se aferra a los recuerdos de un abuelo que nunca conoció y de un padre que murió cuando él tenía seis años.
Se dice que los matrimonios más sólidos eran los que se hacían por mero interés, ya que la falta de amor evitaba la decepción, permitiendo que, con el tiempo, se forjara un cierto cariño. Hoy en día se podría llegar a un acuerdo parecido si existe la intención de tener hijos, no importan tanto los gustos afines ni el amor entre la pareja: lo que debería exigirse es un estudio genético sólido presentado ante notario para evitar sorpresas.
Si además consideramos que la mujer ya no quiere ocupar el papel pasivo que tenían las mujeres de su familia y que el hombre debe corregir cualquier rastro de comportamiento heteropatriarcal, los referentes familiares no están precisamente en alza.
Mariano Rochman nos presenta el conflicto de manera amable, y pone en manos de María Pastor la dirección. Un trabajo realizado con limpieza, donde están muy bien resueltos los tiempos y las transiciones entre las escenas en las que el protagonista interactúa con su madre o con su mujer, ya que ninguno de los tres abandona el escenario durante toda la representación.
Tanto Rochman como las actrices Alba Alonso, en el papel de la mujer, y Fanny Condado como la madre, nos entregan unas interpretaciones tan naturales como efectivas. La falta de entendimiento entre madre e hija política se manifiesta sin velos, pero ambas patinan con elegancia sobre su desencuentro.
El espacio escénico en blanco firmado por la directora, como el vestuario de Teresa Valentín-Gamazo. Sin atrezo, que distraiga del diálogo, y el gesto. Únicamente de una manera armónica la música enlaza los breves silencios, o acompaña la palabra, con el espacio sonoro diseñado por Luís Flor, todo y todos, iluminados por Álex Pintado.
La actuación de Mariano Rochman, Alba AlonsoFanny Condado, es cómplice, y la posible falta de simpatía entre la madre y la mujer del hijo quizá provenga de su similitud. Ambas son enérgicas y, con el arma de sus argumentos, guían las dudas prácticas y afectivas del futuro padre, quien necesita su aprobación para seguir adelante.
El final de la obra tiene un giro sobre sí mismo significativo. Un año después del nacimiento del niño, el padre vuelve al mar donde despidió a su propio padre. En el momento de mayor emoción de su discurso, se autocensura, temeroso de que lo regañe su instructor de kayak.
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez, a los dieciséis años, he ido fechando mi vida por las películas y las obras de teatro. Casi al mismo tiempo empecé a escribir de cine en una revista entrañable, Cine Asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas, he pasado buena parte de mi vida en el teatro —sobre el escenario o sentado en una butaca— y he tenido la suerte de tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que antes me emocionaron como espectador.
Creo firmemente que algunas premoniciones se cumplen cuando quien las pronuncia tiene el ascendiente suficiente; y a mí, la persona con más autoridad en mi vida me dijo: “Vas a ser alumno de todo y maestro de nada”. Y así ha sido. He estudiado cine y teatro, he leído todo lo que ha caído en mis manos, he trabajado como actor y como ayudante de dirección, he escrito novelas y guiones, he retratado a toda persona interesante que se me ha puesto a tiro… y la verdad, ni tan mal. Hay quien nace sabiendo; yo prefiero morir aprendiendo.
Y aquí estoy ahora, en la Cultural Tarántula, con la intención de animaros a leer, ver cine o acudir al teatro, donde siempre nos espera una emoción irrepetible que, por un instante, nos hace creer que en la vida lo mejor está siempre por venir.
“Él y Ella” sugiere que la violencia no surge de la nada, sino que se gesta en espacios supuestamente seguros sugiere que la violencia no surge de la nada, sino que se gesta en espacios supuestamente seguros
El trabajo de Isabelle Stoffel y Juan Ceacero, cala con la estrategia del agua. La actriz marca con delicadeza y respeto a la escritora y Juan imprime ternura y dignidad al obeso Mervin.
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional
Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.