Lenguaje, mente, cuerpo y mundo

Lenguaje, mente, cuerpo y mundo

Considero que la mente es una función corporal. Estrictamente hablando, la mente es una función del sistema nervioso. Luego, sólo hay cuerpo.

Así, se cae en la tentación de decir que todo es cuerpo (cosa extensa) o materialismo, o bien que todo es mente o idealismo. Indistintamente.

Dicho con otras palabras, el cuerpo es el final de la mente y la mente el final del cuerpo. No hay ningún hiato.

Y desde la aparición del lenguaje, la mente es la ocasión del lenguaje. Mente y lenguaje se confunden.

Siempre se puede decir algo. De este modo para la mente el mundo (esto es, aquello en lo que se ocupa la mente) es la ocasión de una sucesión de conocimientos. Así no hay experiencia posible de la totalidad desde el lenguaje (se detendría la sucesión y no se podría decir ya nada más).

La palabra designa un referente y cuando no está presente, real o virtualmente, ese referente, lo hace aparecer en el mundo con su mera presencia en la mente. Cada hablante es pues creador del mundo.

Los pensamientos se organizan en sentencias o proposiciones y aparecen y desaparecen constantemente de la mente, hay pues tantos mundos como secuencias mentales.

No hay mundo, hay mundos, un número indeterminado de ellos.

Y se interrelacionan mediante la comunicación. Así, somos, cada uno de nosotros, y la totalidad de nosotros, mundos en comunicación, mentes pensantes.

No se puede considerar al mundo como tal puesto que no se puede abarcar (no tiene límites, si los hubiera el mundo seguiría tras ellos).

El mundo sólo se aparece a la mente como intersecciones de mundos, en cada uno de los nodos que se generan, bien sean otras mentes u otros cuerpos.

Así andamos siempre en pos de una quimera, la quimera del conocimiento. Con suerte podemos decir que el conocimiento es siempre parcial, restringido y limitado.

El mundo, los mundos, son lábiles, se interpenetran y se separan constantemente, hay una ecología de los mundos en acción.

Quien consiguiera describir ni que fuera uno de sus nichos ecológicos, se atrevería a fijar el mundo, que siempre está en movimiento, y al hacerlo, lo aniquilaría.

O bien lo convertiría en el Universo todo.

Con lo que recobraría sentido aquella oración que termina diciendo: “…Nada y así sea.”.

Autor

José Zurriaga
Soy José Zurriaga. Nací y pasé mi infancia en Bilbao, el bachillerato y la Universidad en Barcelona y he pasado la mayor parte de mi vida laboral en Madrid. Esta triangulación de las Españas seguramente me define. Durante mucho tiempo me consideré ciudadano barcelonés, ahora cada vez me voy haciendo más madrileño aunque con resabios coquetos de aroma catalán. Siempre he trabajado a sueldo del Estado y por ello me considero incurso en las contradicciones que transitan entre lo público y lo privado. Esta sensación no deja de acompañarme en mi vida estrictamente privada, personal, siendo adepto a una curiosa forma de transparencia mental, en mis ensoñaciones más vívidas. Me han publicado poco y mal, lo que no deja de ofrecerme algún consuelo al pensar que he sufrido algo menos de lo que quizá me correspondiese, en una vida ideal, de las sempiternas soberbia y orgullo. Resido muy gustosamente en este continente-isla virtual que es Tarántula, que me acoge y me transporta de aquí para allá, en Internet.

2 comments

  • Avatar

    El tiempo depende del estimulo y lo novedoso que sean éste.El cerebro si carece de estímulos condensa los estímulos; lo novedoso dispara las señales de alarma al cerebro. El tiempo es relativo dentro de nuestra mente.

    Si nuestra atención centrada en algo, nuestra percepción del tiempo cambia. Hacemos predicciones continuamente y esto se combina con información del exterior. Del mundo no se sabe muy bien, tenemos sensación de verlo todo y a lo mejor no es así; si por el contrario, sirve para ayudarnos a vivir en este mundo, entonces estamos por el camino correcto.

    ¿El mundo real es tal como lo vemos? No es exactamente lo mismo. La realidad es distinta de cómo la vemos. Pero si nos centramos en verdad real a lo mejor podemos pensar que no sea tal cuál la vemos. La cognición y la interacción van unidas con el mundo. No se puede probar el mundo de ahí fuera. Es muy difícil.

