“La jaula de oro” de Diego Quemada-Díez

“La jaula de oro”  de Diego  Quemada-Díez

El director español afincado en México se adentra en la realidad más agria del país azteca y Guatemala para contar la historia de tres mestizos adolescentes que huyen a Estados Unidos en busca de una vida mejor.  En su periplo, se les suma un compañero, un joven indígena que no sabe español y que les abrirá los ojos ante el espejismo sobre el que está construida la sociedad occidental.

Siete años de trabajo se esconden detrás de este film, una mezcla de documental y ficción, narrado a partir de los numerosos testimonios que recogió el director, en diferentes zonas marginales de México y Guatemala. Es por ello, que el relato está “lleno de verdad”, como afirma el burgalés, un texto realista que se articula a través de una trama de ficción y que sirve para mostrar la incomunicación existente entre los seres humanos, la injusticia social que ésta genera y los conflictos por la diferencia de pensamiento, cultura o raza; con el drama de la inmigración de por medio.

Esa verdad de la que está impregnada la película parte también de los propios personajes, todos ellos, actores no profesionales elegidos en un casting con más de 6.000 niños residentes en las humildes localidades en las que se desarrolla la acción.

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Quemada-Díez en un momento del rodaje de “La jaula de oro”

La película está filmada en continuidad, los actores no conocían el guion e iban desarrollando la historia conforme rodaban”,  afirma el realizador que con éste, su primer largometraje,-nominado al Goya 2014 a Mejor Película Iberoamericana-, vuelve a anclarse en la realidad social como ya hiciera en sus anteriores trabajos en corto: “Una mesa es una mesa” (2001),  “La Morena” (2006) y “Yo quiero ser piloto” (2006).

Este último, rodado en Kenia, también con actores no profesionales, retrata la vida de un niño que sueña con dejar la pobreza imaginando cómo sería un mundo mejor a través de la figura profesional del piloto, que representa esa sensación de poder volar y dejar atrás el sufrimiento para hallar una tierra mejor en la que sobrevivir.

Ya en este cortometraje de corte documental planteaba un mismo recorrido poético por el desaliento y la pobreza a través de la mirada de un niño que sueña con una vida mejor.

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Una imagen de “La jaula de oro” de Diego Quemada-Díez

Esa visión de no desprenderse de lo que nos rodea, de hacer reflexionar a través de la mostración de la dureza de la realidad, Quemada-Díez la ha ido adquiriendo a lo largo de su dilatada carrera como operador de cámara y ayudante de realizadores como Isabel Coixet, Alejandro González-Iñárritu, Ken Loach y Spike Lee, entre muchos otros.

También su propia experiencia como inmigrante le ha permitido adoptar una perspectiva más realista sobre cuestiones que siempre trata en sus proyectos: la desmitificación del sueño americano, la injusticia social y los conflictos que mantienen a los hombres desunidos e incomunicados.

De hecho, en el filme se trata de “subrayar la idea de que más allá de las diferencias culturales, étnicas, sociales y económicas, a todos nos unen las mismas inquietudes y el deseo de sobrevivir”.

El realizador lleva 18 años fuera de España y con la misma ilusión que sus personajes parecen querer alcanzar sus sueños de encontrar una vida mejor, Quemada-Díez se marchó a Estados Unidos a estudiar cine. Con el tiempo y después de trabajar con directores de renombre comenzó a sentirse muy desvinculado de la cultura anglosajona y, por el contrario, más próximo a la cultura mexicana. Por ello, comenzó a viajar frecuentemente a México para conocer más de cerca las raíces de Centroamérica.

Foto Diego Quemada Diez by Elliot Leuthold med

Diego Quemada-Díez director de “La jaula de oro” por Elliot Leuthold

La propia experiencia personal del director está presente en “La jaula de oro”, en la que narra un doble viaje poético: el externo, que realiza el personaje; y el interno, el viaje iniciático y su transformación personal durante el trayecto.

En el filme, el tren es la metáfora que representa el progreso, la perversa maquinaria del sueño instaurado en el imaginario colectivo de que cuando se llegue a la última estación se logrará cumplir el sueño ansiado.

Diego Quemada-Díez ha logrado con “La jaula de oro” cautivar al jurado de importantes festivales de cine internacionales. El filme, que acaba de estrenarse en México, ha conseguido ya 41 premios, entre los que destacan el de Mejor Interpretación, en la sección “Un cierta Mirada”,  dentro del Festival de Cannes  y;  Mejor Película en los Festivales de Morelia, San Petersburgo y Zurich; entre otros.

En España, el filme ha estado nominado a Mejor Película Iberoamericana, en la presente edición de los Premios Goya.

Autor

Marta Tarín
Periodista e investigadora en Comunicación Audiovisual, ha desarrollado su carrera profesional como redactora y jefa de prensa en los ámbitos de la cultura y el espectáculo. Apasionada del cine, la música, el teatro, la fotografía y el arte, intenta estar siempre al día de la escena cultural. Después de haber visto una película, le gusta comentarla con amigos hasta la madrugada.

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