“Juegos de Guerra” un reto de Joaquín Navamuel con Arturo López.

“Juegos de Guerra” un reto de Joaquín  Navamuel con Arturo López.

El empeño de la compañía Amaneces al revés, de Joaquín Navamuel y Arturo López, de poner en escena “Juegos de Guerra“, es un proyecto ambicioso, con un texto tan vigente como polémico. Trata del juego del poder, pero del poder de verdad, poseedor del oro suficiente para comprar conductas, conciencias, mover políticos y generar estados de opinión. Si el objetivo de Amanecer al revés era ambicioso, el empeño se ha cumplido sin usura, porque presentan una función con una factura impecable y una interpretación de calidad, conformada desde cuatro puntos de vista de un mismo hecho: un ataque con víctimas civiles en Afganistán.

Crónica de lo que suele ocurrir, es el enfrentamiento de dos países con fuerzas muy desiguales, mientras dos soldados limpios y bien alimentados “juegan” con sus drones en los edificios que contemplan, en las calles polvorientas se vive como en el Medievo, así se inicia la función.

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El actor Arturo López, tiene el físico para representar a un bien alimentado soldado americano en “Juegos de Guerra”

Hace pocos años, con la falacia de los políticos, querían diferenciar dos guerras: una tachada de legal y otra de ilegal. La guerra no puede ser bendecida jamás por ningún hombre de bien, la guerra puede ser inevitable pero nunca legal.

En la primera de estas guerras una cadena norteamericana retransmitió el primer bombardeo y al macabro espectáculo se le dio la cobertura de quien retrasmite un espectáculo.

Allí estaban muriendo personas, mientras la televisión retrasmitía el prodigioso espectáculo con su brillante colorido y despliegue tecnológico, para espectadores del primer mundo que lo miraban como un hecho ajeno que para nada amenazaba su confort, y esta no era la peor de las posturas, algunos sin poder contener su entusiasmo exclamaban un “¡así se hace!”

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Joaquín Navamuel y Arturo López en “Juegos de Guerra”

Sin sentir la mínima empatía con niños, mujeres y hombres de un país maltratado por sus gobernantes, y ahora señalado por el dedo de un salvador inclemente, que viene a redimir bombardeando, y como paradoja de este hecho atroz, sus propios soldados al volver a casa vieron que aquello no había sido un paseo y empezaron a sufrir en sus carnes el estigma de la muerte inoculado con el armamento que habían utilizado para matar.

En las guerras, mientras unos mueren se fraguan inmensas fortunas, el papel de Estados Unidos como infalible pacificador se cuestiona, porque parece que solo ve necesario pacificar y restablecer gobiernos en los puntos donde hay algún recurso o sus países se están armandos, mientras en el cuerno de áfrica se muere ya no solo de hambre sino también de sed.

De todo esto nos habla “Juegos de Guerra”, y si en un primer cuadro nos muestra a dos soldados que vigilan el ataque por la tecnología sofisticadas de drones, solo un quiebro, un beneficio a la duda de uno de los soldados que se pregunta: la noticia oficial dice que ha muerto un perro, y la niña fallecida andaba a dos patas, pero la historia la escriben los vencedores. 

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Arturo López como Presidente en “Juegos de Guerra”

El segundo cuadro es realmente brillante, bufo y esperpéntico, el todo poderoso presidente de los Estados Unidos se entrevista con su consejero y mano derecha. El consejero es un bufón tan listo como ágil, que Joaquín Navamuel recréa y borda en contraste con un impecable Presidente al que Arturo López presta su postura de hombre blanco, aséptico, bien constituido y sano, como debe ser un buen presidente con moral relajada y moldeable. Bufón y Presidente logran un cuadro hilarante y la risa por momentos se vuelva carcajada.

En el tercer cuadro pasamos a ver a dos reporteros que van con la finalidad de plasmar la realidad de los terribles hechos de la guerra afgana, pero el relumbrón del becerro de oro y la vanidad de los premios disipa la verdad, tan molesta a veces para la historia oficial, y el observador puede mentir como un bellaco y con gusto, por ser premiado, una condición que a diferente escala no nos es ajena a nadie del medio.

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Joaquín Navamuel en “Juegos de Guerra”

Una  cuarto cuadro, el mas real se desarrolla en el interior de una vivienda, en donde un padre y su hijo de un pueblo masacrado por sus gobernantes y salvadores, viven en medio de una tragedia tal que dada la obviedad no pueden ni dimensionarla.

En la casa de ese padre y ese hijo afganos solo hay pobreza y desazón, Navamuel  vuelve a estar redondo, dando vida a ese padre hundido titubeante, que no quiere ver más muerte, ni mas venganza. Su hijo la desea aunque tenga que pagarla con su propia carne. En este caso Navamuel y López nos hielan la sonrisa, brota la emoción con un fondo amargo por ser evidente que todos podríamos ser uno de esos dos hombres.

Poco mas se puede decir de un trabajo tan riguroso como arriesgado, tanto la dirección como la interpretación de Joaquín Navamuel son impecables. Arturo López le da las réplicas a cuerpo entero, y es difícil medirse con un actor como Navamuel, y Arturo López ocupa todo su espacio con peso y dignidad.

¡Enhorabuena.

Título: “Juegos de Guerra” / Dirección: Joaquín Navamuel  / Actores: Joaquín Navamuel  y Arturo López /  Ayudante de dirección: Crismar López /Diseño de iluminación: Carmen Martínez / Diseño de escenografía: Irene Herrarte / Diseño de vestuario: Cristina Pérez

Biribó Teatro

Febrero  viernes 20.30 horas y domingos 19 horas

 

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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