Las almas muertas

Las almas muertas

Nikolai Vasilievich Gogol fue un ucraniano que nació en Sorochintsky en 1809 y murió en Moscú en 1852 casi en estado de locura. Se destacó dentro de la literatura rusa con sus Veladas en Dinkaya (1831-1832), narraciones ambientadas en su Ucrania natal, a las que siguieron otras cuatro que componen el volumen Mirgorod (1835) y Las tres de Arabescos (1835).

El espíritu de Gogol, realista y satírico, ejerció gran influencia en la literatura rusa, sobre todo a través de Las almas muertas, relato en verso, y El inspector (1836), comedia. Ambas obras han sobrepasado los límites nacionales y figuran entre las creaciones más sobresalientes de la literatura universal.

La primera parte de Las almas muertas se publicó en 1842; la segunda, aunque llegó a publicarse, quedó incompleta; y la tercera fue destruida por el propio autor. Según Gogol, esta obra debía “revelar a los ojos del lector enteramente al hombre ruso, con toda la variedad e dotes y de riquezas morales y con todos los defectos que le distinguen”.

Las almas muertas, considerada como la primera novela moderna rusa, es la narración jocosa y no exenta de ironía de las aventuras de Chichikov, personaje determinado a hacer fortuna. Para ello deja su modesto empleo e imagina un truco consistente en la compra de “almas muertas“, para obtener así terrenos del Gobierno. Con esta tarea recorre las vastas regiones de Rusia para emprender su labor.

El valor de Las almas muertas como requisitoria contra la servidumbre de la gleba fue comprendida lentamente y, por otra parte, o estaba en el ánimo del autor, sino que fue consecuencia directa de aquellas partes de la obra en que la pintura realista predomina sobre la fantasía del escritor.

Relata el poeta argentino Luis Tedesco:

Gógol un hombre perfectamente instalado en la corte zarista había escrito Almas Muertas como un feroz fresco sobre sus contemporáneos pudientes. Cuando se le reprocha ese ataque, imprevisible en alguien de su posición, Gógol comienza a escribir una segunda parte de su novela a la que titularía Almas Blancas con el propósito consciente de revertir su visión anterior. Cuenta entonces (Gógol), que mientras estaba describiendo en trazos benévolos la conducta de sus personajes, la pluma se le desviaba hacia el grotesco, hacia la denuncia, hacia la disección de una sociedad viciada de corrupción. Así, las Almas Blancas nunca se publicó ya que Gógol quemó lo mucho o poco que llevaba escrito en la chimenea de su confortable cuarto de trabajo.

Sus últimos cuatro años de vida, transcurrieron en una cómoda casa de dos plantas ubicada en lo que hoy se conoce como Nikitsky Boulevard de Moscú. Esta residencia se conserva como museo y guarda casi todos los muebles y objetos personales del autor; incluyendo su escritorio, en el que trabajaba de pie y coronado con una imagen del poeta Pushkin, sus plumas y cuadros personales, donde sobresalen fotos de religiosos ortodoxos con quienes tuvo trato. También se exhibe su máscara mortuoria de yeso. Gógol falleció allí mismo en su alcoba, mentalmente muy enfermo y con un gran deterioro físico.

Nikolai Vasilievich Gogol, autor de Las almas muertas

Autor

Francisco Gijón
(Madrid, 1973) realizó estudios de Historia en la Universidad Nacional de Educación a Distancia especializándose en Arte Prehistórico e Historia Clásica. Viajero y divulgador, sus bitácoras reciben miles de visitas mensuales de todo el mundo. En su faceta de novelista cuenta con varios títulos de ficción histórica, entre las que sobresale su último trabajo “Los Cuadernos de la Memoria”. Twitter: @francisco_gijon

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