LA NIT DE LA IGUANA, de Tennessee Williams.

LA NIT DE LA IGUANA, de Tennessee Williams.

Por NACHO CABANA. 

¿Qué camino hay cuando se llega al final del camino? ¿Qué hace la iguana cuando ya no puede tensar más la cuerda que la amarra y, contra todo pronóstico, es liberada? ¿Qué hacer cuando el tiempo sigue aunque todas tus historias hayan ya concluido, cuando ya solo puedes llegar a un hotel de segunda frente al siempre desafiante océano Pacífico y mirar el fin del horizonte desde una terraza habitada por antiguas amantes y turistas de paso? ¿Qué hacer cuando perder ya no tiene mítica alguna y sabes que la tormenta, al igual que amenaza, se irá dejándolo todo empapado primero y seco después?

Tennessee Williams estrenó La noche de la iguana en Broadway en 1961 y John Huston dirigió su adaptación cinematográfica en 1964 con Richard Burton, Ava Gardner y Deborah Kerr en los papeles principales. El autor de Un tranvía llamado deseo escribió la pieza tras pasar largas temporadas en México buscando alejarse del asfixiante puritanismo y racismo de los EE.UU empapándose de exotismo y sudor. Supuso su último gran éxito en Nueva York.

Carlota Subirós asume el riesgo de traducir al catalán el texto original y dirigir lo que está llamado a ser uno de los grandes montajes de esta temporada teatral al cincuenta por ciento de aforo. 

Cuenta para ello con una espectacular escenografía de Max Glaenzel que reproduce a tres niveles el hotel Cielo Verde en donde se desarrolla la acción, prevaleciendo la barandilla sobre el mar (que es el patio de butacas) y usando puntual pero eficazmente el subsuelo por el que se mueven las iguanas, así como las tres habitaciones posteriores en donde se alojan los huéspedes que llegan como parte de uno de esos tours en los que sus integrantes “solo quieren ver los sitios que ha visto todo el mundo, alojarse en hoteles de lujo y comer lo mismo que en casa”. Hay palmeras, hamacas, musgo e incluso una tormenta tropical. 

Joan Carreras interpreta a Shannon, el sacerdote expulsado de la iglesia por “blasfemia y fornicación” y reconvertido en guía turístico, acusado de pedofilia. Entiende y modula el actor su descenso a los infiernos a partir del sarcasmo primero y la desesperación después. Sabe cómo y dónde sobreactuar. 

Marcia Cisteró encarna con perfecta dicción y clásica armonía a Hannah, la pintora para turistas que recorre la costa del Pacífico mexicano cargando con su abuelo casi centenario que busca escribir el último de sus versos antes de morir. 

Nora Navas es Maxine, la viuda reciente y anfitriona del hotel Cielo verde; una mujer que ha asumido la condición humana de la que los demás reniegan porque ignoran que sus otras opciones son mucho peores

Y están todos bien dirigidos por Carlota Subirós, tanto en intenciones como en movimiento. Excelente también la dramaturgia de Ferran Dordal y Lalueza.

¿Por qué, entonces, el montaje que se puede ver en la sala grande del Teatre Nacional de Caralunya hasta el 28 de marzo, no transmite la carnalidad de las pasiones ocultas que laten en el texto original?

Para responder a esta pregunta, recurramos a un fenómeno o que ya he comentado alguna vez desde estas páginas: la excesiva endogamia en los castings teatrales de Barcelona. 

Los mismos actores y actrices se repiten una y otra vez en todos los montajes importantes que se estrenan desde hace años en la Ciudad Condal (a menudo los intérpretes solo tienen que cambiarse de acera para pasar del drama a la comedia o viceversa). No se trata, que quede claro, de falta de talento en estos. Los nombres que a cualquier aficionado a las tablas le vienen a la cabeza son excelentes tanto en comedia como en drama, tienen un control admirable de las técnicas que les han llevado a encabezar las representaciones, y se dejan dirigir con resultados a menudo admirables.

Pero no todos los actores valen para todos los papeles. Y eso es lo que, creo, pasa en esta La nit de la iguana. Nadie duda de la solvencia con que Nora Navas o Joan Carreras abordan sus personajes, pero sus físicos están a años luz de la carnalidad que reclaman los conflictos escritos por Williams para sus roles. Marcia Cisteró está un poco más cerca de esa mujer que deambula de bar en bar para vender sus acuarelas, transmite cierto desamparo… pero lo hace desde una atalaya interpretativa, no desde el barro por el que la pintora lleva años moviéndose. 

Quizás por eso, cuando llega la escena en la que el reverendo Shannon es atado a una hamaca mientras pasa una de sus crisis, el esfuerzo de Carreras queda aislado del de los demás actores. No fluye hacia los otros personajes presentes en la escena la energía que el actor despliega. 

Es una cuestión de piel. 

Autor

Nacho Cabana
Escritor y guionista profesional desde 1993. Ha trabajado en éxitos televisivos como COLEGIO MAYOR, MÉDICO DE FAMILIA, COMPAÑEROS, POLICÍAS EN EL CORAZÓN DE LA CALLE, SIMULADORES, SMS y así hasta sumar más de 300 guiones. Así mismo ha escrito los largometrajes de ficción NO DEBES ESTAR AQUÍ (2002) de Jacobo Rispa, y PROYECTO DOS (2008) de Guillermo Groizard. Ha dirigido y producido el documental TRES CAÍDAS / LOCO FIGHTERS (2006) presentado en los festivales de Sitges, DocumentaMadrid, Fantasia Montreal, Cancún y exhibido en la Casa de América de Madrid. Ganó el premio Ciudad de Irún de cuento en castellano en 1993 con LOS QUE COMEN SOPA, el mismo premio de novela en castellano en el año 2003 con MOMENTOS ROBADOS y el L´H Confidencial de novela negra en 2014 con LA CHICA QUE LLEVABA UNA PISTOLA EN EL TANGA publicada por Roca Editorial. Acaba de publicar en México su nueva novela VERANO DE KALASHNIKOVS (Harper Collins). Su nueva serie, MATADERO, este año en Antena 3 y Amazon Prime.

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