Ingrid Rubio es “La Estrella”, de Carmen Machi en el debut de Alberto Aranda.

Ingrid Rubio es “La Estrella”, de Carmen Machi en el debut de Alberto Aranda.

La Estrella es la primera película de Alberto Aranda. Para su debut ha elegido una película de mujeres basada en la novela del mismo nombre de Belén Carmona, y digo basada porque el director y la escritora han modificado y adaptado la historia de una manera muy libre, según afirma el propio Alberto Aranda, y poco o nada queda de “La Estrella” cuarentona y flamenca protagonista del libro de Carmona, que se promocionaba como: “Una esperanzadora «rumba-novela» rematada en compás flamenco de doce tiempos”.

Estrella, la protagonista, se llama así porque su padre, un emigrante andaluz, encontró el sustento trabajando en la fábrica de cerveza de ese nombre. Crió a su hija en Santa Coloma de Gramanet  y volvió a Carmona, su pueblo natal, cuando se jubiló. En Santa Coloma se queda Estrella, a la que presta su cara, su físico y su gesto Ingrid Rubio, por lo tanto Estrella es una mejer muy atractiva que levanta suspiros a su paso. Lo de suspiros viene muy a cuento porque la película tiene mucha raza, y como dice la canción con la que se cierra la cinta: “En Santa Coloma en la plaza se bailan sardanas, pero en las casas se oyen sevillanas”.

Ingrid Rubio y Marc Clotet o Estrella y su “niño grande”

A Estrella nos la presentan directamente haciendo el amor con un su novio Salva, un personaje al que pone su físico e interpretación de “chico-muñeco” el actor Marc Clotet, que parece no ver mucho a la mujer que tiene delante. Su director lo llama un “niño grande”, pero el niño grande no está dibujado. De la cama va directamente a una entrevista de trabajo donde es contratado de ejecutivo de responsabilidad en una promotora inmobiliaria, y aquí empieza una montaña rusa que no se acaba de entender: qué hace el ejecutivo-muñeco de traje y corbata con una novia que trabaja, como ella dice, de “limpiamierda” en un sitio tan siniestro y peculiar como es un tanatorio-cementerio,  y choca,  porque no se explica esa diferencia, ni tampoco qué es lo que les une.

Casi a la par que a la pareja, se nos presenta, mientras limpian los cristales de una urna con su muerto y todo, a la que será la verdadera coprotagonista con Estrella, Trini, otra mujer en la historia, pero esta con más edad y con otro físico, a la que interpreta Carmen Machí.

Carmen Machi e Ingrid Rubio o Trini y Estrella

De ahí en adelante nos adentraremos en la relación de las dos mujeres. Estrella acogerá a Trini en su casa porque su marido la pega, la acompañará a un centro, se apuntará a clases de flamenco y vivirá para y por su amiga, mientras se acaba de convencer que para su novio ella es invisible.

Un viaje a Carmona nos evocará a otros tiempos en que las madres ponían todo su empeño en casar a sus hijas para asegurarlas el sustento y la vejez como única salida, sin reparar en lo que la mujer realmente deseara, y esa es otra cosa que choca, porque hoy con las bodas nadie se asegura nada porque existe el divorcio y una mujer puede valerse por sí misma. Su padre es un cero a la izquierda, y en esta película no hay ningún personaje masculino en positivo, y a mí, por pertenecer a ese género, me sorprende y me cuesta creer que todos los hombres sólo sean una carga para la felicidad de la mujer, pudo ser en otro tiempo, pero hoy quiero creer que no es así.

En medio de ese desolado panorama masculino está Baltasar, un flamenquito al que da vida Fele Martínez, petenero y juguetón como un duende casi irreal, y lo hace muy bien. Ingrid Rubio está estupenda en todos los sentidos, compone un personaje que brilla y emociona porque es toda verdad, todo corazón, como lo es también, pero sin su luz, el de Carmen Machi, que como siempre está impecable. Las dos actrices son unas profesionales más que solventes, pero para que los dos personajes tengan ese peso y esos tiempo tan bien medido se necesita un director y ahí no se le puede escatimar mérito alguno a Alberto Aranda. Ahora bien, sus personajes están sustentados en situaciones y hechos que no se cuentan y que son tan comunes que el espectador puede imaginar sin dificultad, pero esto resta interés y tensión dramática a una historia sin dibujar en la que sólo están definidos con trazo firme los personajes de las dos amigas,  Estrella y Trini.

Pero diré, que el trabajo de las dos actrices y su dirección, si lo aislamos del todo, es para un Goya.

La Estrella (2013), de Alberto Aranda se estrena el 24 de mayo de 2013

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

2 comments

  • Marañón

    Clavaito, compañero.
    Debimos estar en el mismo pase del Palafox y no te ví.
    De acuerdo en todo salvo por un detalle: el director lo es también para cuajar un guión con el que poder contar lo que interesa y contarlo bien, sea el guión propio, ajeno o en comandita. La dirección no puede aislarse de ese aspecto de la película sobre el que se construye el resto.

    P.D: En el próximo pase nos coordinamos y nos contamos. Abrazo.

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