LA FIESTA DEL CHIVO de Saura / LLosa. 

LA FIESTA DEL CHIVO de Saura / LLosa. 

Por NACHO CABANA

¿Son iguales todos los tiranos? Haile Selassie, Pinochet, Videla, Kim Jong-il, Franco, Trujillo. Desprecian al pueblo del que se dicen salvadores. Matan, torturan, roban, violan. Está convencidos de ser los elegidos de dios, de que el pueblo los ama, de que es suyo cada céntimo ganado por los ciudadanos, cada mujer que pasea por sus territorios, cada trabajador, cada niño. Todos le han de rendir pleitesía, todos han de agradecer sus desvelos, todos han de aceptar sus caprichos, todos le han de estar agradecidos por una, dos, tres, cuatro décadas sacrificándose por ellos, mostrándoles el camino, siendo su amado líder, su imbatible papá. 

Y a su alrededor, toda una corte de pelotas que le refuerzan cada minuto, cada segundo, cada hora sus creencias; que ríen sus ocurrencias, que obedecen ciegamente y que adulan, mienten, tiemblan ante la posibilidad de perder el favor del tirano. 

Y el tirano usa ese miedo, como usa el miedo que el pueblo y sus colaboradores le tienen para, por ejemplo gastarse la mitad del presupuesto nacional en los fastos de la celebración de su llegada al poder. O para violar a una menor con los dedos. 

Porque quizás eso sea, al final, la única verdad de todas. La lujuria de un viejo tan convencido de su virilidad que es incapaz de pensar que nadie pueda oponérsele, que nadie va a osar a resistirse a su vida y obra. Aunque ya no pueda tener una erección.

De todo eso (y de muchas otras cosas más) habla la novela de Mario Vargas Llosa adaptada para la escena por Natalio Grueso y dirigida por Carlos Saura (responsable también de la escenografía y el vestuario) que se puede ver en el Poliorama de las Ramblas de Barcelona hasta el próximo domingo 3 de octubre. 

Un espectáculo que tiene mucho que ver con la adaptación para la escena de El coronel no tiene quien le escriba que tuvimos ocasión de disfrutar en este mismo escenario antes del verano. No solo porque ambos montajes comparten responsables sino porque su puesta en escena es bastante similar: una pantalla va reproduciendo dibujos que, a modo de decorados, sitúan al espectador (de manera algo rutinaria en el caso que nos ocupa) en las diferentes espacios y tiempos y ante la cual se sitúa la acción que, en la adaptación del texto de García Márquez, se apoyaba, además, en otros elementos escénicos y que La fiesta del chivo ha de conformarse con ceñirse a un simbólico trono vacío (u ocupado nada más que por el dictador Trujillo) y un espejo doble cuya función no acaba de estar demasiado clara. 

El movimiento escénico de Trujillo y todo su equipo está minuciosamente orquestado por Saura para que sea el dictador quien marque el paso y el ritmo en todas y cada una de las escenas. Los actores no paran de moverse pero siempre es el sátrapa el que lleva las riendas de todas y cada una de sus reacciones. 

La acción se interrumpe con unos flash foward que adelantan y dosifican el clímax de la acción al tiempo que facilitan la inclusión de unos apartes al público que permiten condensar el texto original sin confusiones. 

Juan Echanove interpreta a Trujillo con credibilidad, sin indulgencia ni sarcasmo algunos. Magistral en sus cambios de humor, dirigiendo, como su personaje, a todos los que le rodean. Y generoso con sus compañeros, sin querer eclipsarlos.

A su lado, la tan estupenda como eficaz Lucía Quintana (si no vieron su protagonista es la serie Matadero, ¿a qué están esperando? https://www.atresplayer.com/antena3/series/matadero/) interpreta a Urania, el sacrificio entregado por su padre al dios lujurioso para recuperar su lugar en la corte. Hace la actriz un apreciable esfuerzo para convertirse en preadolescente cuando la acción lo requiere sin asomarse siquiera a la autocomplacencia, aunque no hubiera estado de más tener a una segunda actriz para este cometido. 

Es Quintana la única mujer de un elenco, por lo demás, totalmente masculino donde destaca Eduardo Velasco que convierte al bocazas Manuel Alfonso en el cruel facilitador del mal absoluto. Muy convincente también Gabriel Garbisu tanto de hombre maduro como de anciano en el rol de padre de Urania; brilla David Pinilla como el Dr. Balaguer en el discurso loando a Trujillo que recita frente a un micrófono en el proscenio y algo mecánico Chema Ruiz como Johnny Abbes. 

Es La fiesta del chivo, una excelente adaptación teatral que dispara sin que se note dardos a la actualidad; muy bien dirigida, con un elenco que domina cada uno de los rincones del texto y al que le hubiera venido muy bien una puesta en escena algo más elaborada (o lo contrario, más desnuda) y una iluminación más voluntariosa y esforzada.

 

Autor

Nacho Cabana
Escritor y guionista profesional desde 1993. Ha trabajado en éxitos televisivos como COLEGIO MAYOR, MÉDICO DE FAMILIA, COMPAÑEROS, POLICÍAS EN EL CORAZÓN DE LA CALLE, SIMULADORES, SMS y así hasta sumar más de 300 guiones. Así mismo ha escrito los largometrajes de ficción NO DEBES ESTAR AQUÍ (2002) de Jacobo Rispa, y PROYECTO DOS (2008) de Guillermo Groizard. Ha dirigido y producido el documental TRES CAÍDAS / LOCO FIGHTERS (2006) presentado en los festivales de Sitges, DocumentaMadrid, Fantasia Montreal, Cancún y exhibido en la Casa de América de Madrid. Ganó el premio Ciudad de Irún de cuento en castellano en 1993 con LOS QUE COMEN SOPA, el mismo premio de novela en castellano en el año 2003 con MOMENTOS ROBADOS y el L´H Confidencial de novela negra en 2014 con LA CHICA QUE LLEVABA UNA PISTOLA EN EL TANGA publicada por Roca Editorial. Acaba de publicar en México su nueva novela VERANO DE KALASHNIKOVS (Harper Collins). Su nueva serie, MATADERO, este año en Antena 3 y Amazon Prime.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *