La cresta de la ola, escrita y dirigida por Jose Troncoso para La Estampida

La cresta de la ola, escrita y dirigida por Jose Troncoso para La Estampida

En la imagen los actores José Bustos, Ana Turpin, Alicia Rodríguez y Belén Ponce de León tres actrices y un actor para La cresta de la ola, escrita y dirigida por Jose Troncoso para La Estampida Foto Susana Martin

 

Por Luis Muñoz Díez

 

 

La Estampida estrena La cresta de la ola, con dramaturgia y dirección de Jose Troncoso interpretada por los actores Alicia Rodríguez, Belén Ponce de León, Ana Turpin y José Bustos, la producción de Kike Gómez.  El título parece señalar el momento que vive de la compañía que, cuenta con un público tan fiel, como el de un Club de futbol, y solo con la aparición de los actores en el escenario, al público se le ilumina la cara.

A este lugar privilegiado, al que únicamente tienen acceso los elegidos han llegado con un trabajo riguroso que nunca defrauda, autor, actores y productor son una piña, ante la que es difícil no caer rendidos.

Jose Troncoso es un autor que arriesga, y La cresta de la ola a pesar de tener el cuño Estampida, no es un suma y sigue de sus anteriores trabajos. Con un aire feliniano, nos invita a un fuego de artificio continuo La cresta de la ola se identifica con los rincones de nuestro inconsciente colectivo, en los que habita el carnaval, la Semana Santa, o las fallas.

Incide en lo receptivos que somos al éxito, y cómo magnificamos al que aparentemente lo tiene. Un tema que ataña a casi todos los mortales, pero a los artistas en especial. Ese afán puede llegar a ser doloroso, con los años he visto pasar autores, actores y directores, por los que muchos habrían dado su vida por tocar su manto, para caer luego en un olvido sin remedio.

Todo el que aspira al éxito, en el fondo aspira a ser amado, pero puede caer en la peor de las trampas, dado que si se contagia de ese afán utópico. Se volverá su peor enemigo, verá como desprecio lo que es mero desinterés de los que desea le tengan en cuenta, y una vez obtenido, o bien, se le caerá la venda de los ojos y querrá salir corriendo, o sentirá sudores fríos cada vez que crea que se ha alejado un ápice de la cima.

En la imagen la actriz Alicia Rodríguez, su deseo de éxito y ser como Stella se cumplió, y en vez de ser Victoria con éxito se convirtió directamente en Stella Foto Susana Martin.

En la imagen la actriz Alicia Rodríguez, preparándose para ser Victoria en “La cresta de la ola” Su deseo de éxito y ser como Stella se cumplió, y en vez de ser Victoria con éxito se convirtió directamente en Stella.  Foto Susana Martin.

Alessio Meloni ha creado un delicioso teatrillo. Este teatrillo de varietés cómo símbolo es acertado, porque la función trata el concepto de dentro y fuera, de lo que somos y de lo que queremos ser, de cómo nos vemos, como nos ven y como queremos que nos vean, y en todo ello hay mucho de ensayo y representación.

El primer contacto con el público será un abrir y cerrar la cortinilla del teatrillo, donde veremos a los cuatro actores, que mudarán gesto y postura en cada abertura. El cuarteto está compuesto por dos mujeres sofisticadas Eugenia y Estella, otra mujer con uniforme de servicio llamada Victoria, y Jacinto un moro marido de Victoria, pura caricatura, como sacado de un cuento de las mil y una noches.

Una gala benéfica en un Hotel hace coincidir a las sofisticadas Eugenia, y Stella que en ese momento está en la cresta de la ola, con el matrimonio formado por Jacinto y Victoria, que pertenecen al servicio del hotel. Victoria asumía su destino, sin más pretensión que el ruego insistente a su marido, de que cuando muera la entierren sentada y la lloren, que a ella quiere que la lloren. No quiere que en el momento más importante de su vida, no haya alguien que lamente su muerte.

El mero hecho de compartir espacio con Victoria y Stella hace que la sirvienta pierda todo pudor, y se entregue a la adulación más vergonzosa, en su deseo de ser como Stella. Un comportamiento usual, dado que vivimos una época en que el personal, con la única visión de una imagen de “alguien” en un acertado posado, le convierten en ejemplo, gurú y guía.

En la imagen el actor José Bustos, Jacinto en La cresta de la ola, el único personaje que está feliz con ser él y tener a su “mujera” Victoria. Foto Susana Martin.

En la imagen el actor José Bustos preparándose para ser Jacinto, en La cresta de la ola, el único personaje que está feliz con ser él y tener a su “mujera” Victoria. Foto Susana Martin.

Cómo en una comedia de Hollywood, se obra el prodigio y Stella pasa a ser Victoria, y Victoria Stella. No es destripar la historia decir, que la adaptación de Stella a vivir como una sirvienta no es fácil. Pero para Victoria sin previo aviso, estar dentro del cuerpo de Stella tampoco, aunque dada su nueva posición decide aguantar. Un arrebato de alegría, le llevará a confesar que era muy feliz, porque había conseguido dejar de ser ella misma. Es desolador tener cómo máxima aspiración de dejar de ser tú, es confesar abiertamente el desprecio que sientes por ti mismo.

Escribía antes que la trama podría ser la de una comedia de Hollywood, pero la cresta de la ola la ha escrito Jose Troncoso. Un autor barroco, siempre atento al detalle, que se mueve en el terreno en que se transparenta la comicidad de lo trágico. Creando como autor, y recreando como director, unos personajes que en su bondad y maldad los reconoces, es capaz de rodear el esperpento, pero cuando está a punto de caer el personaje lo redime.

En esta ocasión enmarca su historia en la estética de confort, y lo que precisa de chapa y pintura es la ética. El único personaje con el eje en su sitio es Jacinto, el moro enamorado de su “mujera” que lo encontró en el barro, lo recogió, le lavo, y le puso unos zapatos de cordones.  José Bustos se encarga de este papel, al que aporta toda la bondad, toda la sensatez y la comicidad precisa, logrando una recreación deliciosa.

La “muejera” de Jacinto se hubiera conformado con que Stella y Eugenia, le hubieran permitido respirar el mismo aire que ellas. Con estar cerca de la utopía del éxito era suficiente.  La siempre brillante Alicia Rodríguez, se hace cargo del doble papel de sirvienta, y glamurosa tirana cuando se reencarna en Stella, a la sirvienta le presta bondad, y una ternura inocente. A la  Victoria convertida en Stella le otorga belleza, glamur y confusión.

En la imagen Belén Ponce de León es Eugenia en “La cresta de la ola”, rinde pleitesía a Stella únicamente por rozar el éxito, ya sin él, cree no ser nadie Foto Susana Martin.

En la imagen Belén Ponce de León preparándose para ser es Eugenia en “La cresta de la ola”, rinde pleitesía a Stella únicamente por rozar el éxito, ya sin él, cree no ser nadie Foto Susana Martin.

Eugenia es la cara B de Stella, ella vivió su cresta de la ola, y ahora apagada su estrella, aguanta y sufre a Stella para poder seguir rozando el éxito. Verónica ahora Stella, medirá su fuerza con ella, para saber hasta dónde están dispuestos a soportarla, para llegar a la conclusión que todo, mientras le quede vida. Belén Ponce de León compone a la rubia y glamurosa, con el temblor de quien se le ha abierto la tierra a sus pies, y ha de mantener el tipo para no undirse mas. La actriz imprime a Eugenia, un temblor que desarma.

Stella es como indica su nombre, era una estrella que pasa de ser admirada a ser ignorada. Ana Turpin la recrea en sus tres facetas: como estrella, como sirvienta, y como el espectro más hermoso y sensual que he visto jamás, ataviado con un escueto Bikini de lentejuela, tocada con una espectacular mantilla todo en verde, la actriz asume los papeles de Stella y de “espectro” de manera brillante, y a Stella cuando es la sirvienta Victoria, con una desolada desorientación.

Cómo decía al inicio, el publico se sube y disfruta desde el minuto cero de La cresta de la ola, espera y celebra la salida de cada uno de los actores, los premian puntualmente con su risa, para al final aplaudir hasta que caen los actores rendidos de saludar.  La cresta de la ola, tiene un colorido de cuento oriental, el empaque de una cabalgata, y la melancolía del Circo

Está claro que La Estampida está en la cresta de la ola, pero no hay peligro de que les suceda como a los personajes de la función. Jose Troncoso, Alicia Rodríguez, Belén Ponce de León, Ana Turpin y Jose Bustos, aparte de ser unos artistas sólidos, están a salvo por su calidad humana. Verónica en su faceta de Stella, era el claro ejemplo del éxito hueco.

Ana Turpin es Stella, la representación del éxito, en "La cresta de la ola" y de pronto se ve en ve en el cuerpo de una sirvienta, pero su personaje puede creer en la vida eterna Foto Susana Martin.

Ana Turpin preparándose para ser Stella, la representación del éxito en “La cresta de la ola”, y de pronto se ve en ve en el cuerpo de una sirvienta, pero su personaje puede creer en la vida eterna Foto Susana Martin.

La cresta de la ola se estrenó el 19 de noviembre de 2020 en Sala Juan de la Cruz del Teatro de La Abadía, programada dentro del 38 Festival de Otoño estará en cartel hasta el 22 de noviembre, más información de horarios, y compra de entradas pinchando aquí

 

Título La cresta de la ola Dramaturgia y Dirección Jose Troncoso Intérpretes Alicia Rodríguez, Belén Ponce de León Ana Turpin y José Bustos Diseño de escenografía y atrezzo Alessio Meloni. Diseño de vestuario: Miguel Ángel Milán. Diseño de Iluminación: Leticia L. Karamazana. Ayudante Iluminación: Ana López. Música original: Mariano Marín. Diseño de Maquillaje y Peluquería: Chema Noci. Fotografía: Susana Martín Prensa y Comunicación: María Díaz.Distribución: Cámara Blanca-Amadeo Vañó. Producción ejecutiva: Kike Gómez. Ayudante de Dirección: María Jáimez

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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