La mejor oferta, de Giuseppe Tornatore

La mejor oferta, de Giuseppe Tornatore

Giuseppe Tornatore vuelve con La mejor oferta, un título con el que parece haber querido desmarcarse de su filmografía anterior de raíz y forma muy Italiana. Este proyecto, rodado en Italia pero en inglés, tiene una historia de intriga y un reparto internacional. La decisión parece acertada: ha arrasado en taquilla y ha recibo 6 Premios David di Donatello, incluidos a la mejor película y director de las 13 nominaciones. Por lo que podemos decir que se ha vuelto a reconciliar con su público.

El cineasta siciliano paladeó pronto las mieles del éxito, con su segunda película Cinema Paradiso (1987) se ganó el respeto del público y crítica y fue galardonado con un Oscar y un Globo de Oro a la Mejor película de lengua no inglesa, pero después de tan dulce inicio su carrera ha sufrido altibajos hasta rozar el escándalo con su anterior película  producida por Medusa Film, una productora de la que es propietaria la familia Berlusconi: En Baaria – La porta del vento- (2008) se narra una historia de tintes biográficos del director nacido en Bagheria, Sicilia, el 27 de mayo de 1956. Una señal de identidad.

Geoffrey Rush en La mejor oferta, de Giuseppe Tornatore

 La mejor oferta es una fábula simbólica de la simulación en general y de los sentimientos en concreto, en la que  Giuseppe Tornatore emplea como ejemplo el oscuro mundo del arte y sus espejismos, en el que un experto puede certificar que un cuadro es falso para que salga de un país y auténtico para ser vendido en el país al que llega, y lo que es más trascendente, ese mismo experto puede condicionar la emoción de un número ilimitado de personas que puede experimentar ante la copia de un lienzo colgado en un museo de prestigio o la indiferencia ante una obra auténtica colgada en un lugar inadecuado.

Tornatore desarrolla una historia clásica en que lo real y lo falso adquieren protagonismos. Demuestra que nadie es invencible si se emplea una buena estrategia. Nuestro protagonista, Virgil Oldman (Geoffrey Rush) es un prestigioso experto en antigüedades y subastador que cree tener todo bajo control, incluidos sus sentimientos. Vive blindado por una serie de ritos neuróticos que le permiten desarrollar su trabajo y al tiempo permanecer en una cúpula de cristal.

la-mejor-oferta-1[1]

Geoffrey Rush en La mejor oferta, de Giuseppe Tornatore

La vida de Virgil parece definida con trazo firme, pero su cimiento se resiente cuando le requiere una joven que sufre agorafobia para que tase y subaste una valiosa herencia. El experto en arte y la joven sortean, en principio, una relación basada en el juego del escondite: ella se esconde y él quiere verla, después de tiras y aflojas entre el orgullo del tasador y la insistencia de la joven se establece una relación con una puerta por medio, con la ventaja para ella de que sí puede ver a su interlocutor.

Hasta ahí lo que se puede decir, tanto el guión como la película trampas y agujeros los tiene todos, como si de una película de Hitchcock se tratara, pero la construcción clásica de guión permite que aún intuyendo lo que ocurre se siga la trama con interés. El crecimiento del personaje de Virgil Oldman (Geoffrey Rush) es un buen trabajo porque en su presentación resulta antipático, como resulta antipática toda persona fóbica hasta la manía por lo que esa aptitud encierra de egoísmo, pero según se le conoce se le va cogiendo cariño, quizá le redime el amor. La actriz suiza Sylvia Hoeks es la chica agorofóbica, un personaje que tiene un recorrido inverso, y la actriz aporta una belleza tan rotunda que hace tambalear la historia, porque es difícil creer que esa mujer doliente posea un gesto tan sereno y una belleza tan sublime.

Geoffrey Rush y Jim Sturgess en La mejor oferta, de Giuseppe Tornatore

Mención aparte merecen Jim Sturgess, que es un contrapunto acertadísimo de  juventud con el anticuario, y no solo trabaja para él como experto, es él el que le incita a vivir y romper la campana de cristal donde está instalado. Donald Sutherland, está impresionante, no le hace falta ni abrir la boca. Es el cómplice en las subastas del protagonista y aunque el plano enmarque toda la sala de subastas la vista se te va a Sutherland.

Donald Sutherland, está impresionante, no le hace falta ni abrir la boca

No se puede decir más sin reventar el argumento, muy previsible a veces por otra parte. Sólo decir que dado que en la vida como andamos de paso y estamos en constante movimiento no hay que caer nunca en el error de que una posición o los sentimientos son algo permanente, y citar el famoso dicho de que a veces contando con ciertas personas como amigos, no hace falta tener enemigos.

La mejor oferta, de Giuseppe Tornatore, se estrena en España el 5 de junio de 2013

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *