Esta novela ha ganado un premio. El XIX Lengua de Trapo de Novela. Felicidades.
Va de un tío muy intenso, sin nombre , narrador en primera persona, de unos cuarenta años, que hace trabajos cutres como operador telefónico y quiere ser escritor, una feminista hija de puta (no por feminista sino por hija de puta) , una anoréxica feminista , una monada de niña que se llama Alicia y una tía que se pirra por el básquet y las pizzas.
Es decir, es una novela de barrio o de Hay Una Cosa Que Te Quiero Decir . Es 31 de julio y el libro y yo estamos en un parque de Madrid con una mahou cinco estrellas . No voy a llorar porque la vida es demasiado bonita viendo correr a las muchachas desde el Paseo de las Estatuas, pero estoy inmerso en una angustia que me lleva a otra angustia, todo en bucle. Anemia, prozac, picos altos de fiebre, infección de orina , anorexia. Se llama Grietas , pero perfectamente podría ser Bucle Obsesivo , en formato thriller malagueño – madrileño con locas del coño y apasionados de la vehemencia emocional y la solidaridad. La vida es una puta mierda y la gente es más superficial que Leti Sabater. El tío mola, intensito , pero mola. Plomo con corazón de oro. Todos hemos tenido esos amigos. Pero no nos los llevamos de vacaciones.
No obstante , he de admitir que el coñazo de la primera parte de esta novela se va mitigando según avanzamos, más o menos a partir de la página 100, cuando aparece en escena Raquel tras haber dejado a su hija Alicia a la suerte de papá (nuestro narrador en primera persona) . Educados, y tal, y ella le dice guapo. Todos son muy progres, y muy rojos, y muy de resistencia social no nos moverán , de hacer mudanzas juntos, beber chinobirras, trabajos de mierda, stop desahucios , 15-M a muerte, y luego tienen hijos porque el aborto no existe en la mente de una feminista con muy mala hostia.
La historia gira en torno a Lucía, un tía con una empanada de campeonato. Lucía es muy interesante.
Escribe en facebook citas de Saint – Exupéry : “ Amar no es mirarse el uno al otro ; es mirar juntos en la misma dirección “. Y manda mensajes tal como ” En cuanto llegues a casa quiero que me violes, cabrón“. Y más tarde te borra de la lista de amigos. A ver, ella cree que el mundo gira para su coño y no al revés. La anorexia y el chaperón. Mucha pereza.
¿ Cómo se soluciona una enfermedad que no se puede entender fuera de un contexto capitalista y patriarcal ? La pregunta de Santi Fernández. Que no caray, que no todo va a ser Kate Moss. De eso va esta novela.
Luego está Raquel. Es más mala que la quina. Regala a su niña , Alicia, el peluche de la novela, adorable.
También es trepa: ” Llamaba a American Express para denunciar el robo de sus cheques viaje y, antes de los dieran de baja efectiva , entraba en alguna tienda donde se aprovisionaba de todo lo necesario para lo siguientes días. En Perú incluso dejó caducar su visado para que la expulsaran hasta la frontera boliviana y así ahorrarse el autobús “. Ella es la que mujer que se va a mear cuando pides la cuenta en la taberna.
” Nos lo hemos pasado bien follando, ¿verdad? Lástima que no hubiéramos previsto esto. No me siento obligada a criar a esta niña por el hecho de ser su madre biológica , seguro que lo entiendes , a ti que tanto te gusta leer “
Todo es muy Jordi González , abro el sobre o no , HUCQTQD.
Pero la novela puede molar por toda la introspección que rodea a este enunciado : ” ¿ En qué momento se jode todo ? ¿ En qué momento comenzamos a hacernos daño , a dejar de comer, a experimentar el amor como una imposibilidad, a repudiar a nuestros hijos apenas nacidos, a ver las ventanas abiertas ? “.
Las mujeres de Fernández Patón no son chonis de pelo frito de San Blas ni pijas de rizo californiano de las Rozas Village , ni siquiera cortesanas de Fortuy , y es una pena porque estas chicas medianamente cultivadas e instruidas desde los primeros ensayos del sufragio femenino olvidan las razones folclóricas de las novelas , es decir , que todo lo sustentan en los dogmas socio-políticos y la sociedad tiene gran culpa de sus putas paranoias , pero obvian ciertos aspectos de las relaciones domésticas con los hombres y de sus egos. O viceversa. El narrador es un bendito de la vida. Y tampoco lo sabemos todo ni estamos de vuelta de todas las realidades de la vida ; el mundo también tiene manías y pelos púbicos en el lavabo.
El lenguaje, bien. De escuela de escritores. Conversación banal y de estupendos de la muerte. También tiene clichés. Lo admito : leyendo a Patón no duele la cabeza.
Por tanto, un libro de confidencias , más o menos agradables y desagradables, más o menos bonitas y feas , que parece una constatación de que al autor le han ocurrido todas esas putadas con tías bastante piradas en líneas generales, salvo la mujer del baloncesto y las pizzas. Ante tanto dolor, hay una especie de salvaguardia psicológica en la escritura , por culpa de los estragos de las tristeza.
Y cuando se van al campo está muy bien. A Alicia he conseguido quererla mucho. Ironía off.
Grietas, Lengua de Trapo, Santi Fernández.



