Las Muchachas de Sanfrediano, Vasco Pratolini

Las Muchachas de Sanfrediano, Vasco Pratolini

muchachas_sanfredianoImaginen la primavera de la Toscana, viñedos enredados, trigales verdes salpicados de amapolas, el fluir de un río cristalino. Tengan ustedes una erección poética, contemplen el algodón azucarado de las nubes rodeados de mujeres lozanas,  con más  curvas que una comarcal, más bellas que la propia belleza, mujeres que igual te abrazan con dolor, te besan como si fueran a morir en los cinco minutos posteriores que te pegan dos hostias como catedrales. Sofía Loren, con veinte años. La novela se llama Las Muchachas de Sanfrediano. Es tan vitalista que podría venir con una cápsula de oxígeno y un bote de crema hidratante para después del sol. Lo dicho, una novela de sol y agua. Está viva. Lo curioso es que el protagonista es un interino de ayuntamiento, cuando todos los suponíamos tristes y feos, y resulta que es guapo, vital, cautivador, truhán, galán, etc. En fin , esto es como decir que hay gente graciosa en Valladolid. Sin acritud.

Aunque todo apunta a tragedia griega, como la propia belleza y el obvio desenlace fatal.

Ellas son Tosca, Gina, Silvana, Bice, Loretta y Mafalda.

Esta es la crónica de un hombre que camina hacia una especie de vendetta de mujeres vengativas porque todas le aman, y precisamente deambula en esta novelita desde la ventura de sentirse deseado, porque no existe mujer bella de Sanfrediano que no se lo quiera follar. Y él cuida mucho de estos detalles.

Él le rodeó la cintura con los brazos y Tosca se abandonó: se acurrucaba , dulce , y sus labios tenían  el gusto y el aroma de una muchacha virgen y en flor ”  

A estas alturas del siglo XXI, con una gran parte del universo femenino expuesto al lococoñismo de quererse follar a tipos con el atractivo sexual de una ameba, valgan los paradigmas de Justin Bieber, Guti y Dioni el de Camela, está muy bien que aparezcan novelas con este tipo de canallas, para que volvamos a recordar lo que es un hombre de rompe y rasga y el curioso mundo de las feromonas humanas. Gente que sabe andar con la espalda recta y viene con una envoltura de charme desbordante.

Él es Aldo Sernesi , pero también es Bob. Las muchachas han ido al cine del barrio y ven en él al Robert Taylor florentino , y Taylor tenía el rizo hidratado, los ojos verde esmeralda y era más guapo que un San Luis parisino. Por algo le llamaban ” el hombre del perfil perfecto “. Y claro , a las chicas, pepsicola, el culo.

A las mujeres las dispara con una sonrisa, y si el billar le granjea la admiración de los amigos y le redondea el precio de la entrada, las muchachas constituyen su propio deporte, su religión ” 

El autor se llama Vasco Pratolini, y nada más abrir la novela nos va a explicar que estamos en la Vallecas de Florencia. “Sanfrediano es la pequeña república de las trabajadoras a domicilio: silleras, pantaloneras, planchadoras y cesteras…”. Y son esa gente ” que constituye la parte más tosca y vivaracha de los florentinos “ . ” Sentimentales y despiadados al mismo tiempo “. Y sobre todo, fundamental, en la página 21 ya sabemos qué tipo de mujeres tenemos delante. De bandera. ” Son su espíritu esas manos, las que dejan al descubierto para demostrar, sin saberlo, que sus almas son leales, industriosas, amables, apasionadas y , llegado el caso, explosivas y capaces de despedazar a cualquiera “. 

Y como toda tragedia griega, tenemos el arquetipo de saber hacia dónde vamos cuando pasamos página. La decadencia de la épica, del mito. La caída de Bob, pero para saber cómo y porqué tendrán que leerla. Recuerden que no destripo finales.

Prosa clara, correcta, sencilla, sin pretensiones barrocas. He ahí la dificultad del trabajo del autor para que la novela le busque a usted y no viceversa. De esta manera Pratolini ha conseguido que se pueda leer con chinobirra, con aceitunas,  en el parque y con la tele encendida. Y esas molan. Chapeau.

Las Muchachas de Sanfrediano, Vasco Pratolini, Impedimenta, Traducción de Amelia Pérez de Villar.

Autor

Javier Divisa
Javier Divisa. Mercader a tiempo parcial y escritor a intervalos fragmentarios. Autor de la novela Tres Hombres para Tres Ciudades, su segunda obra vio luz bajo el título Valientes Idiotas. Desarrolla su cáustica y rigor literario en reseñas literarias para Eñe y Revista Cultural Tarántula. Ejerce como articulista y cronista en CTXT y compagina la literatura con el business de la moda. Ha ganado algunos premios narrativos, todos sin la pertinente dotación económica, aunque eso es algo que podría lograr un mono con lobectomía cerebral. También ha sido incluido en diversas antologías de jóvenes autores de libros que están enterrados hace años en el cementerio de Père-Lachaise y no leyó nadie. Actualmente muere en Madrid, escribe varias veces todos los días a lapsos de quince minutos y nunca aparenta estar feliz en Facebook. Su tercera novela se llama Magdalena.

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