    Nos adelantamos continuamente a lo que está ocurriendo y anticipamos siempre la realidad.
    La atención es selectiva, depende de los propositivos y los deseos y de esa forma, se crea la mente a través de la percepción de la realidad.
    El cerebro es la máquina más asombrosa del Universo, gestiona los procesos automáticos por un lado, y por otro, los procesos conscientes como por ejemplo, una elección. Siempre creemos que la percepción nuestra es la correcta, sin embargo, es mejor fiarnos de la intuición. Mente y cuerpo albergan un mundo conjunta, existe simbiosis entre ellos.

    La intuición es un largo proceso de adaptación a la realidad. El pensamiento racional. Inconscientemente estamos preparados a actuar por un conjunto de recuerdos que guardamos en nuestro cerebro, nos permiten reaccionar ante los estímulos. Recibimos pistas de cómo somos lo que somos. Recibimos señales que dirige el cerebro y que se dirigen van directamente al comportamiento. El tiempo ayuda a organizar nuestras experiencias.

    Si se mueren las neuronas ¿Dónde guardamos los recuerdos? Según Fuster las circunstancias emocionales van a la par de las emociones en las que se adquirieron y se guardaron en la memoria. Depende del tipo de memoria que queda: semántica, episódica. Se ejercitan y debilitan las conexiones, las sinapsis pero se crean nuevas a través del ejercicio del cerebro. No hay que olvidar la gimnasia mental imprescindible para coordinar mente y cuerpo.
    Un cerebro no muere, disminuye las conexiones entre las células. Hay que estimular las conexiones. Fuster, gran neurólogo, constató que el conocimiento no estaba fijo o localizado en una parte fija del cerebro. La red – dice – es la clave, de la corteza cerebral base de conocimiento y memoria a través de la experiencia. Por neuronas o grupos de neuronas llamados módulos. La conciencia de conocimiento y de la memoria está en la red, es un código de relaciones entre sus partes. No es reducible a las partes en sí.

    Una red neuronal, se forma por asociación y vivencia, donde se comparten grupos celulares. Si me fijo en la estructura de la neurona, el código es relacional al nivel de la red. El lenguaje es relacional, es un código relacional, no se puede reducir a sus partes mínimas.
    Los avances en neurociencia no es una máquina con piezas, es una red muy compleja donde cada neurona forma parte de redes neuronales, aprendemos por enlaces sinápticos y se guardan los recuerdos en redes distribuidas.

    Las redes de la cultura queda y es compartido, resultado de redes más pequeñas. Al nivel más bajo memoria sensorial primaria si subimos en la corteza, se hace más amplia solida y difusa. Unas vías se pierden y otras quedan. Se enganchan las asociaciones. ¿Por qué el cerebro es tan complejo? Lo intuía que era así. Existen diferentes tipos de memoria que nos ayudan a mantener los recuerdos: Largo Plazo, A corto Plazo y la de trabajo. Esta es el ingrediente, usamos para enlazar recuerdos almacenados, escucha – procesar y recordar recuerdos para seguir conversación. Nos ajustamos al medio ambiente. Nuestro cerebro es una interfase entre nosotros y el medio ambiente interno. En el ser humano, la corteza adquiere propiedades para lenguaje y la predicción. Todas las funciones (planeamiento, decisiones, creador), miran al futuro siempre.

    El conocimiento perceptual está en la parte posterior. Percibir y acción. Mi acción produce cambios en el medio ambiente y lo percibo de ese modo. Tienen líneas de influjo en la parte posterior y se relacionan con recuerdo de esa persona o otras parecidas para informar el tipo de lenguaje o conducta. Hay dos ciclos en una conversación: Hablar, procesar, escuchar y procesar lo que se va a decir. Los módulos neuronales, Joaquín Fuster, la base conocimiento surge entre conexión de módulos neuronales. El cerebro intenta hacer predicciones y hace hipótesis trabajando siempre en red, multidisciplinares. La solidez de un recuerdo depende de las condiciones en las que se ha adquirido. Joaquín FUSTER.

    Como dice el pensador José Zurriaga, el cuerpo es el final de la mente y la mente el final del cuerpo. Excelente trabajo querido amigo y filósofo. Te animo a seguir escribiendo siempre.

    Contestar
  • Avatar

    Excelente comentario el de mi amiga, la psicóloga Almudena Mestre. Te felicito una vez más por tu finura y penetración en el análisis del material que se ofrece a tu estudio. Muchas gracias, querida amiga.

    Contestar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *