GREC 2021: DEAR WINNIE, de KVS.

GREC 2021: DEAR WINNIE, de KVS.

Por NACHO CABANA

Hay que tener bastante información en la cabeza antes de ver Dear Winnie, el montaje que KVS (Real Teatro Flamenco, de Bruselas) ha presentado en el Teatre Lliure de Montjuic dentro de esta edición del Festival Grec 2021. 

En primer lugar, conviene saber que el director del montaje y uno de los líderes de la compañía es hijo de Maurice Mthombeni, líder del Congreso Nacional Africano (o ANC) que tuvo que huir de Sudáfrica cuando la carta que su padre le escribió a Winnie Mandela, encarcelada en aquella época, fue interceptada por el apartheid y publicada en los diarios de tirada nacional del país para sembrar la división dentro del principal partido opositor al gobierno. 

Pero también conviene tener en la cabeza que un “sangomás”, en la tradición sudafricana, es una persona capaz de poner en contacto a los vivos con sus antepasados que les ayudarán, mediante consejos sencillos e interpretables, a entender sus problemas y solucionarlos. 

O que a finales del siglo XX, Winnie Mandela tuvo que comparecer antes la “Comisión de la verdad y la reconciliación” de su país como acusada y no como víctima del régimen que la mantuvo encarcelada durante año y medio.

Y no está de más finalmente tener en cuenta que en 1988, los servicios de seguridad del estado encargaron a un grupo de jóvenes que trabajaban como guardaespaldas de Winnie el asesinato de un activista del ANC. O que a finales del siglo XVIII, la sudafricana Saartjie Baartman fue llevada Europa por un occidental para ser exhibida completamente desnuda en las ferias. 

Demasiado background, estarán de acuerdo, para poder entender lo que está pasando sobre el escenario. Porque la heterodoxa propuesta que hacen sus responsables (el creador teatral Junior Mthombeni, el escritor Fikry El Azzouzi y el compositor Cesar Janssens) es crear a partir de lo descrito anteriormente (y alguna cosa más) una serie de escenas donde se mezclan teatro, hip hop, danzas contemporáneas, instalaciones sonoras, inglés, neerlandés y afrikáner en un espectáculo desigual en el que son mejores las piezas con las que está construido que el resultado final. 

La parte teatral, sobre todo en lo que a escenografía se refiere (obra, al igual que la iluminación de Stef Stessel) contiene hallazgos brillantísimos empezando por ese muro de telas africanas que cierra el escenario por el lado derecho y que en un momento comienza a resquebrajarse por el aire que viene desde detrás. O el aparato que ocupa la parte trasera central del escenario evocando la maquinaria de uso del agua en las explotaciones mineras. Y especialmente las filas de botas militares insertadas en una máquina que gira como metonimia (gracias también al sonido) de una carga estatal represora. 

Sin embargo, la dramaturgia de Robbert van Heuven y Gerardo Salinas peca de un exceso de frontalidad. Las actrices, se pasan casi la totalidad de la representación hablándole al público, como si tuvieran que estar explicándole a este (es un decir, nada es directo en la semántica de Dear Winnie) cada uno de sus parlamentos en lugar de lanzándoselos a sus interlocutoras en la escena. 

En el terreno estrictamente interpretativo destaca la hondura y gravedad que Denise Jannah otorga a su Winnie Mandela, presente (aunque no necesariamente siempre en primer plano) durante toda la representación.  

En armonía con la maquinaria escénica arriba referida, se encuentran los artefactos musicales de Cesar Janssens que acaban de completar el decorado y que emiten en directo algunos de los sonidos que conforman la banda sonora de la función (hay también músicos en directo) al tiempo que otorgan al conjunto de un aire retrofuturista que le da identidad estética aunque no tenga mucho que ver con el contexto histórico del que parte el espectáculo. 

Son sin dudas los momentos musicales en los que más brillan las nueve actrices y cantantes, especialmente Tutú Puoane (nacida en un “township” de Pretoria) y Ntjam Rosie muy bien acompañadas por el resto del elenco.

Las escenas de canto y baile fueron lo que más aplaudió el público, de un espectáculo en el que quizás lo más sensato sea enfrentarse a él sin intentar descifrar los vínculos entre lo que se ve y lo que se quiere transmitir, disfrutando de esta manera  de lo diferente de su propuesta y su original empleo de los colores y sonidos. 

Más información sobre el Grec y entradas aquí.

Autor

Nacho Cabana
Escritor y guionista profesional desde 1993. Ha trabajado en éxitos televisivos como COLEGIO MAYOR, MÉDICO DE FAMILIA, COMPAÑEROS, POLICÍAS EN EL CORAZÓN DE LA CALLE, SIMULADORES, SMS y así hasta sumar más de 300 guiones. Así mismo ha escrito los largometrajes de ficción NO DEBES ESTAR AQUÍ (2002) de Jacobo Rispa, y PROYECTO DOS (2008) de Guillermo Groizard. Ha dirigido y producido el documental TRES CAÍDAS / LOCO FIGHTERS (2006) presentado en los festivales de Sitges, DocumentaMadrid, Fantasia Montreal, Cancún y exhibido en la Casa de América de Madrid. Ganó el premio Ciudad de Irún de cuento en castellano en 1993 con LOS QUE COMEN SOPA, el mismo premio de novela en castellano en el año 2003 con MOMENTOS ROBADOS y el L´H Confidencial de novela negra en 2014 con LA CHICA QUE LLEVABA UNA PISTOLA EN EL TANGA publicada por Roca Editorial. Acaba de publicar en México su nueva novela VERANO DE KALASHNIKOVS (Harper Collins). Su nueva serie, MATADERO, este año en Antena 3 y Amazon Prime.

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