Javier Aranzadi dirige a Amaya Jiménez, en su espectáculo Magna Mater

Javier Aranzadi dirige a Amaya Jiménez, en su espectáculo Magna Mater

En la imagen, Amaya Jiménez, en un momento de su espectáculo Magna Mater, dirigido por Javier Aranzadi ©IldeSandrín

 

Por Luis Muñoz Díez

 

Magna Mater de Amaya Jiménez, es un espectáculo de danza conformado con el desorden que impone el recuerdo que, colorea con intensidad algo del pasado haciéndolo presente, o lo opaca para ocultarlo un tiempo.

El espacio escénico iluminado por Álvaro Estrada, como el uso del vestuario firmado por Martina Schlickert, están al servicio de la dramaturgia, que nos muestra a una mujer transitando el alambre con sus afanes, y sus miedos, en una representación mestiza en que cabe la expresión corporal, el baile y la danza, al son del flamenco, la salsa, o entonando una nana.

En el fondo del escenario donde Amaya Jiménez ejecuta danzas y movimientos, están presentes unos colaboradores que son oro molido. Bajo la atenta mirada de Jesús Mañeru, responsable de la cuidada ambientación sonora, está la guitarra de Alberto Muñoz, autor de la música original, el violín de Ye Xin, la espléndida voz de David Vázquez, y el teclado de Billy Bluff.

Amaya Jiménez en el desordenado orden de su recuerdo, ira desgranado su trayectoria, señalando la importancia de su raíz, y su condición de mujer. Evoca a sus abuelos, a sus padres, hasta llegar a ella misma como un eslabón más, que siente que el baile la eleva, haciéndolo bandera de libertad que ondea por tantas mujeres de su familia, que ni ellas mismas se permitieron hacerlo.

Magna Mater Amaya Jiménez Ilde Sandrín

Magna Mater Amaya Jiménez Ilde Sandrín ©IldeSandrín

Denuncia la incomprensión doble, de una sociedad muy receptiva al éxito, pero nada solidaria con el artista al que no se anuncia con neón. Una falta de valoración que no se diferencia entre mujeres y hombres, pero sí que se agrava si eres mujer, y si eres madre incluso corres el riesgo de ser desacreditada por todas esas normas que el inconsciente colectivo lleva grabadas a fuego, de todo lo que se debe de esperar de una madre.

Amaya con su danza, reivindica ser ella mismas, repasando todos los miedos que le paralizan. En la pieza hay pocas palabras, pero las que se pronuncian son muy acertadas porque son la voz de su madre que reproduce con precisión un latir reconocible, por común.

Escribir de un espectáculo de danza con voces y música, es como pretender describir los tonos de color del mar, sus diferentes sonidos, y el creativo juego que mantienen las corrientes, tallando espumosas olas.

Si puedo decir que la función llega, nos avisa de lo poco que hemos andado para dale a la mujer un valor justo, despojándole de tanto manto que les aplasta, en la grandilocuencia de lo que se bebe esperar de una mujer, de una esposa y no toquemos la palabra madre, porque a una madre se le pide que permita que sus propios hijos la devoren, y ha de hacerlo sin perder su sonrisa maternal.

Magna Mater Amaya Jiménez Ilde Sandrín

Magna Mater Amaya Jiménez ©IldeSandrín

El espectáculo de Amaya es valiente, ha contado para escribir la dramaturgia con la asesoría de Claudia Tobo, con Gustavo de Ceglie para crear juntos el movimiento escénico y la coreografía, y la complicidad Javier Aranzadi, un director con una sensibilidad exquisita.

Mas arriba hablaba de ese telón de fondo de artistas que afora el espacio de la bailadora, decía que son oro molido, porque lo son.  Su trabajo es impecable, y cuando ocupa el escenario Ye Xin, como cuando el cantaor David Vázquez se une a Amaya para bailar, se evidencia aún más su calidad.

En uno de esos momentos compartidos. David y Amaya figuran ser los padres de la artista que, pone en su voz las palabras de su madre. Contando los detalles de su llegada a Madrid. Una narración que cuenta mucho más de lo que dice. Como dice la forma de estar de David a su lado -como padre en la representación-, expresa con el gesto su sentir en silencio. En un momento dado, del relato la madre en la voz Amaya, dice algo así: “cuando era pequeña, pero mas mayor”. David le interrumpe y le dice, “no se dice cuando era pequeña, pero más mayor, se dice cuando ya tenía 16 años”.

El público que llenaba el teatro disfrutó del cuidado espectáculo, reconociendo la voz de Amaya Jiménez como mujer y como artista, en una función de calidad.

Magna Mater Amaya Jiménez Ilde Sandrín

Magna Mater Amaya Jiménez ©IldeSandrín

 

Tirititran Danza-Teatro. Magna Mater Amaya Jiménez, se ha podido ver los días 30 de abril y 1 de mayo de 2021, dentro del programa de Danza en la Villa 2021 en el Teatro Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa de Madrid

Idea Original e Intérprete: Amaya Jiménez Dirección: Javier Aranzadi Asesoría Dramatúrgica: Claudia Tobo Movimiento Escénico y Coreografías: Gustavo de Ceglie y Amaya Jiménez Diseño de Iluminación: Álvaro Estrada (AAI) Vestuario: Martina Schlickert Composición Musical y Guitarra: Alberto Muñoz Teclado y Ambientación Sonora: Jesús Mañeru Violín: Ye Xin Voz: David Vázquez Audio Whats Up: Mis padres Fotografía: Ilde Sandrín Ayudante de Producción: Irina Gimeno

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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