“LAS PRINCESAS DEL PACIFICIO” una comedia imprescindible.

“LAS PRINCESAS DEL PACIFICIO” una comedia imprescindible.

Dichoso el día en que ni la fortuna ni la miseria se hereden.

Rafael Barrett

Cuando José Troncoso, director de “Las Princesas del Pacífico” nos definió la obra para nuestra revista dijo que estaba diseñada con “un pincel en una mano y un cuchillo en la otra”;  no podía estar más acertado.

He tenido la oportunidad de ver a Agustina y Lidia en su salsa de grotescas tía y sobrina, en  la acción de algo más de una hora en la que te ríes mientras ellas desgranan sus miserias y sus alegrías, y puedo decir que esgrimen un pincel de pintor japonés por lo fino de la herramienta con la que plasman las capas de la existencia que llevan en un lugar de confort nada confortable, pero también una brocha gorda para tapar los agujeros que la vida deja en las paredes de donde habitamos.

Herramientas de actrices de las buenas que pintan con trazos del horror socarrón del Goya retratando dos pueblos diferenciales, el rico y el pobre, o del Velázquez de “Vieja friendo huevos”.

Su cuchillo es el humor afilado que corre por las venas del texto, de la dirección y de la actuación con un engranaje digno de la sincronía del encaje de bolillos. Todo fluye, sin aparente esfuerzo, hacia miles de lugares reconocibles por plateada hoja de estas carniceras-actrices de filete fino, sabroso y tierno. Precisión, emoción y sencillez. ¡Un olé!

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José Troncoso director y creador de “Las Princesas del Pacífico”

Quizás si en una cena se hubieran sentado Valle-Inclán, los Quintero y algún enano bufón cortesano y confidente de reyes todopoderosos a charlar sobre el pueblo de a pie se hubieran dado a los postres la creación del crucero con el que premian y castigan a estas “frankesteinas” de pandereta y anís del mono.

La situación de tía de toquilla en ristre y sobrina de único vestido y pelo crispado pueden augurar que tendrán su punto de sorna cuando les toca un crucero por el pacífico en Navidad. Y en ese crucero se vive la gracia y la desgracia y se sufren y sufren a los otros, y se ríen de ellas mismas y de todos nosotros en un reflejo de sociedad mísera y necesitada.

Alicia Rodríguez es Agustina, la tía tacaña, protectora, exagerada y con una dicción de esas de “coquetas” por croquetas, y Belén Ponce de León es Lidia, la sobrina huérfana, inocente, ilusionada y de sensibilidad aniñada.

Agustina (Alicia) y Lidia (Belén) son adictivas. Podrías pasarte horas escuchando sus ocurrencias, sus desaires, sus aventuras cotidianas. Transcienden a los personajes, lo cual es muy complicado porque podrían estar en la cuerda floja de ser un par de señoras  para amenizar un programa de fiesta televisivo y sin embargo la inteligencia de la dirección de José Troncoso y la magnificencia de la actuación de estas talentosas y completas  actrices hace que sean dos personajes de construcción impecable, que superan cualquier calificación y se hacen imprescindibles de conocer.

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Alicia Rodriguez es Agustina en “Las Princesas del Pacífico”
Foto: Ignacio Ysasi.

Son tanto princesas desdentadas como heroínas de patio andaluz con un gracejo particular en ese código que han diseñado entre la burla, la ternura y la parodia  que es reconocible para cualquier clase y condición. Unas mujeres que a golpe de ocurrencias, sueños rotos, palabras mal dichas y orgullo de amor saldan las deudas sociales y personales que muchos llevamos dentro.

Estas princesas de José Troncoso son un producto teatral redondo, empaquetado con esmero y con cada uno de los elementos que lo constituyen en concordancia, lo que convierte al espectáculo en un trabajo de altísima calidad.

Un placer la elegancia que desprende el montaje, con cada una de sus transiciones medidas, con las luces en su justo sitio, con la actuación en su punto de cocción, con lo que se dice y no se dice, con lo que se ve y lo que no se ve. Un verdadero gusto para el espectador ser participe de este todo teatral que contiene tantos elementos bien engarzados que  a veces pasan desapercibidos pero que crean una sensación de buen hacer del que no te desprendes cuando se acaba la función.

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Belén Ponce de León es Lidia en “Las Princesas del Pacífico”
 Foto:Ignacio Ysasi

El poeta ingleses Thomas Gray escribió: “Le dio a la miseria todo lo que tenía: una lagrima”, pues bien, Agustina y Lidia le dan a la miseria una sonrisa y una patada para abrir su hogar, y deciden que Es Navidad cuando a uno le de la gana” y “Cada año que pasa es un año más o uno menos, según se mire”.

Les sugiero que celebren la Navidad , ahora en junio, con estos artesanos mimosos del teatro. Piensen que esta, por supuesto, no es una obra más, ni menos…Según se mire…y aprendamos que a lo que nos queda de tiempo- a saber- le podemos poner el cristal que nos guste para verlo como mejor nos plazca. Eso sí lo podemos elegir.

Una advertencia antes de subirse a bordo: pueden volverse unos “yonkis emocionales” de tía y sobrina, formar un club de fans, llenarse de amor y empatía y querer llevárselas a su casa para que les comenten las noticias. Dudo que ellas quieran salir de ese cuadrilátero de humor y horror social que han diseñado ribeteado de mantelitos de ganchillo. Viven bien la una con la otra, como cada uno con nuestras luces y nuestras sombras.

Titulo: Las princesas del pacífico / Texto: José Troncoso, Alicia Rodríguez y Sara Romero / Dirección: José Troncoso/ Actuación: Alicia Rodríguez, Belén Ponce de León y José Troncoso /Compañía: La Estampida Teatro/ Foto: Ignacio Ysasi

 

Se estrenó en La Zona Kubik  el 12 de mayo de 2015

En cartel los días  23, 24 y 25 de julio de 2015 a las 21h. en TEATRO GUINDALERA

Autor

Coral Igualador Poveda
Desde que me recuerdo me han gustado los actos de narración: teatro, literatura, cine... Me apasiona la narración, la psicología y la comunicación y por eso de los caminos no rectos, pero que conducen a lo mismo, acabe estudiando logopedia. He tenido la oportunidad de formarme y trabajar como consultora de comunicación, voz, teatro creatividad y desarrollo personal para diversas entidades y personas. También escribo guiones, obras de teatro, dirijo y actuó. Otra oportunidad que me ha brindado la vida es la de escribir sobre el teatro que se sigue vivo, eternamente vivo, y poder difundirlo.

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