¿Cómo contribuye la danza a la diversidad, la igualdad y el respeto por la libertad? ¿Cómo ensalzamos el valor y la belleza de lo diferente? La clave de todo esto son los viajes individuales de lxs colaboradorxs en relación a la idea de transformación. Es la piedra angular de este proceso creativo.
Pau Aran
La misma diferencia, con dirección de Pau Aran, con dramaturgia de Eva Martínez, creada en colectivo por Charlotte Virgile, Junyi Sun, Melissa Medina, Carlos Carvento, Urielle Perona, Helena Gispert, con música de Juan J. Ochoa, sobre el escenario Melissa Medina, Carlos Carvento, Isabel Peña y el director y bailarín Pau Aran.
Se trata de una pieza en plena evolución, y la muestra que se ha presentado en Canal Baila, es suficiente para augurar que tendrá un resultado optimo, porque de hecho, lo que hemos podido ver ya lo es. Un trabajo muy sugerente, tanto en la evolución estética de las piezas, como en la dramaturgia, que invita a cuestionar las ciencias, asimiladas como norma.
Pau Aran, no necesita presentación, pero bueno es recordar que cuenta con una sólida formación académica y, con una larga experiencia internacional, dado que desde 2006 ronda la treintena las coreogeografías de Pina Bausch, en las que ha actuado. Pau Aran, cuando baila seduce, y cuenta con una expresión corporal importante.

La primera vez que vi bailar a Pau, escribí sobre su trabajo:
“Pau Aran cuenta con unas piernas y brazos largos, que controla y mueve de manera ondulante a su antojo. Con movimientos armónicos o incisivos, según el dramatismo del momento. Significaba el carácter mestizo de la función, porque Arán baila como los elegidos, pero también se comunica con las armas del mimo, o directamente con el uso de la palabra.
Según he ido conociendo su trabajo, aparte de confirmar que es seductor. Me fascina como extiende sus largos brazos, y deja hacer a las manos de una manera propia, y tiene un arma dramática tan potente como delicada, en la manera de abrazar su cuerpo.
Lo anterior lo señalo, porque es el responsable de la dirección, pero en el escenario se rasa por arriba con Melissa Medina, Carlos Carvento, Isabel Peña. Lo que demuestra generosidad e inteligencia, dado que los tres interpretes tienen mucho que decir con su danza, y con su palabra, y cuentan con condiciones para hacerlo.
En esta pieza podemos verlo todo lo largo que es, rectando, nadando, y saltando en el mismo suelo, porque la pieza remonta su investigación al inicio de los tiempos, y los intérpretes se vuelven criaturas a los que la mera temperatura, les puede variar sus órganos sexuales.

Al margen la capacidad de generar una belleza plástica en la coreografía, con en la ejecución de la danza o el uso de la palabra. La pieza está comprometida con la libertad de ser como une se siente, y digo “une” más allá del colectivo que siempre etiqueta, sin limitación de cuál sea la lívido que le mueva, ni la manera de vivirlo, porque cada criatura sobre la tierra es única, y tiene derecho a vivir su individual, aunque tenga semejantes y se alíe con ellos para sus luchas.
Pau, cuenta con tres artistas fértiles que la acompañan en la creación y sobre el escenario, que cantan recitan y danzan, muestran y emocionan, cada uno se ha asignado un rol marcado y predeterminado, para interpretar –Isabel Peña-, será una señora estupenda, Pau Aran un hombre, –Melissa Medina-, una mujer con maneras atribuidas a lo masculino, y un chico vestido directamente de mujer –Carlos Carvento-, pero con actitud en clave masculina.
Como podéis observar en mi descripción anterior está la trampa en que se cae, ¿Qué son maneras masculinas o femeninas?, ¿qué significa ir vestido de mujer? Una falda no es patrimonio de nadie, como no lo es la manera en que el cuerpo expresa su lívido sin usura, aunque luego venga la cabeza para reprimir y etiquetar…

El trabajo se cuestiona como trascender a las limitaciones, que nos impone la norma. Cuando la norma pertenece al universo de la “cabeza”, llamada también: “la loca de la casa”, porque no hay manera que de que viva el presente continuo en el que vamos transitando por segundos, o bien está doliente por algo que es pasado perfecto, o sufre por algo que lo más posible es que nunca suceda.
Pero el cuerpo va por libre, y tiene la condición de vivir el presente en su gozo o dolor y su variación a tiempo real. El cuerpo sabe lo que quiere lo que siente o desea, y lo que no, tanto en los frutos que come, como en lo carnal. La cabeza no es referente del cuerpo, recuerda que hubo gozo o dolor, pero sin saber reproducir su intensidad.
Pero al cuerpo no se le permite ir por libre, porque la cabeza “propia”, y la cultural tiene pánico a lo imprevisto, y ese pánico parece que se alivia poniendo etiquetas, con su determinación de género por supuesto, tú eres rana, tu mujer, un hombre, un marica, una lesbiana…

Si el cuerpo es sabio, su expresión mas completa la tiene en la danza, en todos sus matices, aunque la pieza que nos ocupa es mestiza afortunadamente, sería tremendo castrar la creación porque no encaje en el catálogo. Quizá con lo que escribo haya trepado por las ramas, e incluso de otros árboles, pero el trabajo artístico penetra por los poros, y se asimila según la parte de la cabeza que tenemos previamente coloreada para ello, y a mi la pieza me ha sugerido lo que escribo.
Los intérpretes juegan, para hacer participe al público. Melissa y Pau, a escondidas le entregan al publico una tarjeta en la que pone ¿Cunado me digo basta?, lo que a Carlos no le gusta nada, y nos las quita…son dos formas de hacer, sin duda.
En voz en off oímos las declaraciones de un trans, que afirma que su discurso es político, y lo es, como lo es cualquier manifestación que expone. Otra cosa es que a los políticos lo ignoren, política e inquietudes y necesidades sociales, transitan por caminos diferentes, a pesar de lo que digan el programa.

Carlos Carvento cuando danza, recita o canta es envolvente, ofrece ese punto de insinuación, en que juega una suerte de paseo por el alambre, para suscitar el deseo sin etiqueta, de hombres y mujeres.
Melissa Medina, con su danza y su hacer sólido y seguro, sugiere la sombra que ofrece un árbol centenario. Isabel Peña es una bailarina armónica en la forma, con unos movimientos realmente atractivos, y es por excelencia la representación de la mujer por excelencia.
Hay un momento en la función en que se enciende y se apaga la luz, y los intérpretes posan para un retrato ficticio, cada vez que se hace la luz han variado de ubicación y de rol, creando un mosaico descriptivo de la infinitas posibilidades que hay, para estar y ser feliz sobre la tierra.
Volver pronto, os esperamos, entre tanto, enhorabuena


La misma diferencia, ha estado programada en la Sala Negra de Teatros del Canal, los días 29 y 30 de septiembre de 2022 a las 19.00h, dentro de Canal Baila.
Danza-teatro País: España – Alemania / Duración: 35-40 min – Para todos los públicos
Dirección: Pau Aran Dramaturgia Eva Martinez Creación: Charlotte Virgile, Junyi Sun, Melissa Medina, Carlos Carvento, Urielle Perona, Helena Gispert. Asesoramiento Miquel Missé, y Mar Ortiz. Música Juan J. Ochoa
Interpretes:Melissa Medina, Carlos Carvento, Isabel Peña y el director y bailarín Pau Aran
Diseño de iluminación: Leticia L. Karamazana / Diseño de vestuario:Isabel Peña / Producción: Nadine Freisleben, Ángela Fegers (Apricot Productions) / Management / distribución: Godlive Lawani ( Stane Performing Arts Management. Fotos: Pablo Lorente
Una coproducción del Centro Coreográfico de Canal y Goethe-Institut Madrid



